Modos de relación e infirmación

Modos de relación e infirmación

Libro: Diálogo al latir de dos corazones. Manual de Psicoterapia Gestalt Dialogal.

Autor: Francisco Javier Díaz Calderón. Editorial Temacilli. 2015 Guadalajara, México.

La vida solo tiene sentido cuando compartimos nuestra experiencia con otra persona. Francisco Díaz

La persona tiene distintas formas de relacionarse con su entorno, para movilizar su energía hacia la interacción. Cuando la persona se siente confiada y segura es capaz de establecer un contacto pleno con las experiencias que van surgiendo en sus interacciones. Pero cuando la persona experimenta amenaza emocional surgen formas de relación que le permiten evitar contactar con esas experiencias. Cuando el entorno o la relación es amenazante, la persona se concentra en encontrar un modo de relación evitativo.

Desde el enfoque del Dr. Héctor Salama los modos de relación son llamados bloqueos del ciclo de la experiencia; se llama bloqueos a las interrupciones inconscientes de la energía que experimenta una persona como forma de evitar el contacto. Estos bloqueos buscan evitar el contacto con la experiencia que se considera amenazante, por lo cual la experiencia no puede concluirse. Estos modos de relación son de tipo evitativo y permiten a la persona lograr seguridad al retirarse de la experiencia de contacto. Los modos de relación tienen su origen en las dificultades biográficas que hemos tenido principalmente en la interacción con nuestro grupo primario de apoyo.

Por su parte Polster E. y Polster M. (2005) les llaman transacciones de la resistencia y mencionan lo siguiente sobre ellas:

Los derroteros específicos que adopte esta interacción desviada colorean su estilo de vida personal, según el orden de preferencia que establezca entre los canales de interacción resistente, y cada uno de ellos tiene un estilo expresivo que le es particular: 1) Introyección; 2) proyección; 3) retroflexión; 4) deflexión; 5) confluencia (p. 79).

Estos modos de relación se encuentran ligados al concepto de infirmidad

“Utilizamos el concepto neologismo infirmidad para referirse a los modos inadecuados de vivir como persona, esto es, a las formas de no vivir con firmeza en tanto que persona” (Domínguez, 2011, p. 271).

Tanto los modos de relación como los bloqueos en el ciclo de la experiencia o las infirmidades surgen como una forma de evitación del contacto con el ambiente. Estos procesos interaccionales se convierten en patológicos cuando se conforman como hábitos relacionales estereotipados y no permiten la flexibilización hacia las necesidades emocionales. Es entonces cuando estas formas de relación se convierten en infirmidades y producen enfermedad en la persona.

Las infirmidades surgen cuando la persona busca controlar los factores ambientales a partir del establecimiento de hábitos y actitudes rígidas para lidiar con los aspectos que considera que pueden ser amenazantes a nivel afectivo. El mantenimiento de las infirmidades se produce por el deseo de la persona por controlar sus impulsos, miedos, debilidades, necesidades y sentimientos por considerarlos inapropiados y prefiere evitarlos de manera sistemática en lugar en enfrentarlos y cerrar los asuntos inconclusos.

A continuación resumiremos las causas de las infirmaciones.

  • a) Actualización parcial de las dynamis o capacidades personales.
  • b) Pérdida del sentido personal.
  • c) Pérdida de la dimensión comunitaria.
  • d) Ruptura del contacto con lo real.
  • e) Huida de la finitud (Domínguez, 2011, p. 277 a 280).

La terapia Gestalt con énfasis dialogal considera que los modos de relación se instauran de manera rígida cuando el individuo se siente cosificado. La cosificación de la persona sucede cuando esta es tratada como un objeto o cosa.

Se cosifica a una persona cuando el proceso interaccional se ve restringido solo a las necesidades de una persona convirtiendo a la otra en un objeto sin valor dentro de la relación, y las formas de cosificación del otro son:

  • a) Indisponibilidad.
  • b) Indiferencia.
  • c) Acusación.
  • d) Reducción del otro a lo inventariable (Domínguez, 2011, p. 294).

La cosificación genera que la persona se habitúe a relacionarse con base en las expectativas y necesidades ajenas, o bien considerando sus necesidades emocionales como amenazantes o poco relevantes. Las experiencias cosificadoras provocan que la persona desarrolle modos de relación evitativos.

La persona tiene una tendencia actualizante que la moviliza hacia el contacto y la satisfacción, sin embargo esta tendencia natural es interferida por experiencias biográficas cosificadoras. Cuando la persona se ha acostumbrado a desatender sus necesidades desarrolla una percepción distorsionada de la realidad. El individuo considera sus experiencias emocionales como amenazantes o perturbadoras, llegando al grado de que cuando se está habituado a no ser afectivo, paradójicamente hasta un abrazo puede ser considerado como una situación incómoda o que produce malestar.  El individuo considera sus experiencias emocionales como amenazantes o perturbadoras. Es tan paradójico que cuando nos habituamos a no ser afectivos hasta un abrazo puede ser considerado como una situación incómoda o que produce malestar. Desde el enfoque Gestalt dialogal lo que se considera patológico es la rigidez con que se utilizan los modos de relación, debido a que mantienen a la persona en un constante estado de evitación de las experiencias presentes. Estos modos de relación al tener una presencia estereotipada en la persona se convierten en infirmaciones que impiden que la persona pueda atender sus necesidades y flexibilizar su autoconcepto.

A continuación revisaremos cada uno de los modos de relación. 

Introyección: Consiste en asumir las creencias, normas, valores, deberes y expectativas ajenas como propias. Los introyectos conforman los debeísmos de la persona y el yo ideal. La introyección lleva a la persona a realizar conductas que le producen insatisfacción debido a que su comportamiento no es congruente con sus necesidades, sino con sus creencias debeístas.

Cuando la persona es cosificada en sus relaciones interpersonales significativas empieza a introyectar las demandas, críticas, valores y exigencias que le hacen otras personas, sin llevar a cabo un proceso de discernimiento.

Desde la perspectiva Gestalt dialogal, los modos de relación pueden ser funcionales para lograr retirarse de las experiencias de contacto en momentos en que no es la mejor opción contactar con la vivencia plenamente. La introyección puede ser funcional porque es la forma en que la persona obtiene la mayoría de los aprendizajes a nivel axiológico y moral. Sin embargo es importante que en algún momento la persona pueda poner a prueba la fiabilidad de las creencias que le producen malestar o insatisfacción.

Proyección: Consiste en atribuir a otras personas características que no se aceptan o se niegan. En la proyección también se responsabiliza a los demás de los problemas o errores propios.

La persona que utiliza la proyección de manera reiterada se vuelve juiciosa y crítica hacia los demás. Esta forma de relación es una manera de evitar que la persona asuma con madurez su responsabilidad o aspectos de su personalidad que considera desagradables.

La proyección puede ser beneficiosa si se utiliza con cautela, porque cuando criticamos a alguien más, esto nos puede ayudar a ser conscientes de los aspectos que nos incomodan de nuestra personalidad y en los cuales no habíamos reparado. Asimismo, permite lograr una mejor comprensión empática de la vivencia de otras personas.

Confluencia: La confluencia es cuando la persona se confunde con el medio. La persona no logra establecer límites con el ambiente y termina fusionándose con la experiencia ajena. En el estado de confluencia la persona no logra hacer contacto con otros debido a que se encuentra fusionada con el ambiente.

La confluencia es un modo de relación infantil porque no se logra asumir la  responsabilidad ni la identidad y se prefiere fusionarse con el ambiente. La persona que permanece en confluencia limita su autonomía y su capacidad de autoapoyo. La confluencia puede generar dependencia emocional e incapacidad para manejar los conflictos interpersonales En las relaciones afectivas la confluencia es muy nociva debido a que no permite la diferenciación ni el respeto por las necesidades personales y ajenas.

Este modo de relación puede ser funcional cuando se es parte de un proyecto, se trabaja en equipo, para lograr pertenencia dentro de un grupo y por momentos en las relaciones interpersonales. Sin embargo la confluencia necesita ser momentánea. Cuando permanece inflexible se convierte en una infirmación que enferma a la persona.

Retroflexión: En este modo de relación la persona se hace a sí misma lo que le gustaría hacer a otras personas, debido a la incapacidad de establecer límites con los demás. La retroflexión se relaciona con estados depresivos o auto-lesivos donde la persona se agrede porque no es capaz de expresarles su malestar a otros individuos.

La retroflexión favorece los estados de culpabilidad, al no lograr limitar las conductas desagradables de otras personas. Las enfermedades psicosomáticas o síntomas físicos son una forma que tiene la persona de manifestar el malestar que no puede expresar verbalmente.

Este modo de relación puede llevar a una persona a autocastigarse, enfermarse e incluso suicidarse. Esto sucede porque las personas no tienen la suficiente seguridad para expresar a los demás los aspectos que les molestan o incomodan. La retroflexión puede ser beneficiosa para evitar un peligro, una pelea o una discusión intensa. También cuando es necesario cumplir con  normas disciplinarias muy rígidas.

Deflexión: En este modo de relación la persona evita contactar con la experiencia moviendo su energía hacia objetos o eventos irrelevantes a la experiencia. En la deflexión el individuo evita experimentar situaciones o emociones que considera amenazantes o desagradables.

Este modo de relación genera que la persona vaya desensibilizándose porque aunque realiza acciones, estas no están dirigidas hacia sus necesidades presentes. Las personas que utilizan el modo de relación deflexivo tienden a enfocar su atención hacia muchas cosas pero ninguna de esas está relacionada con su necesidad real. 

Las personas que acostumbran relacionarse desde el modo deflexivo aparentan tener una vida satisfactoria, incluso en ocasiones pueden ser muy funcionales a nivel laboral, sin embargo en su vida afectiva pueden tener serias dificultades debido a que se les dificulta la intimidad emocional, bromean, no atienden o simplemente no contactan con las demás personas. Cuando la deflexión se utiliza de manera rígida se pierde la habilidad para solucionar problemas emocionales o expresar sus necesidades afectivas.

La deflexión puede ser útil para protegernos en situaciones de mucho dolor emocional o distraer estados de ansiedad severa. Es útil para lidiar con ambientes muy hostiles o peligrosos.

La terapia Gestalt dialogal busca promover en el cliente el contacto emocional para lograr una tendencia actualizante que le permita desarrollar sus potencialidades, con el propósito de que desarrolle la capacidad de atender sus necesidades y lograr interacciones personales que les resulten satisfactorias.

Se busca que la relación dialogal se conforme con base en un ambiente empático, congruente y aceptante que ayude al cliente a desarrollar un sentido de autonomía, confianza y desarrollo. Además se busca que la persona incremente su capacidad de darse cuenta y flexibilice sus modos de relación de tal manera que pueda contactar con las experiencias y satisfacer sus necesidades. También se pretende que la persona se responsabilice de sus actitudes y conductas.

Para la terapia Gestalt dialogal es muy importante que a partir de diálogo se pueda crear un ambiente terapéutico que permita a la persona construir una manera auténtica, plena y satisfactoria de vivir.

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