Intervención psicoterapéutica gestáltica con relatos

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Intervención psicoterapéutica gestáltica con relatos

31 Mayo 2013
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    Introducción de mi tesis para obtener el grado de Maestría en Psicoterapia Gestalt. El título completo es: "La Intervención Psicoterapéutica Gestáltica con relatos, dirigida a parejas, como medio para ampliar la autorrealización personal y de la relación".

    La Historia de la Humanidad es la travesía de los seres capaces de comunicarse por medio de signos escritos o hablados. Antes de poder consignar por medio de las manos, los humanos fueron capaces de emitir sonidos y más tarde organizar un sistema completo de habla para identificar las cosas que le rodeaban.

    Las tradiciones orales en todas las culturas son el sustrato en el que se mueven los habitantes de cualquier región del mundo. Es a través de ellas como se incorpora al individuo al grupo familiar y después a la sociedad. Por el habla se recuerdan los ascendientes, los héroes tribales, las grandes gestas del clan, se transmiten los valores y se restringen las conductas contrarias al bien común. Los relatos son arquetipos.

    Grandes tradiciones orales han dado origen a grandes culturas escritas y sabemos, por testimonio de los escritores mismos, que la mayor parte de lo que narran son aquellas historias escuchadas en sus años de mocedad y aderezadas más tarde con su imaginación.

    El relato tiene magia. Es capaz de estremecer lo más sensible y recóndito del ser humano, puede mover las fibras más inaccesibles en medio de la cotidianidad. Aunque ante la mirada infantil y superficial pareciera trivial e insignificante, para Jung, imbuido de la filosofía oriental, el relato revela la proyección de los elementos más profundos del inconsciente colectivo de la humanidad (Ginger, 2007, p. 83). Chesterton habla de una lógica existente en el país de las hadas –el sentido común-, y dice de sí mismo: "Fue en mi cuarto infantil de juegos donde aprendí mi primera y última filosofía, aquella en que creo con inquebrantable certidumbre...Me interesa un modo determinado de ver la vida que germinó en mi gracias a los cuentos infantiles, pero que desde entonces los hechos escuetos han ratificado sumisamente" (Jaramillo, 2003, p.81).

    El relato estimula los dos hemisferios cerebrales del neocórtex. Por las palabras, la lógica interna y su expresión, se estimula el hemisferio izquierdo; por la creatividad, coherencia, símbolos y configuración de pautas que encuentran su expresión a través del tono y la emoción, se estimula el hemisferio derecho. Cognitivamente, se producen los enlaces de contenidos de dos historias, la que se cuenta la persona y la que cuenta el terapeuta, la que viene de fuera y la que sale del interior. La verosimilitud provoca la superposición de imágenes, generando la identificación (Ceberio, 2007).

    De tal manera que actúan a nivel consciente e inconsciente, transmitiendo "mensajes" de forma directa e indirecta. Es la conexión con el inconsciente lo que cuestiona y perturba nuestro sentido habitual de nosotros mismos y de nuestra propia identidad, nuestras actitudes programadas, nuestros mapas rutinarios del mundo. O, por el contrario, los confirma.

    Los relatos trascienden el tiempo y el espacio. Una parábola bíblica, un koan del Zen o una anécdota sufí pueden afectar intensamente a los valores, actitudes y contextos contemporáneos. Las historias relacionan el pasado con el presente y los proyectan a éstos en el futuro. Por lo mismo, permiten revisar y anticipar el pensamiento y la acción. El cerebro es una organización generadora de sentido que busca activamente una conclusión, un “cierre” apropiado para la experiencia; de modo que pueda consumarse la “gestalt”, la interrogante. El cerebro tiende a recordar mejor la información incompleta cuando el mensaje se interrumpe en un momento crítico, que aquellas experiencias que hemos logrado concluir. A este fenómeno se le conoce con el nombre de efecto Zeigarnick, en honor a su descubridor Bluma Zeigarnik. O efecto Scheherezade, recordando a la mujer de “Las Mil y Una Noches” que salvó su vida del sanguinario rey Shariar a razón de mantener su atención e interés con sus relatos (Núñez, 2007, 90). Las situaciones inconclusas pueden ser postergadas y enviadas al fondo de nuestra consciencia y se van a quedar ahí un tiempo, pero tarde temprano lucharán por ser atendidas en busca de solución. Un buen ejemplo es la estrategia utilizada habitualmente al final de cada episodio de culebrones televisivos.

    Los relatos breves pueden servir para confirmar, modificar o cuestionar las ideas, actitudes, creencias, opiniones, comportamientos y habilidades de la gente, además de influir en su determinación o su resolución.

    Los relatos que nos hacen mella constituyen esencialmente cambios de encuadre. Al igual que el mero hecho de cambiar de gafas, los relatos nos permiten contemplar la vida y la experiencia de la misma de una forma diferente.

    Los relatos verdaderamente mágicos son capaces de cuestionar y de perturbar nuestros actuales marcos de referencia, nuestro mapa habitual del mundo, y hacernos salir de nuestro pensamiento limitado a fin de aprender y descubrir nuevo aspectos. La Psicoterapia Gestalt, por sus influencias orientales, concede gran importancia al manejo del lenguaje simbólico, sea este en el uso de metáforas que ilustren al cliente su situación o como elementos de un sueño que proyecta lo más profundo de su ser. Así aparece en la obra de los grandes maestros exponentes de esta corriente, como Naranjo, para quien los sueños son un mensaje existencial (Naranjo, 2002, p. 165); Castanedo habla de la manifestación de las partes alienadas (Castanedo, 2002, p. 19);  y el mismo Perls, para quien cualquier símbolo que apareciera en el sueño representaba una proyección de la persona (Fagan, 2005, p. 211).

    Y aún cuando el hombre ansía la Verdad, la primera reacción ante ella es de hostilidad y de recelo. Por eso, los maestros espirituales como Buda y Jesús, idearon un recurso para eludir la oposición de sus oyentes: el relato. Ellos sabían que las palabras más cautivadoras que posee el lenguaje son: "Érase una vez..."; “En aquel tiempo…”;  y sabían también que es frecuente oponerse a una verdad, pero que es imposible resistirse a un relato. Vyasa, el autor del "Mahabharata", dice que, si escuchas con atención un relato, nunca volverás a ser el mismo, porque el relato se introducirá en tu corazón y, como si fuera un gusano, acabará royendo todos los obstáculos que se oponen a lo divino (De Mello, 1991, p.5).

    ¿Son los cuentos algo más que inocentes fantasías destinadas a entretener infantes? ¿Es posible que estas maravillosas narraciones cargadas de personajes mágicos e irreales puedan aportar mensajes valiosos para los adultos? La respuesta es sí. El cuento es un espejo mágico que nos invita a penetrar para reconocernos. Contar historias es sanador en sí mismo. Para la mayoría de nosotros el mundo de los cuentos quedó en la infancia, nadie nos explicó que aquellas historias nunca fueron escritas para dormir a los niños, sino para despertar las conciencias adultas.

    La Terapia Gestalt, más que una teoría de la psiquis, es un eficaz abordaje terapéutico y una filosofía de vida que prima la conciencia (awareness, darse cuenta), la propia responsabilidad de los procesos en curso y la fe en la sabiduría intrínseca del organismo (la persona total que somos) para auto-regularse de forma adecuada con un medio cambiante.

    Antepone la espontaneidad al control; la vivencia, a la evitación de lo molesto y doloroso; el sentir, a la racionalización; la comprensión global de los procesos, a la dicotomía de los aparentes opuestos; la creatividad a la rigidez.

     

    A lo largo de mi vida, caigo en cuenta, que los relatos han contenido un encanto particular, los disfruto como receptor lo mismo que como emisor, y a muchas de ellas les debo un proceso interior de búsqueda, crecimiento y desarrollo. Actualmente, en el ámbito educativo son una parte fundamental al momento del inicio de la jornada con los bachilleres y los docentes, buscando que durante el día la semilla vaya germinando casi de manera imperceptible en la oscuridad del interior. Como estudiante de Gestalt representa para mí la oportunidad de conjugar este contacto permanente con los relatos y mi preocupación por el desarrollo; y por contribuir a la ampliación de la autorrealización de algunas jóvenes parejas.

    Y es que en este momento son los jóvenes comprometidos en el proyecto de pareja quienes manifiestan estar en crisis. Las estadísticas crecientes de divorcios auguran un futuro desalentador para la mitad o un poco más de las parejas, sean de reciente formación o con un camino recorrido. Y de las que superan el divorcio legal hay que considerar aquellas que viven en un divorcio emocional llenos de miedos, inseguridades, carencias, incapacidades, todo ello tal vez peor que la separación física de una vez por todas.

    Las variables de la crisis son multifactoriales, para nuestro fin, ponemos atención en el llamado “analfabetismo emocional” de los miembros de la pareja, quienes se presentan con déficits de aptitudes emocionales y sociales, que serán el origen de problemas graves (Goleman, 1995, p. 271).

    El “analfabetismo emocional” se caracteriza por el desconocimiento de las propias emociones y de los otros, y por tanto, por la incapacidad de efectuar una lectura emocional de uno mismo, de las relaciones personales y las presiones emocionales que la sociedad ejerce sobre los individuos (Bach, 2005, pp. 94-95).

    Aunque tener una pareja es realmente fácil y no representa algo extraordinario, constituir una pareja o un proyecto en común con otro(a), que sea rico en nutrientes para ambos, es un verdadero desafío. Asumimos que por el hecho de llegar a una mayoría de edad, a una cierta independencia económica (en el mejor de los casos) y a encontrar una persona que se lance al reto, estamos en condiciones de desarrollar un proyecto en pareja, sin considerar los recursos personales. Creemos que podemos construir una pareja espléndida con sólo contar con un aliado(a) y que el amor se encargará del resto (González, 2008, p. 39). Socialmente nos hacen creer aquello de buscar a la “media naranja” o “tu otra mitad”, cuando lo correcto debería ser buscar a tu compañero(a) de viaje completo, ya que en sentido literal, algunos llegan a formalizar un compromiso con la mitad de lo que pueden llega ser y continuando con la metáfora, asumen que sumando dos mitades de personas se puede conseguir una pareja completa. La verdad es que sería mejor hablar de que la pareja es un proyecto, el tercero (Eguiluz, 2007, p. 115), pues antes ya existen dos proyectos personales, los de cada uno. Así que una pareja exitosa es la que se expresa así: 1+1=3. De otra manera, lo que la realidad nos muestra es que dos “medias personas” sumadas para un proyecto, no consiguen el resultado ni siquiera de su propio proyecto personal. En este sentido, Guillermo Ortiz se pregunta si “media naranja” no significará “media patología” (Ortiz, 2005, p. 49). La realización en pareja requiere de una condición “sine qua non” es imposible, se trata de la realización personal previa o al menos, estar en el camino de la realización individual (Lostado, 2006, 26).

    Este trabajo con parejas quiere ser una propuesta de acción contundente en la contribución a la búsqueda de soluciones, para intentar revertir este proceso de inconsciencia en los miembros de las parejas y de continuar con un desarrollo postergado. La propuesta es al mismo tiempo sencilla, modesta y al alcance de cualquier tipo de personas, por considerar que el recurso de los relatos en este momento es asequible a casi cualquier persona.

    Existen elementos que nos hacen pensar que aplicando los correctivos o preventivos bien orientados lograremos mejores relaciones y personas más autorrealizadas personalmente y en pareja.

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