Procesos y estados de frontera en la experiencia adictiva.

Procesos y estados de frontera en la experiencia adictiva.

Procesos y estados de frontera en la experiencia adictiva.

(La vida)… vuelve a pasar siempre por los mismos puntos pero a niveles diferentes de integración y de complejidad.

-Jean Paul Sartre

 

La persona tiene distintas formas de relacionarse con su entorno, para movilizar su energía hacia la interacción. Cuando el individuo se siente confiado y seguro es capaz de establecer un contacto pleno con las experiencias que van surgiendo en sus interacciones. Pero cuando la persona experimenta una amenaza emocional surgen formas de relación que le permiten evitar contactar con esas vivencias. Cuando el entorno o la relación son amenazantes, la persona se concentra en encontrar formas de evitar el contacto.

En un principio los procesos que interrumpen el contacto fueron denominados resistencias, interrupciones o bloqueos del ciclo de la experiencia; se llama bloqueos a las interrupciones inconscientes de la energía que experimenta una persona como forma de evitar el contacto. Estos bloqueos buscan evitar el contacto con la experiencia que se considera amenazante, por lo cual la experiencia no puede concluirse. De acuerdo con estas posturas las resistencias o bloqueos son de tipo evitativo y permiten a la persona lograr seguridad al retirarse de la experiencia de contacto. Las llamadas resistencias al contacto tienen su origen en las dificultades biográficas que hemos tenido principalmente en la interacción con nuestro grupo primario de apoyo.

Por su parte Polster E. y Polster M. (2005) les llaman transacciones de la resistencia y mencionan lo siguiente sobre ellas:

Los derroteros específicos que adopte esta interacción desviada colorean su estilo de vida personal, según el orden de preferencia que establezca entre los canales de interacción resistente, y cada uno de ellos tiene un estilo expresivo que le es particular: 1) Introyección; 2) proyección; 3) retroflexión; 4) deflexión; 5) confluencia (p. 79).

Durante mucho tiempo trabajé con la visión de la Dra. Miriam Muñoz Polit quien sustituye el nombre de resistencias o bloqueos por modos de relación. Esta postura me parece que participa en la construcción de una relación más humana entre el psicoterapeuta y el cliente, debido a que establece una etiqueta juiciosa a los procesos evitativos de la persona.

La propuesta de modos de relación nos permite observar las diferentes maneras en que la persona se relaciona con su entorno tanto para el contacto como para la evitación. Desde esta postura podemos ver que la presencia de estos modos de relación en muchas experiencias son nutricios, sin embargo pueden llegar a ser tóxicos cuando se vuelven anacrónicos y estereotipados.

Hace algún tiempo conocí la propuesta de Swanson a través de la Dra. Pilar Ocampo, desde que leí el artículo completo me pareció fascinante cómo este autor capta la esencia de la psicoterapia Gestalt en un escrito sencillo pero muy profundo.

Para Swanson (1988) el trabajo con las fronteras de contacto es un elemento central de la psicoterapia Gestalt, además de ser uno de los principales distintivos del enfoque a nivel teórico y practico. Él comenta que la gran mayoría de los psicoterapeutas gestálticos se enfocan principalmente en el contacto y por ese motivo es tan importante abordar lo correspondiente a los procesos que suceden en la frontera de contacto. Swanson considera que los psicoterapeutas han empleado terminología que nos permite comprender a los procesos de frontera en su real dimensión debido a que mantienen una connotación negativa.

Sylvia Crocker (1981) ya había mencionado la importancia de evitar categorías peyorativas para los procesos que se encuentran en la frontera de contacto, que hasta ese momento se llamaban bloqueos, mecanismos, resistencias, etc. Esta autora plantea que al considerar a los procesos de forma peyorativa se les restan sus dimensiones saludables en los procesos relacionales de la persona.

Por su parte Swanson asume una postura muy congruente al enfoque Gestalt y se opone al término de mecanismo: “Me gustaría también rechazar el término de ‘mecanismo’ de nuestros proyectos de terminología, ya que este término mecanicista no se ajusta bien a una teoría organísmica” (Swanson 1988, p. 3).

A diferencia de otros teóricos, Swanson nos plantea una propuesta que profundiza y clarifica aspectos que quedaban incompletos en las otras aproximaciones teóricas. Desde mi perspectiva considero que las aportaciones más valiosas que hace este autor a la psicoterapia Gestalt son las siguientes:

 

         Elimina la visión peyorativa que tenían los procesos de evitación del contacto.

         Estable dos categorías que permitan comprender y profundizar mejor en la experiencia de la persona, a través de la creación de los conceptos de procesos y estados de frontera.

         Mantiene una línea congruente con la visión de Frtiz Perls de establecer categorías polares dentro del enfoque Gestalt.

         Aporta una visión polar en cuanto a los aspectos saludables y disfuncionales de los procesos y estados de frontera.

 

En el trabajo con personas con problemas de adicción es fundamental comprender cómo funcionan los procesos y estados de frontera, para tener una visión más clara de cómo brindar apoyo, acompañamiento y frustración a la persona de tal manera que estos aspectos de su carácter se flexibilicen y respondan a las necesidades presentes y no asuntos inconclusos del pasado.

A continuación revisaremos la definición que nos brinda Swanson de los procesos de frontera: “son los conceptos que describen las maneras fundamentales según las cuales los seres humanos se comprometen o se desentienden de su entorno” (Swanson 1988, p. 4).

Además, describe cómo los estados sanos de frontera están creados en la frontera en un campo organismo-entorno, así como las perturbaciones de frontera se refieren a cuando el contacto sano entre el organismo y su entorno puede estar interrumpido, creando estados de frontera disfuncionales.

De acuerdo con Swanson existen fronteras y estados saludables y disfuncionales.

 

Características de las fronteras saludables:

         Son permeables ante las necesidades presentes.

         Mantienen la autonomía.

         No permiten la entrada de elementos tóxicos.

         Mantienen un movimiento rítmico entre contacto-retirada.

         Son capaces de discriminar, reconocer y apreciar las diferencias y similitudes.

         La persona logra diferenciarse del otro, de esta manera, puede establecer un contacto saludable que evite la fusión o el aislamiento del entorno.

 

Características de los procesos de frontera disfuncionales:

         La frontera-contacto mantiene una rigidez en los procesos relacionales.

         La conciencia se encuentra restringida.

         Se mantienen hábitos estereotipados.

         Las fronteras ineficaces interrumpen el funcionamiento presente.

 

La clasificación que nos propone Swanson (1988) sobre los estados y procesos de frontera es la siguiente:

Procesos de frontera.

         Introyección-Proyección.

         Fijación-Deflexión.

         Retroflexión-Proflexión.

Estados de Frontera

         Confluencia-Aislamiento.

 

Esta interesante propuesta aporta una visión que enriquece el trabajo de la teoría del campo que empleamos en la psicoterapia Gestalt para el tratamiento de personas con problemas adictivos. Porque se apega a los fundamentos del enfoque al permitirnos centrarnos en los procesos y no en las etiquetas o categorías que le podemos asignar a la persona (cosificación del otro).

Cuando el psicoterapeuta olvida que tiene enfrente a una persona la está conviertiendo en un objeto (inmóvil) donde el trabajo terapéutico consiste en predecir y conducir al individuo a realizar cambios y hábitos que le resulten funcionales. Lamentablemente esta postura parte de un paradigma positivista que deshumaniza a la otra persona, por lo que en la propuesta de la psicoterapia Gestalt nos basamos en los procesos y no en los objetos. Para esto el psicoterapeuta enfoca sus intervenciones en apoyar al cliente a ser consciente de lo que está sucediendo en el aquí y ahora.

En el trabajo con personas que están viviendo la experiencia adictiva es importante dar un acompañamiento que esté orientado a la relación presente desde una visión fenomenológica, en lugar de buscar explicaciones sobre los comportamientos y experiencias del otro. En las personas con problemas de adicción generalmente su conciencia se encuentra limitada por el consumo de drogas, además están cansadas de ser juzgadas e incomprendidas por los demás. Por ello el trabajo con los procesos y estados de frontera, más que predecir y enjuiciar, es una herramienta que permite al psicoterapeuta co-crear un campo donde la persona encuentre la posibilidad de movilizarse de manera espontánea con base en lo que está ocurriendo en el proceso presente, rompiendo de esta manera la inmovilidad caracterológica que poseía.

La experiencia adictiva es un proceso muy complejo que acontece en la vida de una persona, donde sus vínculos afectivos y los aspectos relevantes de su vida quedan desplazados por la necesidad y tentación de consumo de drogas. Las fronteras de contacto en el caso de las personas con adicciones generalmente se encuentran en un estado disfuncional con fronteras impermeables que no permite la entrada de aspectos nutricios del ambiente y lo suficientemente permeable para permitir el ingreso de elementos tóxicos. En el caso de personas que consumen drogas sus procesos de frontera se vuelven inflexibles debido a que las personas tienen serias dificultades para contactar con el ambiente y atender sus necesidades. En el proceso adictivo la persona presenta una confusión entre la necesidad y el satisfactor, al desatender sus necesidades emocionales convierte a la droga en su necesidad para vivir.

Al encontrarse en procesos y estados de frontera disfuncionales la persona desarrolla pautas caracterológicas que afectan su interacción con el ambiente provocando una angustia neurótica que provoca que la vida se vuelva difícil y por momentos insoportable. He escuchado a muchas personas decirme lo difícil que les resulta vivir, y cómo la vida es para ellas un malestar continuo que solo vale la pena vivirse cuando se encuentran intoxicadas. Bajo estas condiciones considero importante incluir el concepto de infirmidad que propone Domínguez: “Utilizamos el concepto neologismo infirmidad para referirse a los modos inadecuados de vivir como persona, esto es, a las formas de no vivir con firmeza en tanto que persona” (Domínguez 2011, p. 271).

Los procesos y estados de frontera disfuncionales o las infirmidades surgen como una forma de evitación del contacto con el ambiente. Estos procesos interaccionales se convierten en patológicos cuando se conforman como hábitos relacionales estereotipados y no permiten la flexibilización hacia las necesidades emocionales. Es entonces cuando procesos y estados de frontera se convierten en infirmidades y producen malestar existencial.

Las infirmidades surgen cuando la persona busca controlar los factores ambientales a partir del establecimiento de hábitos y actitudes rígidas para lidiar con los aspectos que considera que pueden ser amenazantes a nivel afectivo. El mantenimiento de las infirmidades se produce por el deseo de la persona por controlar sus impulsos, miedos, debilidades, necesidades y sentimientos por considerarlos inapropiados y prefiere evitarlos de manera sistemática en lugar en enfrentarlos y cerrar los asuntos inconclusos.

A continuación resumiremos las causas de las infirmaciones.

a) Actualización parcial de las dynamis o capacidades personales.

b) Pérdida del sentido personal.

c) Pérdida de la dimensión comunitaria.

d) Ruptura del contacto con lo real.

e) Huida de la finitud (Domínguez 2011, p. 277 a 280).

 

En el trabajo con la experiencia adictiva podemos observar cómo el individuo se ha cosificado a sí mismo y a las demás personas con las que mantiene relaciones debido a que el flexibilizar los procesos y estados frontera pone en riesgo su estabilidad emocional. Las personas con problemas de adicciones en algún momento de su vida han sido cosificadas (experiencias traumáticas o de ausencia), el ambiente cosifica a la persona cuando en el proceso interaccional se ve restringido solo a las necesidades de una persona convirtiendo a la otra en un objeto sin valor dentro de la relación, y las formas de cosificación del otro son:

a) Indisponibilidad.

b) Indiferencia.

c) Acusación.

d) Reducción del otro a lo inventariable (Domínguez 2011, p. 294).

La cosificación genera que la persona con problemas adictivos se habitúe a relacionarse con base en las expectativas y necesidades ajenas, o bien considerando sus necesidades emocionales como amenazantes o poco relevantes. Las experiencias cosificadoras provocan que la persona desarrolle procesos y estados de frontera disfuncionales que generan pautas caracterológicas.

La persona tiene una tendencia organísmica que la moviliza hacia el contacto y la satisfacción, sin embargo esta tendencia natural es interferida por experiencias biográficas cosificadoras. Cuando la persona se ha acostumbrado a desatender sus necesidades desarrolla una percepción distorsionada de la realidad. El individuo considera sus experiencias emocionales como amenazantes o perturbadoras, llegando al grado de que cuando se está habituado a no ser afectivo, paradójicamente hasta un abrazo puede ser considerado como una situación incómoda o que produce malestar.

El individuo considera sus experiencias emocionales como amenazantes o perturbadoras. Es tan paradójico que cuando nos habituamos a no ser afectivos hasta un abrazo puede ser considerado como una situación incómoda o que produce malestar. Desde el enfoque Gestalt lo que se considera patológico es la rigidez con que se utilizan los procesos y estados de frontera, debido a que mantienen a la persona en un constante estado de evitación de las experiencias presentes. Los procesos y estados frontera disfuncionales en las personas con problemas adictivos generan un estado de aislamiento y vergüenza que produce un continuo malestar emocional que ocasiona infirmidades que impiden atender sus necesidades y concentrarse tan solo en el placer que les produce el consumo de drogas.

A continuación revisaremos cada uno de los procesos y estados frontera:

Introyección

Consiste en asumir las creencias, normas, valores, deberes y expectativas ajenas como propias. Los entreactos conforman el debeísmo de la persona y el yo ideal. La introyección lleva a la persona a realizar conductas que le producen insatisfacción debido a que su comportamiento no es congruente con sus necesidades, sino con sus creencias debeístas.

Cuando la persona es cosificada en sus relaciones interpersonales significativas empieza a introyectar las demandas, críticas, valores y exigencias que le hacen otras personas, sin llevar a cabo un proceso de discernimiento.

Los procesos de frontera pueden ser funcionales para lograr retirarse de las experiencias de contacto en momentos en que no es la mejor opción contactar con la vivencia plenamente. La introyección puede ser funcional porque es la forma en que la persona obtiene la mayoría de los aprendizajes a nivel axiológico y moral. Sin embargo es importante que en algún momento la persona pueda poner a prueba la fiabilidad de las creencias que le producen malestar o insatisfacción.

Experiencia: Recuerdo un joven muy brillante en su desarrollo académico que mantenía una estrecha relación con su padre quien era un médico exitoso que había promovido que su hijo se convirtiera en médico como él. Desde pequeño el niño centró su esfuerzo y motivación en lograr esa meta. En el proceso el joven se sentía muy angustiado y frustrado porque no le gustaba la medicina pero no quería decepcionar a su padre y constantemente repetía una frase que su padre le enseñó: “Para ser alguien el vida, es necesario hacer sacrificios”, sin embargo, los sacrificios que él estaba haciendo lo estaban lastimando emocionalmente hasta el punto que comenzó a experimentar con drogas en su vida como estudiante universitario, como una forma de aliviar su malestar emocional hasta desarrollar una severa dependencia a la heroína que le impidió concluir sus estudios.

 

Proyección

Consiste en atribuir a otras personas características que no se aceptan o se niegan. En la proyección también se responsabiliza a los demás de los problemas o errores propios.

La persona que utiliza la proyección de manera reiterada se vuelve juiciosa y crítica hacia los demás. Esta forma de relación es una manera de evitar que la persona asuma con madurez su responsabilidad o aspectos de su personalidad que considera desagradables.

La proyección puede ser beneficiosa si se utiliza con cautela, porque cuando criticamos a alguien más, esto nos puede ayudar a ser conscientes de los aspectos que nos incomodan de nuestra personalidad y en los cuales no habíamos reparado. Asimismo, permite lograr una mejor comprensión empática de la vivencia de otras personas.

Experiencia: Recuerdo a una joven que llegó al proceso de psicoterapia debido a que se sentía poco aceptada en su familia. Conforme fuimos trabajando ella generalmente hablaba de lo nefasta que era su  hermana y lo patético que era su novio, y culpaba a ambos de problema de su ludopatía. La joven omitía muchos detalles de su relación porque solo se centraba en hablar de los defectos de los otros y cómo esto afectaba su proceder en el mundo.

 

Retroflexión

En este proceso de frontera la persona se hace a sí misma lo que le gustaría hacer a otras personas, debido a la incapacidad de establecer límites con los demás. La retroflexión se relaciona con estados depresivos o autolesivos donde la persona se agrede porque no es capaz de expresarles su malestar a otros individuos.

La retroflexión favorece los estados de culpabilidad, al no lograr limitar las conductas desagradables de otras personas. Las enfermedades psicosomáticas o síntomas físicos son una forma que tiene la persona de manifestar el malestar que no puede expresar verbalmente.

Este proceso de frontera cuando se encuentra rigidizado puede llevar a una persona a autocastigarse, enfermarse e incluso suicidarse. Esto sucede porque las personas no tienen la suficiente seguridad para expresar a los demás los aspectos que les molestan o incomodan. La retroflexión puede ser beneficiosa para evitar un peligro, una pelea o una discusión intensa. También cuando es necesario cumplir con normas disciplinarias muy rígidas.

Experiencia: Hace algunos años atendí a una joven que presentaba problemas de autolesión. Era una persona introvertida que mantenía una relación de mucha agresión con su novio, quien ejercía mucha violencia psicológica hacia ella. Ella creció con un padre alcohólico y aprendió que era mejor callarse y guardarse las cosas, porque cuando lo expresaba las cosas se ponían peor. Cada vez que tenía un problema con su novio, se cortaba los brazos; posteriormente entró en contacto con las drogas y esta práctica la complementaba con elevado consumo de metanfetamina (cristal). La joven comenta que el cristal le producía una experiencia desagradable y que en ocasiones lo hacía como una forma de castigarse por ser una tonta que permitía que los demás abusaran de ella.

 

Proflexión

La proflexión es cuando la persona hace al otro lo que le gustaría recibir, es proceso opuesto a la retroflexión, debido a que en este la energía se moviliza hacia afuera. Este proceso ha sido poco abordado porque para algunos autores hace falta mayor trabajo para validarlo como una categoría teórica del modelo Gestalt.

En su parte funcional la proflexión ayuda a la persona a desarrollar labores altruistas o permite que la persona pueda apoyar a personas que se encuentran vulnerables. En ocasiones el realizar acciones favorables hacia otras personas ayuda al crecimiento personal o el fortalecimiento del autoconcepto. No obstante este proceso tiene una parte disfuncional cuando se vuelve inflexible debido a que la persona puede desarrollar altos niveles de frustración porque realiza acciones para los demás esperando recibir lo mismo, pero generalmente no recibe lo esperado y eso le genera malestar. Por otra parte, también puede generar relaciones abusivas porque no existe reciprocidad al no expresar sus necesidades.

Experiencia: En una ocasión inicié un proceso de psicoterapia con una señora que presentaba muchos problemas de ansiedad y de problemas de salud. Era una persona de clase alta, excesivamente educada y amable. Cuando iniciamos con el trabajo psicoterapéutico ella comentó sentirse muy frustrada debido a que ella hacía hasta lo imposible por los demás hasta quedarse vacía y nadie se preocupaba por ayudarla a atender sus necesidades. Ella posteriormente me comentó que inició en el consumo de ansiolíticos como una forma de aliviar su frustración y angustia, hasta desarrollar una dependencia a estos medicamentos.

Fijación

En la fijación la persona asume un control excesivo para evitar los riesgos que cree que existen en el ambiente, por lo cual, no asume el riesgo de flexibilizar la frontera y establecer contacto con el entorno. La persona se queda adherida a una figura pasada y gira de manera obstinada tan solo en lo conocido, por el miedo a exponerse al riesgo. En este caso la persona aplica la vieja frase de “más vale malo por conocido que bueno por conocer”.

Al presentarse la fijación, la persona recurre continuamente a la figura con la que se siente seguro. Evita flexibilizar sus fronteras y por eso no se actualiza, lo que restringe su capacidad para establecer contacto con los elementos nutricios del entorno.

La fijación es un proceso que puede ser saludable ante situaciones donde la persona necesita concentrar toda su atención en una figura que resulta muy significativa y que requiere ser explorada a profundidad.

El proceso de frontera de fijación es funcional cuando la persona requiere ser perseverante para el desarrollo de un hábito o el cumplimiento de una meta. También es importante ante situaciones de mucha presión donde la persona necesita enfocar toda su energía en una sola figura para cubrir su necesidad. En ocasiones, ante situaciones de crisis la persona debe apelar a una figura conocida que le permita tomar un camino heurístico para poder economizar su energía y cumplir con sus objetivos.

Experiencia: Hace algún tiempo trabaje con señor que durante su juventud logro tener un empleo muy exitoso que le permitió mantener un estilo de vida basado en lujos. Posteriormente tuvo problemas laborales que provocaron su despido y una disminución considerable de sus ingresos. Sin embargo, el señor se quede fijado en esa experiencia y hacia hasta lo imposible para mantener el mismo estilo de vida, esta situación le provoco un alto nivel de endeudamiento y una profunda depresión que lo llevaron a desarrollar problemas con el consumo de alcohol.

 

Deflexión

En este proceso de frontera la persona evita contactar con la experiencia moviendo su energía hacia objetos o eventos irrelevantes a la experiencia. En la deflexión el individuo evita experimentar situaciones o emociones que considera amenazantes o desagradables.

Esto genera que la persona vaya desensibilizándose porque aunque realiza acciones, estas no están dirigidas hacia sus necesidades presentes. Las personas que utilizan la deflexión tienden a enfocar su atención hacia muchas cosas pero ninguna de esas está relacionada con su necesidad real.

Las personas que acostumbran relacionarse desde el modo deflexivo aparentan tener una vida satisfactoria, incluso en ocasiones pueden ser muy funcionales a nivel laboral, sin embargo en su vida afectiva pueden tener serias dificultades debido a que se les dificulta la intimidad emocional, bromean, no atienden o simplemente no contactan con las demás personas. Cuando la deflexión se utiliza de manera rígida se pierde la habilidad para solucionar problemas emocionales o expresar sus necesidades afectivas.

La deflexión puede ser útil para protegernos en situaciones de mucho dolor emocional o distraer estados de ansiedad severa. Es útil para lidiar con ambientes muy hostiles o peligrosos.

Experiencia: Hace algunos años llegó a mi consultorio un brillante intelectual que presentaba problemas con el consumo de cocaína. Él me comenta que tuvo una decepción amorosa que lo lastimó profundamente y desde ahí se prometió a sí mismo nunca volver a pasar por algo así. Esta experiencia lo llevó a mantener relaciones superficiales y esporádicas, después de eso no estableció compromiso con ninguna persona, además se la vivía de fiesta como una forma para distraer sus emociones, en este ambiente conoció la cocaína quien le ayudó a olvidar sus inseguridades y emociones de manera momentánea.

 

Estados de frontera.

Confluencia

La confluencia es cuando la persona se confunde con el medio. La persona no logra establecer límites con el ambiente y termina fusionándose con la experiencia ajena. En el estado de confluencia la persona no logra hacer contacto con otros debido a que se encuentra fusionada con el ambiente.

La confluencia es un estado de frontera  donde no se logra asumir la responsabilidad ni la identidad y se prefiere fusionarse con el ambiente. La persona que permanece en confluencia limita su autonomía y su capacidad de autoapoyo. La confluencia puede generar dependencia emocional e incapacidad para manejar los conflictos interpersonales. En las relaciones afectivas la confluencia es muy nociva debido a que no permite la diferenciación ni el respeto por las necesidades personales y ajenas.

La confluencia puede ser funcional cuando se es parte de un proyecto, se trabaja en equipo, para lograr pertenencia dentro de un grupo y por momentos en las relaciones interpersonales. Sin embargo la confluencia necesita ser momentánea. Cuando permanece inflexible se convierte en una infirmación que enferma a la persona.

Experiencia: En un taller de tratamiento de adicciones conocí a un joven de clase alta que mantenía una estrecha relación con su madre quien le complacía todos sus caprichos. En algún momento del taller el joven comentó sentirse incapaz de salir adelante por sí mismo, este temor lo cubría con el excesivo consumo de alcohol y cocaína. Cuando platicaba sus experiencias y consecuencias por el consumo de drogas, hablaba en plural incluyendo a su madre. El consumo de la cocaína se incrementaba cada vez que él intentaba tomar una decisión por sí mismo y su madre no estaba de acuerdo, y él terminaba renunciando a sus necesidades.

Aislamiento

Es cuando la persona presenta una tendencia a retirarse del contacto por miedo a quedar atrapado en el mismo. La persona busca ser autosuficiente manteniendo regida su frontera de contacto e impermeable. Swanson (1988) dice que el aislamiento es una fobia a la confluencia, porque el aislamiento se vive como un refugio seguro contra la invasión. En este estado la persona desarrolla una hipervigilancia hacia el ambiente debido a su inseguridad, la cual proyecta en desconfianza hacia los demás. La persona mantiene una lucha constante por lograr ser autónoma y alcanzar la autosuficiencia sin el apoyo del entorno.

El estado de frontera nos puede ayudar a desarrollar el autocuidado, a reflexionar y fortalecernos en momentos de mucha agitación emocional, para poner límites, para lograr un autoapoyo o para limitar las relacionas confluentes o dependientes.

Experiencia: Trabajando en una clínica de rehabilitación de adicciones en terapia grupal las personas comentaban cómo su consumo de drogas se intensificó hasta desarrollar una dependencia cuando se empezaron a aislar de sus familias debido a no sentirse en un espacio seguro. La mayoría comentaron que les asustaba formar parte de una familia que los absorbiera y los convirtiera en algo que ellos no querían, por ese motivo se aislaron primero de la familia y después de los amigos cercanos hasta caer una severa dependencia a las drogas.

En esta propuesta de trabajo Gestalt que presento se busca promover en el cliente el contacto emocional para lograr una tendencia actualizante que le permita desarrollar sus potencialidades, con el propósito de que genere la capacidad de atender sus necesidades y lograr interacciones personales que le resulten satisfactorias.

Se busca co-construir una relación terapéutica con base en un ambiente empático, congruente y aceptante que ayude al cliente a generar un sentido de autonomía, confianza y desarrollo. Además se favorece que la persona incremente su capacidad de darse cuenta y flexibilice sus procesos y estados de frontera, de tal manera que pueda contactar con las experiencias y satisfacer sus necesidades. También se pretende que la persona se responsabilice de sus actitudes y conductas.

La intervención psicoterapéutica busca que la persona establezca un contacto nutricio con el ambiente, y que pueda emplear los procesos y estados de frontera de una manera saludable. Con respecto a esto Fritz Perls nos dice lo siguiente: “La neurosis es su técnica más efectiva para mantener su balance y su sentido de autorregulación en una situación en la cual siente que la suerte no le favorece” (Perls 2013, p. 35). Los procesos y estados de frontera cuando son inflexibles generan pautas neuróticas que permiten a la persona responder a las amenazas que percibe en el entorno. En ese momento estos procesos y estados son considerados la mejor manera de responder ante las amenazas presentes, por ese motivo, la persona necesita aprender a tomar el riesgo de establecer un contacto profundo con el entorno asimilando los aspectos nutricios.

 

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