Gestalt: ¿Intelecto vs vivenciar? Dos caras de una misma moneda

Gestalt: ¿Intelecto vs vivenciar? Dos caras de una misma moneda

Resumen

El presente artículo es una mirada integradora entre dos polos que pueden ser opuestos cuando hay una lucha por saber quién es el mejor o quién tiene el crédito en el enfoque Gestalt, sin embargo el énfasis está justamente en la integración de ellos, no como fuerzas que se contraponen, sino como partes y complementos de una totalidad.

Hago una revisión somera de la biografía de Fritz desde su niñez, juventud, y pasando desde el psicoanalítico Doctor Perls, y culminando con el Fritz de la Terapia Gestalt, haciendo hincapié en datos y pasajes de su historia que refuerzan la complementariedad entre el intelecto y la vivencialidad, dado en un contexto rico culturalmente; así mismo también un alejamiento de su Autenticidad y búsqueda de sentido existencial en el psicoanálisis, alcanzando reconocimiento y dinero, sin sentirse así mismo satisfecho. Propongo que el intelecto distorsionado, mal usado, sobre todo en lo terapéutico es perjudicial e interrumpe el flujo natural de nuestro ser, siendo nuestros propios saboteadores.

La perspectiva planteada de “intelecto vs vivencialidad”, abre quizás nuevamente el debate - y ese es uno de los objetivos del artículo - , sin lugar a dudas es un tema controversial, que creo es necesario ponerlo nuevamente en la mesa, para actualizar estos conceptos, y darle una mirada distinta, más allá del rechazo a alguno de ellos; sino más bien, mirarlos y reconocer la importancia de cada uno.

La Gestalt es en sí misma, es integradora, no como un cúmulo de técnicas, o convertido en un enfoque ecléctico. En ese sentido hago mía las palabras de Naranjo cuando dice, que así como no consideraríamos la música de Bach como una mezcla de previos estilos italianos, alemanes y franceses, sino que nos impresiona más la peculiaridad de una síntesis emergente, que el reconocimiento de sus componentes, de modo que el nuevo edificio de la Terapia gestáltica nos impresiona más que los viejos ladrillos. Entonces por qué no habría de suponer que la Gestalt integra estos dos componentes (intelecto- vivencialidad), que son en definitiva parte de la experiencia. Ese sería entonces el hilo conductor de éste artículo.

 

Palabras claves: Terapia, intelectual, Vivenciar, Gestalt.

 

EL INTELECTUAL Y ARTISTA NIÑO FRITZ

Frederick Solomon Perls, nació el 8 de julio de 1893 en un gueto judío a las afueras de Berlín, era el tercer hijo del matrimonio de Nathan Perls y Amelia Rund. Dice Shepard:

Era el tiempo del Káiser, de una Alemania construida sobre el respeto a la cultura, la educación, la autoridad y la disciplina”.

Bajo ese contexto Fritz se nutría de un ambiente quizás hostil afectivamente en gran parte de su niñez y su adolescencia, sin embargo rodeado de un ambiente cultural, por los filósofos de la época. En sus primeros recuerdos de la infancia en la escuela Fritz mencionaba:

“Aprendí a leer muy temprano antes de entrar a la escuela ya sabía leer y sabía las tablas de multiplicar. En la escuela el dibujo era una de mis asignaturas preferidas. Incluso cuando me declaraba en huelga frente a todas las demás asignaturas, me gustaba la clase de pintura. Mentira, había también otra excepción: las matemáticas, me fascinaba tanto que no podía resistirme a participar en clase.”

El pequeño Fritz, era un niño que ya tenía una fascinación por el arte, en este caso la pintura, que hoy en día probablemente lo asociaríamos al hemisferio derecho, con el despliegue de una capacidad creativa, imaginativa e intuitiva, que son parte de la gama de manifestaciones de dicho hemisferio. Sin embargo también tenía un interés por las matemáticas, y que diríamos que estaría relacionado con el lado izquierdo del hemisferio, con la capacidad racional, lógica, etc. Pero lo cierto es que ya desde pequeño había en él, un equilibro, entre lo racional (matemáticas) y la sensibilidad, lo emocional y la expresividad (pintura).

Además de la escuela, el pequeño Fritz encontró en el teatro otra de sus primeras pasiones y en Reinhardt, el primer genio creativo para él, deseando convertirse en un director de teatro. En ése entonces también recibía  lecciones de hebreo. Ya siendo un adolescente Fritz además del interés por las matemáticas y el dibujo, había aprendido francés, latín, y griego. Él decía:

 “en la escuela leímos a Sófocles y a Platón en el griego original”
“escribí trabajos tan buenos que fui eximido del examen oral”

La vida de Fritz ahora era más ocupada y excitante, en el sentido de que estaban centrados en sus propios intereses, y como él mismo lo dice:

“había comenzado a llevar una vida  de existencia múltiple. Por ejemplo  en un verano muchos días transcurrían de la siguiente manera: en la mañana hacía mis tareas en el tren, camino a la escuela. De la escuela, de vuelta a casa para un almuerzo ligero, y en mi bicicleta, me iba a un teatro al aire libre, donde tuve mi primer contrato como actor, después de la función de la tarde recorría en mi bicicleta los siete kilómetros, a veces sin pasar a comer por mi casa, para llegar tiempo a la función de Reinhardt, que muchas veces se prolongaba hasta adentrada la noche”.

Lo que sucedía con el pequeño Fritz, es que tenía una capacidad de complementar su lado más racional y su lado artístico, y que por cierto, su inteligencia brillante no lo eximía de acumular fracasos y pésimos  comportamientos en la escuela, de las que en algún momento llegó a ser expulsado. Desde pequeño ya se daban a notar algunos rasgos de su personalidad, siendo un Fritz muy curioso, explorador, vehemente, expresivo y dentro de sus limitaciones, auténtico.

Fritz siendo ya médico y estableciéndose como neuropsiquiatra con algunos amigos; él, pertenecía a una clase bohemia, que tenía su guarida en el Café de Westens y más tarde en el Romanischer Café. Ahí se reunían filósofos, escritores, pintores y políticos radicales. En donde llegaban aires frescos de pensamientos de Nietzsche y Schopenhauer. Y la figura que lo atrapó y captó más su atención fue la del filósofo Solomon Friedlander que era considerado el único heredero de Nietzsche. Perls dice de él:

Como personalidad fue el primer hombre ante cuya presencia me sentía humilde, inclinándome ante él, con veneración. No había lugar para mi arrogancia. Cuando trato de racionalizar y ubicar qué era exactamente lo que me atraía de Friedlander y su filosofía, siento un torbellino de pensamiento, sentimientos, y recuerdos. La filosofía era para mí una palabra mágica, algo que uno tenía que comprender para poder entenderse a sí mismo y al mundo, un antídoto a mi confusión existencial y a mi desconcierto…”

Entonces Fritz ya reconocía la importancia de la filosofía no sólo como un remedio existencial para su vida- por todo lo que sufrió- sino un entendimiento de sí mismo y del mundo, que la filosofía de los intelectuales les regalaba. La filosofía para él, era una palabra mágica, entonces notamos su fascinación por el trabajo intelectual de los filósofos, de los cuales el más admirado, como he mencionado, fue Friedlander (con su indiferencia creativa), y que influenciado por él, años más tarde, seguiría vivo dentro de la Terapia Gestalt (el punto cero).

Como vemos dentro de su niñez, adolescencia y juventud en Fritz había una armonía entre lo intelectual y lo vivencial, decantando su aprecio y admiración por la filosofía y por las artes, sea en la pintura, dibujo, o teatro. Se daban luces de un genio que no era ningún improvisado, de que no nació de la nada su genialidad, sino que se cultivaba en un ambiente ligado con la cultura llámese, intelectual – filosófica y/o artística. Un pequeño que mostraba en su rebeldía, una expresión de su inconformidad contra los “deberías” de su época.

 

DEL INTELECTUAL Y ARTÍSTICO FRITZ AL DOCTOR PERLS

Éste es un título inspirado en uno de los capítulos de Pedro de Casso (Gestalt: Terapia de Autenticidad) en donde hay una transición, por decirlo de alguna manera, de Fritz al Doctor Perls, caracterizándose esta etapa como una incesante búsqueda y final consecución de metas, logros y aparente asentimiento de sí mismo.

Una etapa, insisto, en donde Fritz tuvo una búsqueda de sentido de la existencia, producto de las experiencias dentro del ámbito personal y familiar. Y en donde encontró en el Psicoanálisis un bastón para seguir caminando. Así pues, veía en el Psicoanálisis una posibilidad de su futuro profesional, luego de la grata experiencia con su primera analista Karen Horney. Perls durante años estuvo centrado en sucesivos psicoanálisis y en su propio aprendizaje como psicoanalista, a través de la supervisión y desempeño profesional, dedicándole así su tiempo, y toda su energía.

Eran años, en donde el conflicto entre países se desencadenaba en una II Guerra Mundial, y que por razones de supervivencia, ante el peligro Nazi, Fritz decide aceptar el ofrecimiento de ir como analista didáctico a Johannesburgo (Sudáfrica). A partir de allí su vida da un giro, respecto a su posición económica y profesional, que duraría aproximadamente trece años, gozarían de una prosperidad que comenzaron a disfrutar, él y su familia.

Años más tarde un evento que lo marcaría y sería una causalidad, para que Fritz se embarcara en una aventura, digna de su rebeldía. Dicho evento se dio en el Congreso Psicoanalítico Internacional que sería celebrado en Marienbad (Checoslovaquia). Fritz se concentró en presentar un trabajo sobre “resistencias orales” que sería básicamente una revisión de la teoría y método de Freud; y lo que sucedió luego, es una historia conocida, el encuentro con Freud, y la tremenda desilusión, rabia, impotencia, por ser ignorado, nada menos que, por el padre del psicoanálisis. A partir de allí nace una competitividad y resentimiento con Freud que sería el más grande de los asuntos pendientes de Perls. No hay lugar a dudas que hubo un crecimiento en muchos sentidos, oponiéndose a Freud, y el mismo Perls lo reconocía, dándose así los primeros paso de la gestalt naciente.

El aporte (“resistencias orales”) rechazado por la mayoría de psicoanalistas, sería lo que hoy lo conocemos como “Yo hambre y agresión” que sería el punto de partida de su independencia y de lo que más tarde sería la Terapia Gestalt. En estos escritos se ve proyectado, un Fritz preocupado por justificar frente al todopoderoso psicoanálisis su nueva postura y su estilo que estaba lejos de la frescura autosuficiente y cuasi profética que caracterizará su última época. Fritz, aún con la máscara y el traje de “Dr. Perls”, como un psicoanalista  respetable y solvente económicamente, no acababa de sentirse, ni como persona ni como profesional, acorde con su propia declaración de principios.

Ahora, el Dr. Perls está alejado un tanto de esa figura del niño Fritz, ahora más preocupado por su competitividad, y de hacer una teoría mejor que la de Freud, queriendo demostrar que tuvo equivocaciones. Estos últimos años de Perls termina siendo una etapa de desasosiego, de vacilaciones, de rupturas e ilusiones. El prestigio y la apariencia social ya no es lo importante para el Doctor Perls, estaba en búsqueda nuevamente de sí mismo, de ser nuevamente “Fritz”.

Y de ahí en adelante, en todo esos años en donde la Terapia Gestalt, toma mayor forma y posesión; se dan los seminarios, workshop, talleres, sumado a los viajes que tuvo al oriente, al contacto con la filosofía Zen, con el psicodrama de moreno, etc. creo que en esa etapa, hay un logro verdadero en reencontrarse, en reencontrar también y hacer trabajar conjuntamente su intelecto y su intuición llevado a su gran capacidad para poder tomar de las otras Terapias lo mejor, e integrarlas a la suya, y de ser jodidamente él.  Ahora hay un logro verdadero, de satisfacción, y sabiduría, de reconocimiento mayoritario, de Autenticidad finalmente alcanzada, simplemente vuelve a ser Fritz.

Ya no hay un afán por teorizar lo que hace, sin que eso quiera decir, que no seguirá teorizando, quizá con un lenguaje más asequible, pero teniendo en cuenta que producto de sus teorizaciones respecto a la Gestalt, es que hoy podemos leer en un libro y artículos, experiencias, que no reemplazarán a la realidad del momento, sin embargo, no resta el gran aporte y el conocimiento enriquecedor que complementa a estilo de vida y formación gestáltica.

 

EL DEMONIO INTELECTO Y LA SANTA VIVENCIALIDAD

Sin lugar a dudas a pesar de que en la Terapia Gestalt, el hincapié estaba puesto en lo vivencial (experiencial), como decía Fritz:

“La Terapia gestáltica es una Terapia vivencial, le pedimos a nuestros pacientes  no hablar  de sus traumas y sus problemas de las remotas áreas del pretérito y los recuerdos, sino que revivencien sus problemas y sus traumas –que son asuntos inconcluso en el aquí y ahora

Lo que deberíamos aclarar y dilucidar son las siguientes interrogantes: ¿Fritz estaba en desacuerdo con el intelecto, y lo teórico? ¿Acaso no quiso darle peso a su Terapia sistematizándolo teóricamente? ¿No es de alguna manera gracias a la teorización de la Gestalt, es que aún sigue viva?

El mismo Fritz pidió (contrató) a Paul Goodman para que le ayudara a darle forma, a aquello que necesitaba ser sistematizado dentro de sus escritos. Entonces habría que pensar en que su interés de Fritz estaba puesto en lo teórico para que su Terapia pueda ser conocida y alcance niveles en donde no pueda llegar con sus Workshop o seminarios. Claudio Naranjo diría, que Fritz era más un clínico que un teórico. Y no ser teórico estrictamente hablando, no resta su genialidad. El considerar a Fritz un intelectual de su época o no, puede ser debatible, habrá posiciones tipo como las de Goodman que decía:

“Enfréntalo, Fritz – le decía Goodman-, no eres un intelectual. Lore lo es. Tú no eres un intelectual”

Entonces, ¿Qué es, ser un intelectual? ¿Un intelectual es una persona que tiene mucho conocimiento acumulado sobre muchas materias? Creo que un intelectual -y así es como yo considero a Fritz-, es quién tiene un conocimiento adquirido, lo mastica y lo digiere, y es lo que hizo Fritz en la mitad hacia adelante de su vida y se permitió el atrevimiento acertado de redescubrir una forma de Terapia, que hasta el día de hoy perdura (ya complementada, mejorada y actualizada), gracias no sólo al conocimiento en sí mismo, sino a la aplicación e integración que le dio. Interesantemente el intelecto  es una palabra que tiene su origen etimológico en el latín y procede de “intellectus” y es fruto de la unión de dos componentes “inter-“, que sería “entre” y el vocablo “lectus”, que puede traducirse como “escogido”, se podría leer como una persona que entre muchas opciones elige la mejor, parecido a lo que llamaríamos ajuste creativo ¿cierto? Parafraseando a Sartre diría que un intelectual tiene como primera tarea servir al desarrollo de su país, y no sólo acumularlo sino hacer algo con aquello, y es precisamente lo que hizo Fritz, él (y muchos otros) sirvieron con la Terapia Gestalt al crecimiento personal, al descubrimiento de las potencialidades, y a la búsqueda, y regreso a la Autenticidad, y esto no es tan solo un desarrollo de su país, sino del ser humano en general.

Sin embargo, no hay que olvidar que Fritz en la etapa de Esalen contribuyó de alguna manera a una terapia más vivencial y como estilo de vida, que una terapia teórica y académica, en donde las investigaciones y las contribuciones teóricas eran escazas y se le daba mayor énfasis al “carpe diem”. Se polarizaba por el lado, del cual no le daba mayor interés. Mientras que en Nueva York (costa este) con Paul Goodman, Isadore From, y Laura Perls, aportaban más literatura al enfoque gestáltico y quizá ha sido lo más fecundo que ha asimilado nuestra disciplina en el plano académico y vivencial. En la etapa de Canadá en Cowichan en donde se dice que Fritz tuvo su etapa más feliz de su vida. Había alcanzado una forma  suave y tranquila de mezclar la enseñanza con la terapia, el juego, el amor y la escritura, según la necesidad lo requería. Creo que fue una etapa de integración de estos elementos imprescindibles en el enfoque gestáltico, como lo es la práctica y la teoría. En donde Fritz estaba más preocupado por el hecho de que muchos terapeutas andaban copiando sus técnicas, con una comprensión limitada del conjunto de su teoría. Quería producir materiales didácticos que unieran su filosofía personal con su teoría y su práctica terapéutica, de una forma concisa y atractiva.

Sostengo que el rechazo de Fritz por el intelecto a lo largo de su vida, va por otro lado, estaría en desacuerdo con el intelecto, relacionado con las nociones de que, podrían sustituir el vivenciar, mientras se alimente con interpretaciones, estarán bloqueados emocionalmente y se acurrucarán felices en su neurosis. O como el tipo de blá blá blá que denominaría “Bullshit” indicando racionalizaciones y/o el “Elephantshit” cuando hablamos de filosofía, Terapia gestáltica existencial, que precisamente era lo que hacía Fritz al escribir un libro. Lo que se podría denominar como juego de computadoras, un juego de interpretación computada, que es exactamente el evitar una vivencia de lo que es.

En la Terapia las explicaciones representan pérdidas ocasionales de tiempo. Y como vemos generalmente la interrupción se da con un fin de defensa, de darle la espalda a la Autenticidad. Naranjo refiriéndose a la autobiografía de Fritz, dice:

Debemos tener presente que Fritz era muy  ambivalente con respecto a sus propias teorizaciones. Uno puede ver en su autobiografía cómo en una página hace brillantes observaciones sobre el tiempo, el espacio y la toma de conciencia, y en la siguiente, se ríe de sí mismo por filosofar. Por una parte el inyectó a la Gestalt una visión según la cual no hay espacio para la teoría.

Creo que no hay necesidad de sostener de forma rígida la posición de que la teoría no sirve, y que se siga formando terapeutas que consideren como “Bullshit” o “Elephantshit” una comprensión de la psiquis, la psicopatología y la maduración humana. Sin embargo, hay frases que aluden a una reducción o minimización de lo teórico e intelectual en Gestalt, como por ejemplo:

"La Gestalt es 100% vivencial así que lo teórico no tiene relevancia" "No necesito leer, aprenderé de la experiencia, es suficiente" “Un Gestaltista no es intelectual, es pura vivencia”

Son mensajes que en algún momento lo escuchamos y hasta quizás lo usamos, como excusa ante nuestra desidia, por leer un libro y/o investigar. Un libro o una lectura no reemplaza la realidad, de acuerdo, sin embargo no quita que haya una experiencia personal, no es una mera relación frívola y mecánica, sino que le da peso, y sentido a aquello que estamos haciendo (como práctica de la Terapia), en términos conductuales diría que lo refuerza. Acaso ¿quién no ha leído una novela, que nos atrapó con su drama, y por momentos conmovidos por la lectura, nos dábamos cuenta que, conforme leíamos, las  lágrimas abrían su camino por nuestras mejillas? ¿Quién no ha leído un libro teórico y se dijo a sí mismo: "¡Claro! con razón, ahora tiene más sentido? (tomándose la quijada con el pulgar y el índice de la mano).

En algún sector de Gestaltistas e inclusive de los que recién vamos por ese camino, hay una satanización de lo intelectual, afirmando que la Gestalt no es "hablar acerca de" sino que es "vivenciar", que estoy de acuerdo, sin embargo no es tan exacto. Claudio Naranjo mencionaba que la intelectualidad puede ser mal usada, y no sacarle provecho en beneficio nuestro sería una desventaja. Mal usada en el sentido de que puede adoptar una forma de evitación, defensa, de protección para mi patología, neurosis, etc. no dejándome ser, acudiendo a ella cada vez  que me encuentro en peligro de ser descubierto o cada vez que la máscara no esté en su lugar. Creo que está claro que la personalidad de Fritz involucraba  como dice Claudio, un fuerte prejuicio anti-intelectual, y eso no debería cegarnos para reconocer que el intelecto, al igual que la emoción y la acción, es parte del camino de crecimiento.

Éste no reconocimiento a la teoría gestáltica, Yontef lo llamó  el estilo terapéutico bum bum bum, caracterizada en que, sólo había hincapié en un enfoque teatral y altamente orientado a la catarsis. Se perdió totalmente el sentido teórico y se dio un permiso al libertinaje en la terapia gestalt. Yontef se desmarca de aquellos que se entrenaban mediante talleres, sin supervisión sistemática ni comprensión teórica, y practicaban la terapia gestáltica sin saber lo mucho que no sabían.

A mi parecer son malas imitaciones de Fritz, acerca de cómo se debería hacer terapia, y justamente una de las objeciones de Fritz, era que un terapeuta sólo sea un técnico de la terapia, y que la gestalt difiere de ello, ya que como él dice “En terapia Gestáltica estamos trabajando para otra cosa. Estamos aquí para impulsar el proceso de crecimiento y desarrollar las potencialidades humanas... El proceso de crecimiento es un proceso que toma tiempo. En Terapia Gestáltica tenemos un camino mejor, pero que tampoco es un atajo mágico."

Una posición similar es la de Marie Petit refiriéndose al intelecto, que trata de engañar al otro, como en el ejemplo que nos muestra: “Una persona muy tiesa con los brazos rígidos a lo largo del cuerpo y la cabeza ligeramente echada hacia atrás, que dice a otra “naturalmente que te quiero”. Hay una incongruencia entre lo que hace y lo que dice, y pues lo que dice, está siendo operado por el intelecto.

Y creo que implícitamente hacen referencia a dos puntos en particular en donde el intelecto opera a favor de nuestras defensas, de los que yo llamo los “intelectualoides” que serían:

  • Preferir la jerga a la expresión simple de la realidad: Ahora las palabras pierden su riqueza emocional en beneficio del marco conceptual que subyace. El lenguaje tendría sentido en un contexto de comunicación científica e investigación. Sin embargo cuando hace referencia a la experiencia sensible de una persona, reduce su coloración a un tono grisáceo, perdiendo la naturalidad. Se recurre entonces a una jerga que erige una barrera de palabras complejas entre lo que es vivido por el sujeto y lo que expresa.
  • Parlotear verbalmente.- Hablan, hablan, hablan, formulan ellas misma las preguntas y las respuestas, reactivando permanentemente su discurso. Su palabrería incesante la aísla de lo que ocurre, de sí mismo y de los demás, sólo existen a través de su expresión sonora casi incesante.

Cuando pensamos en la frase de Fritz "abandona tu mente y vuelve a tus sentidos", quizá lo primero que hacemos figura es:  “la mente no importa, sino que debemos ser fiel a lo que percibimos” y éste tipo de discurso no es exacto, creo más bien que el hincapié está en el mal uso del intelecto, de una verborrea, de puras chácharas, del  blá blá blá, (sobre todo durante la sesión) que no hace más que alejarse de la vivencia del aquí y ahora, y que pueden llevarte hacia un camino de ansiedad (futuro) o de depresión (pasado), que no incluye el estar presente con nuestro sentidos en la actualidad de la experiencia.

Los Polster (Erv y Miriam), afirmaban que la teoría y la erudición despiertan sospechas, no por su intrínseca falta de valor sino porque históricamente se mantuvieron aisladas de la acción demasiado tiempo. Pero es el caso que, sin una orientación teórica, la acción degenera fácilmente en un remedo insustancial, y simplista- hasta parodia- y puede incurrir en meros trucos; destacando así la importancia de la orientación teórica en los terapeutas, para que los actuales métodos no se reduzcan a mera tramoya escénica, histrionismo o verborragia insustancial. Creo que como en las polaridades, que son opuestos cuando no hay integración, y se encuentran en una constante lucha (Perro de arriba vs Perro de abajo), creo que así mismo lo intelectual y lo vivencial, en lugar de crear una lucha eterna entre ellos, el camino más recomendable sería complementarlos.

Se me ocurre una fórmula sobre ellos, en dónde cada uno colocará su propio resultado:  

(+) Intelecto (-) Vivencia = ROBOT o CHARLATÁN

(+) Vivencia (-) Intelecto = BUFÓN

(+)Intelecto  (+) Vivencia = TERAPEUTA GESTALT

 (-) = nulo

A mayor intelectualidad y menor o nula vivencialidad el resultado es una cosificación, robotizándonos a ser sólo receptores de información

A mayor vivencialidad y menor o nula intelectualidad el resultado es una práctica insustancial y rudimentaria, sin raíz y sin base.

Creo que ninguna de las dos primeras fórmulas funciona. Y aunque de manera didáctica quise plasmarlo así, no hay fórmulas para una integración de los opuestos complementarios, lo que hay es procesos. Fritz mencionaba "escuchemos a la situación y que sea ella quien dirija", a veces lo intelectual sale a luz (figura) y en otras no es lo primordial (fondo), veamos los siguientes ejemplos, que ilustra mejor lo dicho:

"En una conferencia en donde asisten muchísimas personas para escuchar avances o nuevas miradas de la Gestalt, el terapeuta hará un despliegue de un marco teórico (intelectualidad) para el auditorio presente”.

"En la misma conferencia el mismo terapeuta luego de acabar la ponencia, da paso a los talleres vivenciales (figura) de lo expuesto teóricamente (fondo)

En el primer  ejemplo lo intelectual es figura y lo vivencial es fondo, aunque ya hay una experiencia en tan sólo escuchar. Y el segundo ejemplo lo vivencial cobra mayor notoriedad y es lo principal en ese momento.

En suma cuando la erudición y lo vivencial están integrados, el resultado es un mejor entendimiento y crecimiento interior plasmado en el campo, entender que soy un todo, que soy una Gestalt, y que cuando no reconozco a alguna de ellas, (en este caso sea lo intelectual o lo vivencial), inmediatamente la Gestalt está inconclusa. Será entonces nuestra responsabilidad reconciliarlos y que ambas trabajen con un mismo fin.

 

CONCLUSIONES

Dentro de la revisión biográfica y la postura presentada, sustentada en otros autores, llego a la conclusión de que Fritz no se opone al intelecto, ya que desde pequeño, él mismo lo integra en su vida diaria y académica, y lo luego lo recupera siendo adulto ya en la Terapia Gestalt. Entonces Fritz no rechaza el intelecto, lo que repudia es el intelecto expresado como interrupción en el contacto y como defensa ante una mirada del sí mismo. De ahí es que, dice “Abandona tu mente y vuelve a tus sentidos”; éste mensaje puede ser distorsionado, y utilizado por aquellos que polarizan y satanizan el intelecto, y en mi propia lectura de la frase, Fritz no hace más que recordarnos que hemos perdido la capacidad de darnos cuenta de lo que sentimos, y sin esa capacidad no podemos ser auténticos, creo  que la idea es que volvamos nuevamente a ellos, y que cuando lo recuperemos, podamos volver también a nuestra mente, y darle un mejor uso, ya no como escudo sino como arma para el crecimiento personal.

El intelecto y lo experiencial, tal como la idea de figura y fondo, son parte de un todo, en ocasiones se hace figura uno de ellos y el otro fondo; en suma ambos son necesarios, y que cuando se les da su lugar y reconocimiento, no sólo en nuestra vida, sino también como parte del enfoque gestáltico, hay un equilibrio. Por el contrario si hay una polarización, y se las rechaza,  las energías puestas en su separación y lucha, serán en vana y sin sentido, que durará eternamente.

 

BIBLIOGRAFÍA

De Casso, P. (2003).Gestalt, Terapia de Autenticidad. España: Editorial Kairós.

Naranjo, C. (1990).  La vieja y novísima Gestalt. Chile: Editorial cuatro vientos.

Perls, F. (1974). Sueños y Existencia. Chile: Editorial cuatro vientos editorial.

Perls, F. (1975). Dentro y Fuera del Tarro de la Basura. Chile: Editorial cuatro vientos.

Perls, F. (1976). El enfoque gestáltico y testimonios de Terapia. Chile: Editorial cuatro vientos.

Petit, M. (1987). La Terapia Gestalt. España: Editorial Kairós.

Polster, E. y  M. (1975). Terapia gestáltica. Argentina: Amorrortu editores.

Shepard, M. (1977). Fritz Perls. La psicoterapia gestáltica. Argentina: Paidós.

Yontef, G. (1995).Proceso y diálogo en psicoterapia gestalt. Chile: Editorial  cuatro vientos.

 

 

 

 

 

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