Pensando en voz alta: Terapia Gestalt una Terapia del Encuentro

Pensando en voz alta: Terapia Gestalt una Terapia del Encuentro

He escuchado y leído distintas definiciones respecto a la Terapia Gestalt, haciendo referencia a otros autores que la denominan como: terapia de contacto, terapia de autenticidad, terapia del vacío fértil, terapia de la situación, terapia dialogal, etc. Y bueno tampoco me considero menos que ellos (salvando la distancia de todo el proceso de formación que han llevado a lo largo de muchos años tanto vivencialmente como teórica y es por supuesto una distancia  enorme) así que intentaré dar de manera principiante una forma más, de como la considero a la Terapia Gestalt.

La Gestalt para mí es la terapia del encuentro, porque creo que el camino está en re-encontrarnos ya que a lo largo de la vida, o de la infancia, hemos ido adoptando formas de sobrevivir, que en un inicio sirvió, en un inicio fueron creativas, pero que luego caducaron y son formas desactualizadas y generales de relacionarse con un otro. Y el re-encontrarse con uno mismo, no es sino reconocer al otro como un Tú, encontrarse en el otro, como mencionaría Merleau-Ponty "No hay ser humano interno, el hombre está en el mundo, es en el mundo donde se conoce a sí mismo" Y sin embargo ese “otro” muchas veces lo vemos como peligroso, porque fue un otro en primera instancia quien dañó, quien lastimó, y pues ahora lo vemos como una amenaza, y desde esa figura me relaciono, y reafirmo esa relación que llevo por la vida.

Esta posición lo denominaría el “En-contra” término utilizado por Carlos Alberto Seguín (Psiquíatra peruano), que hace referencia al ponerse en guardia usando todos los medios necesarios para defenderse, como si se tratara de un peligro. Ante todo, protegidos por la desconfianza, ponemos en juego nuestras formas de evitación y tratamos de mantenernos impenetrables e invulnerables. Así pues la barrera puesta del “en-contra” supone no relacionarnos de la manera Buberiana es decir desde un Yo-Tú, sino probablemente desde un Yo-Ello. La relación entonces con el otro ha sido generalizada, petrificada y rigidizada. Esta forma de relacionarse que se aprendió y se arrastra como una convicción, muchas veces se ha olvidado el componente relacional de la misma, es decir, que surgió estando en relación con un otro, en una situación y tiempo determinado. Cuando ese modo de relación cambia, es decir, me doy cuenta y comprendo de la forma cómo estoy interactuando con los demás y que esto me produce insatisfacción, se deshace la rigidez, se entra en movimiento de manera novedosa, permitiendo una relación más auténtica, pues pasamos del en-contra al encuentro. No hay autenticidad sin un otro.

Entonces la Terapia Gestalt se trataría de pasar del En-contra al Encuentro, de sabernos libres de responder a la exigencias de la situación, de tener relaciones satisfactorias, de recuperar aquella espontaneidad que alguna vez cedimos por ajustarnos al entorno y así poder sobrevivir, física, emocional e intelectualmente a aquellos momentos difíciles. Como diría Fritz: “Si solo estas en contacto contigo mismo, te pierdes el mundo; si sólo estás en contacto con el mundo, te pierdes de ti mismo, de modo que no se puede establecer una unidad ecológica”. Entonces el foco de atención está en el proceso de contacto en que se configura la interacción persona-ambiente. En suma la paradoja está en que puedo encontrarme a mí en el otro, existencialmente hablando sin ti, no puedo ser yo

 

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