La experiencia y sus registros

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La experiencia y sus registros

26 Febrero 2019
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"Gestalt México" Volúmen IV. Noviembre 2016.

La terapia Gestalt se ocupa ante todo de indagar cómo se está organizando la experiencia presente, pues de ello dependen los significados que emerjan y las decisiones que tome el individuo en su interacción con el entorno. Su método de estudio ineludiblemente es de corte “fenomenológico contextual” (se parte de lo que “parece ser” ante mi experiencia como observador en vez de lo que “es”) y, en calidad de terapeutas, promovemos que la persona se haga consciente de qué experimenta, cómo está organizando su experiencia ante nosotros y para qué (intencionalidad). ¿Qué pone al frente y qué atrás en el discurso?, ¿qué mezcla y qué mantiene separado?; ¿qué acentúa y qué minimiza?; ¿cómo interviene el pensamiento, los sentimientos y los movimientos en tal elaboración?; ¿qué agrega y qué quita?, ¿cuál es la necesidad, deseo o apetito, que subyace y guía la acción?, ¿para qué lo presenta ante mí en este momento?, ¿qué me ocurre con esta configuración? Son algunas preguntas que suelo hacerme desde estas premisas. Partimos del supuesto de que, si el paciente logra hacer consciente algunas de estas preguntas y sus respectivas respuestas, el cambio que sobreviene en su relación con el entorno será en dirección a diversificar sus opciones, ampliar su repertorio de estrategias, fluir congruentemente con los cambios que se van presentando a lo largo del proceso, atender más a la situación presente, asimilar mejor las experiencias significativas, rechazar oportunamente aquello que lo daña o asusta. El evento que detona y mantiene el proceso es la novedad percibida, ya sea que logre un ajuste creativo (aprendizaje significativo) que le permita afrontarla, la rechace o reproduzca un ajuste automático (hábito). La experiencia no se ubica “dentro del individuo” y tampoco “fuera”. Está más bien en la intersección entre el organismo (persona) y su ambiente (contexto). En tanto que ambos integran la unidad O/E, todo lo que ocurre debe ser explicado incluyendo lo que acontece en uno y otro, y supone una multiplicidad de posibilidades que interactúan constantemente arrojando configuraciones situacionales: una determinada persona “experimentando” en ciertas circunstancias físicas, sociales, culturales. Lejos de verlo como algo determinado, la unidad O/E es vista como un proceso de continua autorregulación. El encuentro entre paciente y terapeuta tiene un doble engarce donde el terapeuta se convierte en su entorno y viceversa. No hay reciprocidad ni mutualidad. Las figuras que ambos construyen pueden ser muy diferentes, contra fondos que implican cada una de sus biografías y de la situación aquí y ahora que se organiza. No obstante, en el encuentro ambos pueden aprender.

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