El perdón

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El perdón

30 Mayo 2013
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    El Perdón muchas veces es superficial y al hacerlo prontamente nos privamos de una serie de posibles aprendizajes.

    Por Alberto Sánchez

    Los seres humanos somos organismos con sistemas de regulación interna tanto biológicos como psicológicos, los mismos que posibilitan la vida, así también estamos en inter-relación con otros organismos, siendo todos parte de un sistema mayor que nos contiene y que también tiene diferentes modos de regulación como el clima, las leyes físicas, los sistemas de regulación social, entre otras.

    Hay situaciones vinculares en que sentimos que hemos sido víctimas de algún tipo de abuso, y como consecuencia nos resulta natural sentir enojo y dolor, sin embargo, muchas veces estas emociones no son legitimizadas ni expresadas (con frecuencia ocurre por desconocimiento de su función) generando así las condiciones para que éstas se cristalicen convirtiéndose en resentimiento, quedando así, ligados a la persona que nos infligió el daño o a la situación.

    Cuando estamos resentidos, en el proceso terapéutico, se nos guía a que en primer lugar expresemos nuestro dolor y enojo, y luego se nos invita a que lo perdonemos; aquí es necesario tener en cuenta dos aspectos, primero no siempre se está en posibilidades de soltar y perdonar (siendo necesario explorar este hecho) y segundo ¿qué de útil tiene perdonar?

    Desde mi punto de vista, veo que el perdonar puede algunas veces ser superficial, y no me parece lo más útil como única y exclusiva resolución. Lo que planteo sea quizás más doloroso, pero siento que finalmente será de mayor utilidad, y que luego estaré en mejores condiciones de poder resolver la situación o perdonar.

    La pregunta que debo de hacerme antes de intentar perdonar es:

    • ¿Qué aspectos de mi persona, que características –psicológicas y emocionales- contribuyeron o facilitaron para que me pase lo que me pasó?
    • A partir de este punto, del reconocimiento de estos aspectos, entra en juego mi responsabilidad, en el sentido de qué hago yo con estas características o aspectos míos que intervinieron en lo que pasó ¿Los asisto y propicio su curación y crecimiento o los mantengo igual, o incluso por ignorancia los enfermo más?

    Esto debe ser tomado con cuidado y no ser una excusa para sentir culpa disfuncional que sólo produzca malestar innecesario.

    Lo que propongo es descubrir que aspectos de mi persona funcionaron como facilitadores, para que ocurra lo que me ocurrió, de este modo puedo iniciar latransformación de aquellos aspectos, a quienes hoy puedo identificar gracias a lo ocurrido. Al  reconocerles su existencia -en las condiciones de experimentación y aprendizaje que nos propone la terapia- podemos aprender a brindarles asistencia (amor e información) desde otros aspectos más crecidos de nuestro ser.

    Si el perdón se produce muy pronto o de una manera superficial, me volverá a ocurrir una situación similar, que ponga en evidencia aquello que sigue sin resolverse dentro de mi ser. Un desacuerdo que “ya” habita en mí.

    Esto se puede graficar del modo siguiente: tengo características psicológicas y emocionales que me permiten adaptarme y desarrollarme en mi entorno, asimismo tengo aspectoscarenciados (menos crecidos) que no me permiten lograr esa adaptación creativa, y son estos aspectos, muchas veces,  los que se ponen en evidencia cuando una persona del entorno me inflinge algún daño.

    Por ejemplo: puede que haya ocurrido determinada situación, porque tengo un aspecto dependiente (una parte de mi ser que experimenta esa sensación de dependencia) que no pone límites claros por miedo a sentirse abandonado  o sentirse rechazado, por lo tanto, permite en muchas ocasiones la invasión de su autonomía sintiéndose luego lastimado.

    Entonces probablemente si coloco frente a mí (en el espacio terapéutico) a este aspecto dependiente (personificado) sienta cólera al verlo, y le diga: ¡siempre ocurre lo mismo por culpa tuya!¡No quiero verte, no quisiera que existas!; provocando que este aspecto dependiente se sienta cada vez peor, incrementando su necesidad de depender de figuras del exterior (de mi entorno). Este diálogo que estoy describiendo en este momento, se da entre dos aspectos de mí ser, y son conocidos como diálogos intra-personales y ocurren todo el tiempo, tengamos o no conciencia de ello.

    Cuando identifico claramente estos aspectos (carenciados), estoy en mejor posibilidad de auto asistirme, de facilitar que estos aspectos evolucionen hacia estados de mayor madurez.

    Cuando me percato de que puedo contribuir al crecimiento de estos aspectos míos o a su permanencia, o incluso generarles mayor sufrimiento, el diálogo cobra otro matiz; entonces ya frente a mí, le podría expresar: No sabía el daño que te hacía tratándote de este modo, me siento en desacuerdo con la manera como sientes aquí y ahora, me gustaría asistirte de manera que tú sientas que en primer lugar reconozco que existes y que también te ayudo a sentirte en un estado mejor, dado que tú también quieres evolucionar hacia ese estado de independencia.

    Por otro lado, al permitirme personificar y actuar los aspectos que facilitaron que ocurriera lo que me ocurrió (los aspectos carenciados), descubro vivencialmente sus necesidadesy aprendo a existir desde este lugar, de modo que cuando surgen ya no son espacios oscuros y desconocidos para mí.

    Entonces personificando el aspecto dependiente podría responder: Con tu trato inicial sólo me generabas mayor dolor y eso ayudaba poco, a mí también me gustaría sentirme con mayor independencia para poder poner límites claros sin tanto temor a sentirme abandonado, con este último trato que me das, me siento acompañado…

    Es desde esta perspectiva de poder auto asistir a estos aspectos (míos) carenciados, que considero que se puede iniciar el proceso de dejar partir al que nos encamina el perdón.

    Sin embargo, quiero señalar que parte de la madurez es reconocer aquello que puedo modificar y aceptar aquello que escapa a mis posibilidades. Es decir, no todos los diálogos, desde un inicio, tienen un desenlace de comprensión, muchos de ellos necesitarán de tiempo e instrumentación para lograrlo, o de la aceptación en el aquí y ahora de la imposibilidad para modificarlo.

    Deseo agregar que lo planteado en este artículo, es sólo una esfera de la experiencia del resentimiento, haciéndose necesario resolverlo también en su función inter personal para lo cual podríamos bien apoyarnos en los diez pasos que nos propone el Dr. Héctor Salama Penhos, los cuales a continuación brevemente detallo:

     

    DIEZ PASOS PARA RESOLVER LOS RESENTIMIENTOS

     

    §         Rastreo: Se le pregunta al individuo si tiene resentimientos con alguna persona significativa de su vida y que desee resolver.

    §         Ubicación: Se investiga de dónde proviene y a quién le pertenece.

    §         Confrontación : Se le sugiere al consultante que respire profundamente 3 veces y establezca el contacto con su zona interna, luego se le pide que visualice a la persona con quien tiene rencor y cuando lo consigue se le dice que exprese los resentimientos negativos que conserva hacia éste. La frase es: Estoy resentido/a contigo porque…

    §         Comprensión: Este paso implica el comprender la conducta desagradable para nosotros de la persona significativa, su contexto y su historia personal. Esto significa que lo mejor que esa persona podía hacer fue lo que hizo. La frese es: comprendo que lo que hiciste fue lo único que podías hacer con lo que tenías.

    §         Aceptación: Este paso sirve para aceptar que la otra persona es la única responsable de lo que hizo o dijo. La frase es: acepto que lo que dijiste o hiciste te pertenece, por lo que te lo regreso.

    §         Diferenciación: Se hace la diferenciación entre el individuo y la persona con la que tiene resentimientos. La frase es: yo soy yo y tú eres tú.

    §         Perdón: Cuando perdonamos a quien nos hizo daño estamos comprendiendo y aceptando que su actuación le pertenece a ella y nos prepara para liberarnos. La frase es:te perdono.

    §         Liberación: En este paso sentimos placer en liberar la creencia unida al afecto displacentero y dejamos libre la energía bloqueada que estaba unida a la persona significativa quedándonos con el amor, si es lo que deseamos conservar. En este paso el consultante libera energía con una respiración a la que he llamado, respiración de asimilación. La frase es: te libero de mí y me libero de ti.

    §         Amor: Aquí lo que hacemos es decirle al consultante que se quede con la parte positiva del introyecto. La frase es: conservaré de ti… y señala todo aquello que si le agradaría mantener consigo.

    §         Cierre: Por ultimo, se hace el cierre para finalizar con el cuarto cuadrante del ciclo o retroalimentación. La frase es: cómo me siento y que aprendo.

     

    Aprender a legitimizar nuestro dolor y expresar nuestro enojo (Biológico y Psicológico) requiere se examine y actualice una norma interna, y es lo que comúnmente llamamos “introyectos”, y se accede a ella respondiendo a la pregunta siguiente: ¿Cuál es el aprendizaje que impidió y que impide que yo exprese “que me siento dolido y que me siento enojado” –cuál es esa norma-?

    Para concluir diré  que otra esfera del resentimiento, que vale la pena explorar, es la  relación que mantienen mi evaluador interno y mi aspecto resentido, ya que esteevaluador interno puede empeorar mi estado de resentimiento o enojo cronificado, diciéndole por ejemplo: “mírate como estás, ni siquiera puedes expresar tu molestia”, o “eres una mala persona por sentir enojo, él (ella) era tan bueno (buena)”, etc.

    Considero el resentimiento como un  síntoma, como una señal que nos indica algunos aprendizajes que se hacen necesarios transitar, un síntoma  como cualquier manifestación corporal o emocional. El cual nos conduce a explorar la relación que mantengo con ciertos aspectos carenciados, los aprendizajes que impiden reconozca y exprese mi dolor y enojo, la manera como evalúo a mi aspecto resentido, y la exploración del vinculo interpersonal.

     

    Bibliografía:

    • La sabiduría de las emociones. Norberto Levy. Editorial: Plaza & Janés Editores, S.A.
    • La mirada contemplativa. Eduardo Carabelli. Material de la escuela del Centro Gestáltico de San Isidro, Buenos Aires – Argentina.
    • Un primer contacto con la gestalt.  Alberto Isaac Sánchez. Editado por el Centro

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