El “Yo” incompleto

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El “Yo” incompleto

Un impedimento para alcanzar la comprensión mutua y la comunidad

02 Febrero 2016
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    Estoy enojado con Susan.

    Tengo el sentimiento de ira. Susan ha hecho X que despierta en mí la sensación de ira. Existe un Yo-Susan, un Yo-Tú, en mi experiencia, que parece cumplir con el requisito para  la conciencia inmediata de la experiencia del campo organismo/entorno. En mi conciencia inmediata, percibo de una manera compleja lo que Susan hizo para despertar mi sentimiento de ira. Su acción es vívida para mí como lo es mi sentimiento de ira.

    Sin embargo, ahora me enfrento con que más allá mi sentimiento de ira es algo en mí, un recuerdo, una asociación, un proceso corporal que ha contribuido al despertar de mi sentimiento con respecto a Susan. Este es menos vivido en mi conciencia inmediata que mis percepciones de Susan y su acción. Este límite en mi conciencia inmediata es lo que llamo un “’Yo’ Incompleto”.

    Por ejemplo: Susan dice que estoy planeando sigilosamente hacer algo que a ella no le gusta. Ella me está acusando de ser deshonesto. Como resultado, estoy enojado con Susan. Pero ¿por qué estoy enojado? Hay muchas posibilidades, incluyendo que no estoy enojado sino interesado en lo que a ella se refiere. Una de las razones por las que podría estar enojado es que ella ha atacado mi integridad. La ira es una respuesta común cuando se ve amenazada la propia integridad, sin embargo, no hemos establecido por qué habría de estar amenazada. Hemos trasladado la ira al sentimiento de ser amenazado. Quizá Susan tiene poder sobre mí, me podría lastimar, y me pongo ansioso por esa posibilidad. Pero no he tenido esa ansiedad en mi conciencia inmediata vívidamente. Así que mi conciencia es más clara sobre Susan y su acción más de lo que ha sido estimulada en mí por la acción de Susan.

    Quizá Susan me ha acusado en un lugar público y me siento expuesto y un poco avergonzado. Pero el sentimiento de vergüenza, como el de la ansiedad antes mencionada, no es vívido en mi conciencia inmediata.

    Tal vez hay algo de verdad en la crítica de Susan. No quiero experimentar esa verdad y la vergüenza u otro sentimiento conectado con mi connivencia, sin embargo, me considero inocente. Así que es más débil mi percepción de Susan en mi conciencia inmediata.

    Podría haber muchos otros recuerdos y asociaciones internas desencadenadas por la acción de Susan, tal como ella me recuerda a otros quienes me han criticado, como mi padre lo hacía. El elemento significativo en el ‘Yo’ Incompleto es como la percepción del otro es equilibrada por las interocepciones, las cuales son los registros en la conciencia inmediata del interior de uno. El sentimiento de ira está compuesto de ambas percepciones e interocepciones, pero la claridad de las interocepciones es menor que la claridad de las percepciones.

    Esto es lo que llamo un ‘Yo’ Incompleto.

    Al principio de su carrera, en el Proyecto de Psicología, Freud escribió que la conciencia está compuesta de imágenes perceptuales y a la vez de imágenes mnémicas [memoria]. También se refirió a la cantidad externa en las neuronas y a la cantidad psíquica [interna] reuniéndose en la conciencia. Al poner atención a la conciencia inmediata de una persona en una relación con otra, esto se vuelve importante, pienso, prestar atención a ambas clases de excitación que llevan a la agitación y a la atención, lo cual es un aspecto de estar enojado.

    Colocándolo en un contexto relacional, expresar mi ira contra Susan es muy diferente si 1) hago hincapié sólo en los orígenes perceptuales de mi enojo, su acción, de 2) dar igual peso a mi propia contribución por mi sentimiento de enojo y a su contribución por ese sentimiento. En el primer caso, cuando enfatizo su acción y se oscurece mi parte interna, me encuentro como culpando a Susan y ella tendrá que defenderse, ya sea agrediendo en respuesta o retirándose de mí. Mi enojo puede ser visto como destinado a dominar a Susan. En el segundo caso, cuando le doy igual peso a lo que ella ha hecho contra mí y lo que yo he contribuido a mi sentimiento, me encuentro como estando abierto a ella, así como a mí, y es más probable que ella quiera conocerme en este plano de igualdad.

    Tendemos a oscurecer nuestra propia contribución porque esta nos hace vulnerables. Nos olvidamos en tales circunstancias que podemos ser a la vez vulnerables y valiosos en la misma interacción. Y, después de todo, en el fondo esto es lo que la vida es -- ambos somos vulnerables y seremos controlados por otros y en última instancia moriremos; y somos valiosos a medida que, no obstante, avanzamos en la vida. Un ‘Yo’ más completo es, así, afirmación de la vida.

    Hay más. Como consistentemente hemos atenuado u oscurecido nuestra propia contribución a la ira y otros sentimientos (p. ej., la frustración, el dolor), perdemos el acceso a estas contribuciones. Nuestra conciencia inmediata es predominantemente conciencia del otro. La cultura occidental, con su falta de apoyo a la vulnerabilidad y debilidad, promueve esa conciencia inmediata limitada. Sospecho que la cultura oriental también hace esto. Este sesgo producido-culturalmente en la conciencia inmediata hace que sea difícil que la gente entienda de lo que estoy hablando cuando me refiero a un ‘Yo’ Incompleto.

    Una consecuencia del acceso limitado a las interocepciones es la disposición para proyectar sobre los demás lo que es verdaderamente propio. Los procesos internos conectados con las interocepciones no se disipan o desaparecen. Entran en la conciencia inmediata como propiedades del otro, la clásica situación de proyección.

    Otra consecuencia es la tendencia a crear polaridades con los otros, nosotros-ellos, bueno-malo, agresivo-pasivo. La complejidad del otro, y la complejidad de la propia persona se simplifican en estas polaridades. Las polaridades de una en una conducen a las disensiones entre las personas, grupos, naciones, religiones y demás. De la ubicuidad del fenómeno del ‘Yo’ Incompleto en las conversaciones, en el discurso político y en la vida social en general, viene la enemistad, el desprecio, el miedo y la inercia en la vida.

    8 Septiembre de 2009

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