Intervención Gestáltica con familias que viven la experiencia adictiva.

Intervención Gestáltica con familias que viven la experiencia adictiva.

Sólo dos legados duraderos podemos dejar a nuestros hijos

: uno, raíces; otro, alas.

Hodding Carter

La familia es un campo de interacciones complejas, donde se manifiestan pautas relacionales que favorecen el proceso de contacto-retirada. Además, propicia situaciones, que son cruciales para el desarrollo de los miembros de la familia; la intimidad, el afecto, la autonomía, el autocuidado, la expresión de necesidades y la habilidad de comunicación con el entorno. Las personas que conforman una familia participan de la co-construcción de un campo, que ayuda a los miembros de la familia a definir pautas relacionales, y el proceso de integración de su personalidad.

En la intervención gestáltica con familias que viven la experiencia adictiva, generalmente podemos identificar  pautas interacciónales estereotipadas y anacrónicas, que producen disfuncionalidad en la dinámica relacional.  Cuando hablo de disfuncionalidad, me refiero a la capacidad que tiene la familiar de configurar un campo, que promueva la expresión de sentimientos y necesidades, y apoye el crecimiento saludable de sus miembros.

En el caso de las familias que viven la experiencia adictiva, podemos describir algunos aspectos que en mi experiencia clínica he podido observar, en cuanto, a sus patrones interacciónales. Dentro de las familias en experiencia adictiva podemos identificar  los siguientes aspectos que contribuyen al sufrimiento familiar y la creación de pautas disfuncionales como son:

  1. Falta de soporte en las funciones de contacto,
  2. Experiencia traumáticas a través de interacciones restringidas
  3. Autoridad y apoyo difuso por parte de la esfera parental,
  4. Criticas excesivas a la otra persona,
  5. Falta de atención, cuidado y apoyo,
  6. Fomentan el surgimiento de la vergüenza,
  7. Limitan la flexibilidad relacional,
  8. Dificultad para expresar sus sentimientos,
  9. Restricción de la expresión de necesidades,
  10. Falta de apoyo para el crecimiento de la  personalidad de los miembros de la familia,
  11. Inflexibilidad en los procesos de frontera,
  12. Desatención de las experiencias dolorosas a nivel afectivo,
  13. Asuntos inconclusos entre miembros de la familia.

Estos, son solo algunos de los factores que acontecen en la experiencia adictiva dentro del ambiente familiar. Cabe mencionar, que es muy difícil que una familia pueda percatarse de estos patrones. Por ese motivo, en la intervención gestáltica con familias en experiencia adictiva, se busca que el terapeuta pueda realizar una observación fenomenológica de las interacciones que acontecen entre los miembros de la familia, para lograr describir y comprender la manera en que se está configurando el campo en ese momento.

Las familias que viven la experiencia adictiva, se caracterizan por el sufrimiento y la insatisfacción a nivel emocional. La capacidad para responder a las necesidades presentes, depende de los recursos y cualidades estéticas requeridas, para apoyar la movilización hacia acciones encaminadas a la satisfacción de necesidades, y el crecimiento de cada uno de los miembros.

La interacción promovida en la intervención Gestáltica con familias, se enfoca en  propiciar un contacto genuino, a través del proceso de aprehensión fenomenológica,  apoyando la identificación y asimilación de experiencias novedosas, por medio del soporte a las funciones de contacto. El terapeuta apoya a la familia, a través de la experimentación; donde promueve interacciones basadas en las funciones de contacto como son: expresar, escuchar, ver, ser visto, sentir, tocar y ser tocado, oler, etc.  

El proceso terapéutico con familias, busca promover la creación de situaciones, donde sea posible apreciar las cualidades estéticas propias del campo que se configura en ese momento. La belleza es una cualidad relacional que puede florecer, cuando encuentra el apoyo suficiente, para asumir riesgos, y buscar la actualización de los patrones de interacción, que se encuentran rigidizados por la experiencia de sufrimiento.

Dentro del proceso de intervención, es recomendable tener presente, que las formas de interacción son efímeras. Es decir, se conforman a partir, de un campo fenoménico organizado por las interacciones entre todos los miembros de la familia. El terapeuta, buscará promover la ampliación de conciencia, sobre las formas que se manifiestan en el campo, y la interdependencia que sucede entre los miembros de la familia; para apoyar un contacto, que permita la autorregulación relacional, y la creación de nuevos ajustes creativos que sean más saludables.

La transgresión de las necesidades afectivas, genera desequilibrio, malestar y sufrimiento. Esta experiencia de sufrimiento sacude el campo de la familia, y provoca la movilización de recursos, así como, la búsqueda de la buena forma para responder a la situación presente. Cuando la familia, no encuentra los recursos suficientes, los ajustes tienden a generar  disfuncionalidad.

El ajuste creativo, aunque sea disfuncional se mantiene como una pauta que produce cierta estabilidad, y disminuye el riesgo emocional. No obstante, cuando este ajuste se mantiene sin haber pasado por un proceso de asimilación e integración por parte de la familia; se puede llegar a generar una pauta rígida, donde el mantenimiento del equilibrio contribuye a la experiencia disfuncional.

Dentro del proceso de intervención con la familia, se busca lograr una ampliación de conciencia, a cerca de, elementos novedosos que producen un nuevo desequilibrio en el campo. Sin embargo, este desequilibrio  aportar energía al proceso de excitación, para modificar el campo, y a sus miembros. Facilitando la movilización de la familia,  hacia un procesamiento rítmico de contacto-retirada; hasta generar una experiencia actualizante, que responda a las necesidades propias de la familia.

La familia en la experiencia adictiva se encuentra limitada en su nivel de darse cuenta, y en las posibilidades para realizar ajustes creativos saludables. La intervención gestáltica con familias, busca acompañar la experiencia de la familia desde lo que acontece en el campo; utilizando la descripción fenomenológica y la autorrevelación, como herramientas para promover el awereness y conciousness.

El acompañamiento fenomenológico, permite el surgimiento de situaciones que manifiestan claramente el ser y hacer de las familias, en sus procesos interacciónales. La conformación de una figura clara, ayuda a la familia a ser consciente de los procesos de frontera que se encuentran rigidizados, y obstaculizan la movilización de los recursos presentes, para reaccionar de acuerdo a la experiencia presente.

Promover  cualidades estéticas en familias que están acostumbradas a la restricción existencial y el sufrimiento, brinda un luz de esperanza; en contraparte,  al dolor que produce el deterioro físico y afectivo que vive la familia, cuando algunos de los miembros atraviesa la experiencia adictiva.  La experimentación promovida por el terapeuta en la intervención familiar, brinda el soporte necesario, para procesar la belleza, por medio de la conciencia de temporalidad, el compromiso hacia la experiencia, la conciencia de interdependencia y sobretodo el amor.

La estética presente en el campo, depende de la capacidad del self para atender a la situación presente.  La espontaneidad, es una clara muestra del desarrollo de recursos, que permiten al self ser flexible, identificar novedades, asimilarlas e integrarlas al proceso de crecimiento de la personalidad. 

Es así, como el self conformado por la familia, permite el crecimiento de la personalidad de los miembros.  La falta de compromiso relacional o las experiencias traumáticas, pueden afectar profundamente a las familias en sus posibilidades de elección. La desconexión emocional que producen las experiencias traumáticas,  puede afectar la capacidad de contacto entre los miembros de la familia.

El terapeuta que acompaña a la familia en la experiencia adictiva, mantiene el compromiso de guiar  el proceso de restauración de la creatividad estética aplicada a las situaciones conflictivas que enfrenta la familia. La experiencia adictiva produce un estado de aislamiento, que afecta la experiencia de vergüenza, y limita la capacidad de la familia para realizar interacciones espontaneas. La experimentación en Terapia familiar Gestalt, surge de manera intuitiva, tomando en cuanto los fenómenos de acontecen en el campo, con el propósito de encauzar la expresión emocional genuina.

Podemos concluir, que la compasión y hermandad son aspectos fundamentales en el proceso de sanación de las heridas producidas por experiencias traumáticas vividas en familia. El consumo de drogas, es una posibilidad para mitigar el sufrimiento que experimentan las personas, que han vivido experiencias traumáticas.  El sufrimiento de la familia, activa la capacidad sensorial del terapeuta para entregarse momentáneamente al servicio del campo, de tal manera, que su presencia terapéutica modifique el campo, apoyando las funciones de contacto, y por lo tanto, la capacidad creadora de la familia.

 

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