Yo soy Yo...

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Yo soy Yo...

Unas acotaciones

21 Octubre 2013
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    La semana pasada leí en Facebook que fué Tich Nat Han quien, con ocasión de unas enseñanzas para un grupo de psicólogos, y sobre las frases que Fritz Perls solía decir al empezar sus trabajos, improvisó los versos siguientes:

    "Tu eres yo y yo soy tú

    ¿no es evidente que intersomos?

    Tu cultivas la flor que hay en tí para que yo sea hermoso

    Yo transformo la basura en mí para que no tengas que sufrir.

    Yo te apoyo Y tú me apoyas.

    Estoy en este mundo para darte paz;

    tú estás en este mundo para darme alegría".

    El concepto de Intersomos le escuché con ese título por primera vez este verano en un SAT cuando Cherif Chalakani leyó un texto del propio Tich Nat Han  titulado "interser" que era una perla, breve, preciso y con diez mil brillos distintos destellando desde dentro de sí. Por suerte lo tengo a mano y lo puedo compartir: “Mira, por ejemplo, esta hoja de este libro. Si eres poeta, verás claramente que flota una nube en esta hoja de papel. Sin nube, no habrá lluvia; sin lluvia, los árboles no crecen; y sin árboles, no podremos hacer papel.  Para la existencia del papel es esencial la nube. Si no está la nube, tampoco puede estar el papel. Así, podemos decir que la nube y el papel inter-son. La palabra “interser” aun no esta en el diccionario, pero si combinamos el prefijo inter con el verbo ser, tenemos un nuevo verbo, interser. Sin una nube, no podemos tener papel, de modo que es posible decir que la nube y la hoja de papel inter-son. Si miramos más profundamente esta hoja de papel, veremos en ella la luz del sol. Sin la luz del sol, el bosque no puede crecer. De hecho, nada puede crecer. Aún nosotros no podemos crecer sin la luz del sol. Así pues, sabemos que el sol también está en esta hoja de papel. El papel y el sol inter-son. Y si seguimos mirando, podemos ver al leñador que cortó el árbol y lo trajo al molino para transformarlo en papel. Y podemos ver el trigo. Sabemos que el leñador no puede vivir sin el pan cotidiano, así que el trigo que se convirtió en su pan también está en esta hoja de papel. Y el padre y la madre del leñador también están. Cuando lo vemos así, vemos que sin todas estas cosas, esta hoja de papel no puede existir. Mirando aún con mayor profundidad, vemos que nosotros también estamos en ella. Esto no es difícil de ver, porque cuando miramos una hoja de papel, forma parte de nuestra percepción. Tu mente está aquí y la mía también. Así que podemos decir que todo está aquí en esta hoja de papel – el tiempo, el espacio, la tierra, la lluvia, los minerales de la tierra, el sol, la nube, el río, el calor. Todo coexiste con esta hoja de papel. Es por ello que creo que la palabra interser debería estar en el diccionario. “Ser” es interser. No puedes ser por ti mismo; tienes que interser con todas las demás cosas. Esta hoja de papel es, porque todo lo demás es. Supongamos que tratamos de regresar uno de los elementos a su origen. Supongamos que regresamos la luz al sol. ¿Crees que esta hoja de papel sería posible? No, sin la luz de sol nada puede ser. Y si regresamos al leñador a su madre, tampoco tenemos papel. El hecho es que esta hoja esta hecha sólo de elementos que no son papel. Y si regresamos estos elementos a sus orígenes, no puede haber papel del todo. Sin los elementos que no son papel, como la mente, el leñador, la luz del sol, no habrá papel. Así de delgada como es, esta hoja de papel contiene todo el universo”. (Thich Nhat Hanh; Ser paz y el corazón de la comprensión) 

    Y entendí que esta variante de la Oración de la Gestalt, de Perls, no era realmente una variante, sino que despegaba de allí donde la original vivía, y nos brindaba Un Nuevo Modelo del Universo, como poco!.

    Este fin de semana he sido invitado a impartir un taller para una escuela de psicomotricistas; un taller en el que me pedían que desarrollase el tema "Cómo cuidarnos para cuidar la infancia". El desarrollo del trabajo en este taller -del que solo puedo hablar con gratitud- ha ido tomando sus propios derroteros, como debe ser en cualquier encuentro vivo entre adultos. En un momento dado, propuse a los asistentes que ensayasen por parejas aquella así llamada Oración de la Gestalt, con este enunciado

    Yo soy yo, Tú eres tú

    Yo tengo mis cosas, mi vida, mis creencias, mis topes, mis preferencias... Y Tú tienes las tuyas

    Yo no he venido aquí, a esta vida, a cumplir con tus expectativas Y Tú no has venido aquí a cumplir con las mías.

    Estas son las reglas, las condiciones. Siendo así, si nos encontramos, bien Y si no, pues también.

    poniendo especial atención a la resonancia emocional que cada cual sentía tanto al decir cada frase como al escuchar a la compañera decírselas a sí mismo.

    Sumando Tich Nat Han y mi propia intervención, revisé mi pequeña colección de Oraciones de la Gestalt: Original y variantes. Viene a ser así:

    Original “ I do my thing and you do your thing, / yo hago cosas mías, y tú, cosas tuyas

    I am not in this world to live up to your expectations, / Yo no estoy en este mundo para satisfacer tus expectativas And you are not in this world to live up to mine. / Y tú no estás en este mundo para satisfacer las mías

    You are you,/ tú eres tú, and I am I, / y yo soy yo,

    and if by chance we find each other, it's beautiful./ y, si por ventura se da entre nosotros un encuentro, ¡estupendo! If not, it can't be helped.”/ Si no, no hay nada que hacer.

     

    Variantes:

    1.- "Yo hago lo tuyo y tú haces lo mío

    Yo estoy en este mundo para ayudarte a lograr tus expectativas y tú estás en este mundo para ayudarte a encontrar las mías.

    Tu eres yo y yo soy tú,

    y si por casualidad nos encontramos todo será hermoso si no es así, todo continuará siendo hermoso".

     

    2.- "Yo hago mis cosas y tu haces las tuyas.

    En muchas de las cosas que hago, tú tienes mucho que ver. Y en muchas de tus cosas yo he contribuido.

    Yo puedo ser yo contigo mientras tú puedas ser tú conmigo.

    Yo será yo mientras tú seas tú;

    Y aunque por casualidad nos hayamos encontrado, continuemos juntos o separados, nuestra vida nunca volverá a ser la misma ya que nuestro encuentro nos habrá enriquecido".

     

    3.- "Tú eres tú y yo soy yo.

    Los dos solos, unidos.

    Y si el que yo soy, no está en armonía con el que tú eres, entonces el nosotros que es nosotros llegará a ser el aquellos que fue o era".

     

    4.- "Quiero amarte sin asfixiarte, apreciarte sin juzgarte,

    unirme a ti sin esclavizarte, invitarte sin exigirte,

    dejarte sin sentirme culpable, criticarte sin herirte y ayudarte sin menospreciarte.

    Si puedo tener lo mismo de ti, entonces nos podemos realmene encontrar y enriquecernos mutuamente".

     

    Con lo que tenemos media docena de versiones.

    Las variantes provienen de intentos de gestaltistas posteriores a Fritz, que encontraron que el dicho enunciado era excesivamente algo y escasamente otra cosa. Y tradujeron la frase a la intención que les paraceía que quería en realidad expresar Perls; o a la forma más "gestáltica" , según su entender, de afrontar la situación interpersonal. Es una polémica, esta de la Oración Gestalt, que sigo con sumo intertés.

    Por mi parte, tomo la formulación original y ensayo una y otra vez con el objetivo de tratar de entender lo que Perls quería transmitir con esas precisas palabras. Ensayar estas afirmaciones impresionantes con compañeros del grupo es un ejercicio que gusto de proponer cuando las normas del grupo son las de la Terapia Gestalt; y lo propongo a menudo y lo seguiré haciendo porque siempre cae una rica cosecha de insights. Personalmente he usado este enunciado (la "oración de la Gestalt") durante años como test de mi momento actual, evaluando emocional, corporal y cognitivamente cómo me siento en cada uno de los pasos, y todavía no tengo la impresión de haber agotado los zumos que me va dando vez tras vez.

    Ayer volvió a darme algo nuevo llegada la hora de escuchar qué había sucedido a cada quien durante el ejercicio, y esto es lo que voy a compartir.. La frase que cierra la declaración, el "si nos encontramos, pues bien... y si no, pues también"... pasó por un momento a primer plano. Para algunos resultaba dura de decir a personas del ámbito de la propia familia. Hablamos sobre ello, se dieron versiones distintas de qué resonancia producía aquí y allá y a mi me vino a la memoria un vídeo de Perls en You Tube que estuve mirando la semana pasada titulado "Una sesión con Frtiz Perls" en http://youtu.be/5RZYYc2tOBo 10 minutos con una mujer ante la cámara. Le imaginé en los tiempos en los que mucha gente iba a participar en sus grupos, y me ví a mí mismo como un reflejo de aquello: estaba trabajando con veinte personas a quienes había conocido hacía apenas ocho horas. Y me dejé pronunciar y repasar en voz alta otra vez la secuencia:"Yo soy yo, y tú eres tú", como si fuese una guía al inicio de una sesión mía ante alguien. Y más o menos esto es lo que me dió de sí el experimento.

     

    Yo soy yo y tú eres tú. Así como yo soy, tú eres.

    Yo tengo mis cosas. Ni más ni menos que las que tengo. No puedo ni empezar a nombrarlas, porque se trata de recuerdos, de roces, de lecturas e interpretaciones muy personales de aquellas lecturas; de preferencias, conscientes las unas, inconscientes las otras. Tengo mis circunstancias familiares actuales; tengo tanto dinero en mi cuenta del banco y tantas facturas esperando. Pues bien, tú, a quien no conozco todavía, eres como yo: tienes tus creencias. Tu religión. Tus experiencias dramáticas y placenteras; tus juramentos internos, tus fobias, tus ases en la manga. Así como yo para mí, , tú para tí; así como tú para mi, yo para tí

    Yo seré quien cambie algo en mí, si tal caso llega. Y tú serás quien te cambie a ti. Me comprometo ante tí y ante mí a no tratar de hacer que dejes de ser tú a base de intentar cambiar cosas tuyas por cosas mías. Tú eres tú, con tus cosas. Así es y así debe ser.

    Yo, no estoy aquí para cumplir con tus expectativas. No sé qué esperas de mí; no sé de qué carambola de la vida has llegado hasta aquí; no sé qué imaginas ni qué defiendes. Pero yo soy yo, yo tengo mis cosas. Tengo mi manera de ver y de hacer. . Y puedo tener una tentación de acoplarme a ti, de entreleer tus expectativas a través de tu actitud y tus intervenciones, y de complacerte; de darte aquello que parece ser que te gustaría escuchar de mí como persona investida de autoridad. Puedo tener esa tentación contigo, y también con todos y cada uno de los pacientes, de los miembros del grupo. Pero entonces, ¿quién llego a ser yo si en cada momento soy quien quiere que sea la persona que ahora está delante de mí? ¿Podría seguir diciendo "Yo soy Yo"? ¿Qué sería de mi profesionalidad? ¿Para qué habría servido mi estudiar, mi adiestrarme...? ¿para cobrar por mentir? No, no: no estoy aquí para cumplir con tus expectativas: estoy aquí para hacer mi trabajo, Y tú no estás aquí, recordémoslo juntos, para cumplir con las mías. El encuentro, si lo hay, será muy otra cosa

    Estas son las reglas, -y te lo digo a ti de la misma forma en que me lo digo a mí: no otras. Si actuando según ellas nos encontramos, si te toca mi trabajo, si te alcanza, ¡estupendo! Y si no es de tu gusto, si no he llegado hasta el punto de encuentro, si esperabas otra cosa, si he sido poco para lo que esperabas, si no te decides a poner lo que te estoy proponiendo que pongas,, ¡pues estupendo! ¡ continúa tu búsqueda hasta que te lleve a buen puerto!. Esto es algo que me sucede continuamente en la práctica diaria, que hay personas que vienen a consulta y se van sin que nos hayamos entendido. No hay rencor, no lo hay. Un encuentro, es un hecho; un no-encuentro, es un hecho...

     

    Así fuí pensando, y ya en casa me gustó repasarlo y haber econtextualizado una vez más esta herramienta. Creí entender en aquel momento la apelación con la que aquel psicoterapeuta se abría camino con una propuesta nueva y revolucionaria, y se pedía actualizarse y no bajar la guardia cada vez que otro grupo de desconocidos se acercaban a escucharle, a tomarle medidas, a contradecirle, a buscar la salud... Cómo ponía la responsabilidad de su vida allí donde mejor habita: en la libertad y la soledad plenamente asumidas. Y que sembraba aquella actitud suya, como una invitación a todos nosotros, los psicoterapeutas y los pacientes: Yérguete, Niégate a negarte, Niégate a negarme: Tu, yo, dos soledades esenciales: tú eres tú, yo soy yo"

    Termino diciendo que el trabajo de grupo fué hermoso y fecundo, y lleno de encuentros . Estupendo, pues!...

     

    Imagen cedida por: Pep Fornàs

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