Comentarios sobre las desviaciones del “punto cero” organísmico

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Comentarios sobre las desviaciones del “punto cero” organísmico

03 Septiembre 2013
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Imagen cedida por: David Gonzalvo

    Para vivir en sociedad, que es una obviedad, el ser humano necesita realizar acciones adaptativas de diversa índole: necesita protegerse ante peligros (reales o imaginarios), vincularse a los demás (positiva o negativamente), retraerse de los demás (para reflexionar, fugar o lo que crea conveniente), defenderse cuando sea requerido (de enemigos reales o imaginarios) y experimentar y expresar su vitalidad.

    Las emociones cumplen todos estos fines.

    Por esa razón,éstas no pueden ser consideradas buenas o malas, razón adicional para tomar distancia de aquellas psicologías idealistas que encumbran con una importancia excluyente al amor y la alegría como herramientas del “buen vivir”. Es evidente que es deseable la vinculación positiva, el placer, la alegría antes que otro tipo de emociones, pero para vivir necesitamos de todas las emociones.

    Adaptando lo que nos ofrece la neurociencia y la psicología de la emoción actual según Plutchik (citado por Choliz[1]) podemos establecer lo siguiente:

     

    ESTADO EMOCIONAL

    FUNCIÓN ORGANÍSMICA

    (sirve para…)

    MiedoProtegerse
    AfectividadVincularse
    TristezaRetraerse
    EnojoDefenderse

    Alegría

    Expresar vitalidad, potencia vital, marcador de satisfacción

     

    Como se puede percibir , todas son funciones de contacto como lo señala el enfoque gestáltico, es de mi interés mencionar que salvo estados excepcionales o patológicos una persona se “protege de sí misma”, se “vincula consigo mismo” o se defiende de sí mismo,y así sucesivamente (y es cierto, todo ello nos remite a la retroflexión), menciono esto porque desde este punto de vista carece de sentido las expresiones coloquiales que incluso algunos profesionales y terapeutas gestálticos usan como por ejemplo “contactarse a sí mismo”, quizás haciendo uso del lenguaje alegórico para referirse a momentos de integración de la personalidad o sensación de coherencia entre lo que se siente ,piensa y hace desde lo fenomenológico.

    No hace falta un ejercicio escrupuloso de análisis para darse cuenta qué sucedería con la capacidad de ajuste creativo  si se excluyeran algunas emociones, se las contuviera totalmente o en gran medida, o si algunas de ellas fuera predominante o en déficit.

    Al respecto, todos los terapeutas gestálticos estamos familiarizados con el concepto de “punto cero” que Fritz Perls tomó del filósofo Friedlaender y que usó como uno de los elementos organizadores del enfoque terapéutico que creó (me imagino que no es necesario explicarlo aquí), si vemos con esos ojos el tema de las emociones, podemos establecer lo siguiente como alteraciones de ese “punto de cero” que da equilibrio al ser humano.

     

     

    EMOCIÓNPÉRDIDA DEL “PUNTO CERO” ORGANÍSMICOMANIFESTACIÓN CONDUCTUAL Y FENOMENOLÓGICA
    MiedoDesviación en exceso (+)Persona temerosa, poco sentido del riesgo
    Desviación en déficit (-)Desprotección, asumir riesgos innecesarios
    AfectividadDesviación en exceso (+)Confluencia, dependencia, incapacidad de interrumpir el “contacto”
    Desviación en déficit (-)Aislamiento, aplanamiento afectivo, bajo nivel de empatía
    TristezaDesviación en exceso (+)Depresión, melancolía, pesimismo
    Desviación en déficit (-)Descuido personal, poco auto examen, incapacidad de interrumpir el “retiro”
    EnojoDesviación en exceso (+)Querellante, paranoide, “proyectivo”
    Desviación en déficit (-)Hiper complaciente con los demás
    AlegríaDesviación en exceso (+)Reacciones maniacas
    Desviación en déficit (-)Insensible frente a los demás y distanciamiento de las emociones propias

     

    De esta manera podemos ver que no es apropiado dividir las emociones en positivas o negativas, ni en buenas o malas sino en valorarlas en toda su dimensión, en sus funciones y utilidad en función del campo organismo/entorno, y darse cuenta también que es la pérdida del “punto cero” equilibrante, el aspecto que genera conflictos y no la existencia por sí misma de la emoción, que, por cierto, y otra vez yendo en contra del rumbo que marca determinado uso del lenguaje, se experimenta de manera permanente y no por momentos. Es usual escuchar cuando dos personas dialogan y cuando las diferencias de opinión crecen, se suele escuchar que uno de los participantes le dice al otro : “no te enojes”  y es verdad que esa emoción en particular genera un dominio de acciones que interfiere con el diálogo como lo ha enfatizado Humberto Maturana, sin embargo, cuando el diálogo prosigue y los interlocutores se respetan, eso no quiere decir que “han dejado de emocionarse” sino que han entrado en un contacto que provoca otro tipo de emociones (recurriendo a nuestro cuadro) como la que produce vinculación, es decir, cierto nivel de afectividad.

    El punto a resaltar es saber percibir a las emociones como lo que son: parte integrante del equipo natural y del patrimonio inherente del ser humano para el ajuste creativo y no una especie de bucle evolutivo erróneo que necesitamos trascender.Por eso Maturana[2]dice: “la participación de nuestras emociones en todo lo que hacemos,como trasfondo corporal que hace posible todas nuestras acciones y especifica los dominios en los cuales éstas ocurren”, reitero, en este sentido estamos permanentemente emocionados, sólo que con emociones distintas, ganaríamos mucho si permitiéramos dejarnos llevar por el “campo” para vincularnos o retraernos de los demás,por ejemplo, o enojarnos en el “momento indicado y con la persona indicada” como lo sugería Aristóteles o para entristecernos por lo que realmente vale la pena desde un punto de vista organísmico,etcétera. Y si podemos “permitirlo” es parte de las funciones del self, es decir, está a nuestro alcance.

    Y todo esto debe tenerlo en mente el terapeuta gestáltico.

     

    [1]Mariano Chóliz (2005)Psicología de la emoción: El proceso emocional www.uv.es/=choliz

    [2] Maturana, Humberto (1997) La Objetividad, un argumento para obligar, Santiago de Chile, Dolmen Ediciones 

     

    Imagen cedida por: David Gonzalvo

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