La integración de las polaridades

La integración de las polaridades

La integración de las polaridades tiene implícito un sentido espiritual, aunque la mayoría de los gestaltistas no lo consideren así, según los Polster (1997, p.61) “no descubrimos nada nuevo cuando vemos las polaridades en los seres humanos. Lo novedoso está en el enfoque Gestalt que considera que cada individuo es una secuencia interminable de polaridades”, opuestos que funcionan de forma complementaria, y que son parte de lo mismo, como dice el Kibalión (2001, p. 19) “Todo es dual; todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo […]” esto es lo que busca la Psicoterapia Gestalt la integración de estos opuestos, de los complementarios. Así, “La polaridad más importante dentro de la teoría Gestalt es contacto-retirada, entendida como el movimiento espontáneo del organismo” (Peñarrubia, 2008, p. 278)

El contacto-retirada es una función en la que dos principios polares interviene, por un lado la unión y por otro la separación, ya que aunque se escuche paradójico, nuestro sentido de unión depende de un sentido de separación, estos dos conceptos de separación y unión no pueden describirse, ni presentarse por separado, ya que para hablar de alguno de ellos se requiere del otro, ¿Cómo explicar la unión o separación sin hacer referencia al opuesto? Así, esta paradoja es con la que nos encontramos vinculados todo el tiempo, pasmos de querer separarnos y estar libres a querer unirnos, siempre nos encontramos en este proceso de separación y unión que se llama contacto. El contacto sólo es ese instante de unión, que al siguiente momento termina, para ser sustituido por el que sigue, pasamos de un momento de contacto a uno de separación y así infinitamente.

El contacto es lo que nos permite vincularnos con el mundo exterior, pero “sólo puede existir entre seres separados, que siempre necesitan independencia y siempre se arriesgan a quedar cautivos en la unión […] Yo no soy ya solamente yo, sino que yo y tú somos ahora nosotros.” (Polster, 1997, p. 104) El contacto sólo se da en ese limite de unión-separación que debe de darse al mismo tiempo, para contactar hay que entregarse a la unión, pero sin perderse en ella, sino ya no es contacto, por que más bien nos perdemos en el otro y no podemos estar con la persona, por que dejamos de ser, esto lo dejo claro Perls en lo que llamo la oración Gestáltica, la cual versa de la siguiente forma:

Yo soy Yo y Tú eres Tú

Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas y,

Tú no estas en este mundo para cumplir las mías.

Tú eres Tú y Yo soy Yo.

Si en algún momento o en algún punto nos encontramos,

y coincidimos, es Hermoso.

Sino, pocas cosas tenemos que hacer juntos.

Tú eres Tú y Yo soy Yo.

Falta de amor a Mi mismo,

cuando en el intento de complacerte me traiciono.

Falta de amor a Ti,

cuando intento que seas como yo quiero.

En vez de aceptarte como realmente Eres.

Tú eres Tú y Yo soy Yo.

El contacto en relación con esta oración es el encuentro y la coincidencia, que hace que se pase de un Yo a un Nosotros, que se encuentra formado por un Yo y un Tú que si no existe alguno de ellos deja de ser un nosotros. Por ello es que como explican los Polster (1997, p. 105) “el contacto es la savia del crecimiento, el medio de cambiar uno mismo y la experiencia que uno tiene del mundo. El cambio es producto forzoso del contacto, ya que apropiarse la novedad asimilable o rechazar la inasimilable conduce inevitablemente a cambiar.”

El contacto es una relación polar que sólo ocurre entre dos figuras plenamente diferenciadas, “sean cuales fueren las dos entidades diferenciadas, cada una tiene un sentido de limitación; de lo contrario no podrían llegar a ser figuras ni entrar en contacto.” (Polster, 1997, p. 111)

Así, las fronteras del ser humano –la frontera del yo- es la que delimita el contacto que considera permisible, esta frontera entre el yo, y el ambiente “debe permanecer permeable para permitir intercambios, pero suficientemente firme para mantener su autonomía.” (Yontef, 1995, p. 131) La frontera del yo comprende una gama de fronteras del contacto, ya que dentro de las fronteras que el yo establece, el contacto puede efectuarse de forma cómoda, dejando un sentido de satisfacción, que de otra forma no podría efectuare. Estos limites o fronteras se encuentran determinados por diversas fronteras que los Polster(1997, p. 111) dividen de la siguiente forma; Fronteras del cuerpo, Fronteras de los valores, Fronteras de la familiaridad, Fronteras expresivas y Fronteras de la exposición, estos limites son los que influyen o determinan los límites del yo hacia el contacto, delimitándolo y diferenciándolo de lo demás, del objeto o persona con la que se hace contacto.

 

El campo ambiente/organismo:

Otra polaridad importante en Gestalt es el campo ambiente/organismo. La Psicoterapia Gestalt basada en el contacto y las fronteras o límites de este, se interesa por la interacción de la persona en contacto con su entorno, no sólo observa la conducta o la psique, si no que al ser Holística, se interesa por la totalidad, lo que implica también la interacción de la persona con el campo ambiente/organismo, ya que ambiente y organismo se influyen mutuamente y en todo momento a través de la frontera del limite de contacto antes descrita. Por ello la Psicoterapia Gestalt también observa los procesos del ambiente en el que se encuentra la persona, para poder entenderla en su totalidad en relación a su entorno o contexto, ya que sin está comprensión no se puede entender a la persona de forma integral y holística como propone la Gestalt.

Alteraciones del límite de contacto

Estas polaridades de contacto-retirada y de ambiente/organismo pueden presentar alteraciones, la frontera del contacto que establece como límite el Yo puede hacerse difusa, imprecisa o incluso perderse, produciendo una alteración en el límite entre el Yo y otro. Sin este límite bien definido la persona no puede alternar entre unirse y separarse, lo que no le permite establecer contacto, la persona pierde su límite y bien, o se establece una relación de simbiosis con el otro, o un total aislamiento del mundo exterior. En Terapia Gestalt esta simbiosis, se denomina Confluencia, en donde “la separación y distinción entre sí mismo y otro se torna tan difusa que se pierde la conexión, es decir, se pierde el darse cuenta de la importancia de los demás para el sí mismo.” (Yontef, 1995, p. 132.) Otra alteración en la frontera de contacto es la retroflexión, que es hacerse a uno mismo lo que queremos hacerle a otro, o hacerse a otro lo que uno quiere que otro haga al sí mismo, es una resistencia que lleva al aislamiento, haciendo creer que no se necesita del ambiente, que se puede ser totalmente autosuficiente, sin depender de los otros o del mundo externo. La Introyección también altera el límite de contacto, ya que es cuando se traga material ajeno sin discriminación, no se mastica o elabora, simplemente se traga, lo que crea una personalidad rígida del tipo de lo que Perls denomina “como sí”, ya que este material introyectado se impone para el sí mismo como algo que “debe” o “no debe” hacerse, creando la persona una personalidad rígida que no hace contacto con su necesidades, con su persona, por lo cual no puede realizar contacto con los otros. La proyección es otra alteración en el contacto, es una confusión entré el Yo y otro, que resulta de atribuirle a algo externo, algo que es parte de la persona, la persona no se hace responsable de algún aspecto, circunstancia y situación en la que se encuentra involucrado y atribuye la responsabilidad a ese otro, a lo externo a él, aunque él este completamente implicado. La deflexión es la evitación del contacto directo con otra persona. “La deflexión se logra al no expresar directamente o al no recibir.”(Polster, 1997, p. 133) Lo que provoca que la persona al no contactar se sienta insatisfecha, por no satisfacer sus necesidades en la situación, ya que no reacciona a partir de ellas. y si no recibe se siente que no es tocada, que no contactan con ella, ya que ella no lo permite.

El contacto es lo que nos permite la asimilación ya que es donde podemos discriminar entre lo que nos sirve o es útil y entre lo que no, al evitar ese contacto, autointerrumpimos el flujo de energía de nuestras actividades y nos sentimos insatisfechos, presentando diversas problemáticas que nos impiden la realización plena de nuestra persona.

“La Gestalt reconoce la interacción natural y el surgimiento de la polaridad en la experiencia humana de la misma forma que el pensamiento chino y japonés. En estos sistemas la polaridad no es algo que deba evitarse o transcenderse sino que es una realidad que debe ser reconocida y utilizada para el crecimiento.” (Woldt, 2007, p. 143) Para ello no es suficiente hacer contacto con la polaridad sino que se busca hacer contacto con ambos polos hasta lograr que ambos trabajen de forma complementaria, “La terapia dice Woldt (2007, p.145) debe servir al individuo como una guía que le ayude a reconocer sus propios polos y permitirle actuar de forma complementaria para generar ajustes creativos en las situaciones de vida.”

Además del holísmo, la indiferenciación creativa de Friedlander fundamentan el concepto de polaridad Gestalt, como equilibrio entre opuestos, además de estar vinculado con otro concepto Gestaltico que también es subrayado por las psicologías tradicionales, como el budismo, y que Claudio Naranjo (2006, p. 202) llama: “apertura; que es estar consciente de aquello que se da aquí y ahora en nuestros campos vivénciales.”y dice que Perls se refiere a Indeferencia creativa como:

“La capacidad de mantenerse en un punto neutro, libre de los opuestos conceptuales o emocionales en juego en cada momento del percatarse. Perls mostraba un grado asombroso de indiferencia creativa como psicoterapeuta por su capacidad de quedarse en el punto cero sin verse atrapado en los juegos de sus pacientes.” (Ibidem.)

 

Bibliografía

Naranjo, C. (2006). “La vieja y Novísima Gestalt”. Santiago de Chile: Cuatro Vientos.

 

Peñarrubia, F. (2008). “Terapia Gestalt: la vía del vació fértil”. Madrid: Alianza Editorial.

Polster, E. ( 1997). “Terapia Guestaltica”. Buenos Aires: Amorrotu editores.
Tres Iniciados. (2001). “El Kibalión”. México, D.F.: Tomo

Woldt, A. (2007). “Terapia Gestalt: historia, teoría y práctica”. México D. F.: Manual Moderno.

Yontef, G. (1995). “Proceso y diálogo en gestalt: ensayos de terapia gestáltica”Santiago de Chile: Cuatro Vientos.

 

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