Autoscopia y nuevos recursos metodológicos en videoterapia

Autoscopia y nuevos recursos metodológicos en videoterapia

Para referencias a este texto:

Rueda, O., 2013, Autoscopia y nuevos recursos metodológicos en videoterapia. Comunicación. II Congreso Nacional de Arteterapia FEAPA, Mirada interna, realidad externa, 3, 4 y 5 de Mayo, Alcorcón, Madrid. Consultado en internet el ../../…; http…

Soy bastante fóbica a los medios, aunque parezca paradójico. Es por eso que no me gusta hacer presentaciones con PowerPoint. Los medios técnicos me disocian.

Si. En muchas ocasiones los medios técnicos disocian e interfieren en la comunicación con los otros, si no están bien empleados.

Como realizadora de televisión y psicoterapeuta, cuando me dediqué a la terapia quise integrar los dos ámbitos y creé el Taller de Videoterapia Experimental® con el propósito de jugar e investigar. Así fueron creciendo más de sesenta técnicas como la que luego tendremos posibilidad de experimentar al finalizar la exposición. Son todas técnicas que conforman un conjunto para la aplicación como proceso continuo terapéutico y lo he llamado psicoterapia audiovisual, pero lo cierto es que cada una de ellas – como la Técnica de la Secuencia de Cine, TSC®[2] – han ido dando tanto juego en contextos de terapia y formación que sólo cada una de ellas merecería una presentación extensa.

Estuve tentada de contaros hoy algo muy sesudo sobre cómo las tecnologías a medida que han ido evolucionando y reduciendo su portabilidad y facilitando el uso popular han ido modificando también las posibilidades como aplicaciones en terapia, pero mirando el tema del congreso – “Mirada interna, realidad externa” – decidí escribir lo que me saliera y eso es lo que voy a compartir con vosotros, porque en realidad los medios son absolutamente irrelevantes, lo verdaderamente importante es el cómo y para qué los que los usemos.

Hay un apartado que considero una aportació como reflexión para este encuentro. Es el que llamo “El punto de vista de la mirada interna vs existencial. El encuentro con el si mismo” y que será la introducción para la experiencia con móviles que os quiero proponer al final.

Ahora os quiero leer una cita de Ovidio. METAMORFOSIS. Libro III. Narciso y Eco[3] :

“¡Crédulo!, ¿por qué te obstinas vanamente en querer asir fugaces simulacros? ¡Lo que pides no está en ninguna parte; lo que amas, date la vuelta y lo perderás! Esa sombra que miras es reflejo de tu propia imagen; nada tiene de por sí: contigo viene y está, contigo se irá si es que tú puedes irte… “

 

Narciso en la fuente[1]

LA PRIMERA VEZ

Cuando tenía 8 años una noche de verano miré al cielo y por primera vez en mi vida me di cuenta de que yo existía en el mundo. Fue un rayo interno. Un momento de sorpresa que me impactó tanto que quedé un par de días casi muda. Mi madre, algo preocupada por mi mutismo me preguntó qué me pasaba y yo le respondí con otra pregunta: “¿todos nos morimos?”, ella cariñosa me respondió que si.

Pasaron años hasta que volví a tener una experiencia de tanto impacto. Tendría veinticuatro o veinticinco. Al volver a casa de una noche de alcohol, me miré al espejo y por primera vez no contemplé mis ojos como observadora. Miraba mi mirada. Por un momento me pareció que veía a otra persona. Y allí me encontré. Sentí miedo al ver la ferocidad de ese ser que estaba en frente, observándome fijamente. Ese ser vivo que escrutaba la propia existencia, simultáneo y desnudo frente a mi propio sentir, provocó en mi un vértigo profundo.

 Supongo que han tenido esta experiencia en algún momento de su vida.

He oído a Claudio Naranjo[4] contar con gracia cómo en el mito de Narciso encontramos la metáfora ontológica que esconde el misterio de la propia imagen:

– “¿Alguien hay?..

– … “hay, hay” le responde Eco.

Alguien hay al mirarse al espejo. Inasible. Más allá de la imagen que se refleja en las aguas y que el pobre Narciso se desespera por abrazar. El mito de Narciso incide en la mirada egoica y narcisista que  se asienta en la apariencia. Pero… ¡alguien hay!

EL PUNTO DE VISTA DE LA MIRADA EXTERNA FRENTE A LA MIRADA INTERNA.

 

El encuentro con la imagen. El encuentro con quien mira. 

Autoscopia como término neuropsicológico es una alteración perceptiva consistente en percibirse a si mismo como un doble. Puede ocasionarse por un estado de fatiga excesiva, por el consumo de enteógenos y en casos de epilepsia o de tumores cerebrales.

En la reciente exposición Leonardo Da Vinci, Hombre, Inventor, Genio” podía visitarse una instalación llamada “La cámara de los espejos”.  Una pequeña instalación en la que una persona se introduce. Sus paredes son un octaedro de espejos que permite descubrirse a uno mismo en los ángulos inasequibles para la mirada en un espejo frontal. Este ingenio proporciona la experiencia más básica para generar una autoscopia en la que, observador y observado, difieren en su mirada.  Cuando uno se mira descubre muchas reflexiones de su cuerpo desde distintos puntos de observación, accediendo a ángulos desconocidos de su proyección física por otros medios.

En la segunda etapa de la Revolución Industrial (1880 -1914) surge la tecnología de la que ahora somos consumidores masivos. En 1877 Thomas Edison crea el primer artefacto capaz de grabar y reproducir sonido y en 1884 Nipkow[5] experimenta con registros de imagen. Ambos abren una estela que será seguida después hasta el desarrollo de la industria actual. La posibilidad de registro y reproducción de imagen y sonido, permite la autoscopia con medios audiovisuales, diferidos o no en el tiempo.

La autoscopia en psicoterapia es una técnica de confrontación con lo obvio, en la que crudamente se manifiesta nuestra manera de evitar la aceptación de nuestras características personales y la dificultad de ajustar nuestra mirada interna con nuestra mirada externa, lo que hace de ella una herramienta eminentemente confrontativa y con un impacto directo en la falseada construcción del si mismo.

En videoterapia, al mirarte en la grabación, puedes observarte como observas a otro, distanciándote, como un voyeur, pero con el conocimiento genuino del mundo interno que acompaña a esa imagen y a esa expresión. En ese momento estás desnudo, especialmente ante ti mismo.

¿Cuántas veces nos hemos sorprendido al escuchar nuestra voz grabada en el contestador? Inmediatamente se despiertan muchas preguntas. En un instante se pasa de la extrañeza del propio reconocimiento “¿esa es mi voz?”, al cuestionamiento  “¿es así como me escuchan los otros?”. La reacción suele ser una mezcla de estupefacción y disgusto. Normalmente no estamos conformes con los matices que descubrimos sobre nuestro tono o de nuestra forma de expresarnos – suele ser demasiado agudo o grave o inquieto o inseguro o repetitivo…  El escucharnos nos remite a pensar sobre lo que mostramos de nosotros mismos sin darnos cuenta, en los actos cotidianos más simples. Tenemos formada una representación mental idealizada de nosotros mismos que cuando la contrastamos con un registro “objetivo” parece que estuviera un poco maquillada.

Lejos de lo que pueda pensarse, no siempre la representación mental es favorable. En muchas ocasiones es mucho peor de lo que uno se ve cuando se atreve a contemplarse. Es el terror a mirarse lo que dispara fantasías catastróficas. En todos los casos esta distorsión – ya sea positiva o negativa – tiene que ver con la mirada interna.

No es distinto de lo que ocurre en otros aspectos de nuestra idea de nosotros. Queremos que los otros nos vean más sensibles, o más simpáticos, o más inteligentes… Nunca tenemos la certeza de la imagen que proyectamos. Lo que otros ven de nosotros. Ni en el espejo, limitado por el ángulo de visión, ni en la fotografía, limitada por el instante, nunca podemos acercarnos a la imagen que nos representa. Y aunque el vídeo es más aproximado y en general multiplica el efecto del audio y de la fotografía, el impacto proviene de atreverse a mirarse. El poder de este acto es muy poderoso y curativo, porque contrasta nuestra fantasía con la realidad de una manera tajante y desnuda. De la misma manera que ocurre con la terapia, el desafío consiste en verse sin aditivos y aceptarse tal y como uno es. Ni más grande, ni más pequeño.

En el Taller de Videoterapia Experimental®, algunas personas que por ejemplo vivencian internamente sus movimientos como aparatosos, descubren que resultan armoniosos hacia el exterior; En otras ocasiones piensan que su voz es estridente y se encuentran con voces cálidas; o que su discurso es aburrido y resulta interesante y profundo…Siempre hay sorpresas.

¿Por qué ocurre todo esto?

La respuesta está en la distancia que existe entre nuestro autoconcepto plagado de introyectos a cerca de cómo deberíamos ser y cómo somos “realmente”. Una mezcla de lo que nos imaginamos que se espera de nosotros y la autoexigencia de llegar a la adecuación de nuestra imagen interna y externa a estos parámetros. Nada nuevo respecto a lo que sabemos y trabajamos a diario en la terapia. Las experiencias que a lo largo de ocho años de Taller nos han dejado a este respecto, son un excelente muestrario de lo que ocurre cuando una persona despierta su mirada hacia sí mismo. Un autoconcepto ajustado es liberador de angustias y temores, la mayoría de las veces infundados.

Cada uno de nosotros sin excepción, deseamos que nos acepten tal y como somos, y la mayoría de las veces nosotros mismos somos más intransigentes y ciegos con nuestras cualidades y nuestros límites que los otros. No deberíamos pasar por alto el hecho de que toda percepción humana es contexto y  que construimos nuestra percepción en base a experiencias sociales.

“La interpretación es fruto de nuestros años de aprendizaje, de nuestros recuerdos, y de la convención cultural de la sociedad en la que vivimos. No hay mirada inocente, ni hay mirada objetiva. Toda percepción es cultural y está transida por nuestra propia e individual experiencia”[6]

No existe un sujeto universal como modelo, como muestra la pedagogía crítica[7]  y más allá de la importancia de lo referente a locus interno o externo y los estilos cognitivos[8], cada individuo en sus diferencias conforma su propia narración dentro de un contexto en el grupo humano en el que está inmerso, por eso las claves comunes permiten dar referencia a cerca de la propia imagen siendo el trabajo en grupo imprescindible para elaborar una narración adecuada a la propia percepción de lo que uno hace y dice, de cómo uno se mueve, de lo gestual, de los silencios, etc. Por otro lado contrasta lo que uno vivencia en su construcción interna con la experiencia externa, tanto la registrada, como la vivenciada por los demás componentes del grupo. En la videoterapia como en cualquier otra disciplina de autoconocimiento la integración de lo descubierto es lo más importante en cualquier proceso de terapia y el análisis grupal e individual tiene especial relevancia.

EL PUNTO DE VISTA DE LA MIRADA INTERNA VS EXISTENCIAL. El encuentro con el si mismo.

La filósofa y meditadora española Consuelo Martín que ha recogido la tradición contemplativa dice sobre la construcción del yo:

“La sabiduría implica dejar las cosas tal como están. La conciencia, habitualmente volcada e hipnotizada con los objetos, suele ser conciencia de algo. Es normal que tengamos una conciencia individual, ese hilo conductor que une todos los niveles personales, todas las cuentas del collar. “Soy consciente de algo concreto” pero cuando soy consciente de un determinado nivel y me limito a ese nivel, formo ahí una especie de nudo. Así creo un centro ilusorio con el que me identifico y llamo “yo” a ese conglomerado.” [9]

La mirada interna en términos psicológicos responde a un conglomerado de autopercepción. Denominamos autoconcepto a la representación psicocorporal y mental que la persona tiene de sí misma en tres ejes simultáneos: el físico, el emocional y el cognoscitivo. Esa representación está compuesta de:

  • lo que pensamos que somos,
  • lo que pensamos que podemos lograr,
  • lo que pensamos que otros piensan de nosotros
  • lo que desearíamos ser[10]

Es el punto de vista de la mirada existencial el que revoca la mirada del yo a través de la sola presencia, sin preconceptos y sin juicios. El mero acto de existir y contemplar-contemplarse de la manera en la que las tradiciones antiguas lo vienen haciendo, es profundamente curativo.

Es un buen ejemplo para este auditorio la actividad performática de Marina Abramovic que actualmente vuelve a estar de moda con su performance “La artista está presente” del que recientemente fue estrenado el documental[11] ampliamente galardonado con el mismo nombre. Se viene difundiendo por redes el encuentro entre la artista y su antiguo compañero Ulay. Contrasta la elaboración emocional e informativa de ese encuentro con la actividad performática de la Presencia.

 

De manera similar es el lugar de conciencia situado en el aquí-ahora lo que trasciende la mirada interpretativa de un yo observando a otro yo. En el Taller de Videoterapia Experimental hemos investigado y desarrollado muy especialmente variantes de autoscopia que se enmarcarían dentro de las técnicas de videoconfrontación, como un proceso activo que implica autoobservación, verbalización, visionado y elaboración. En la autoscopia mediante registro y reproducción simultáneas, la actividad central está dirigida a la percepción. Es fácil la autoobservación desde un lugar meditativo de presencia dificultando la elaboración preconceptual a favor de la percepción menos cargada de autoconcepto, menos interpretativa.

Todo el trabajo de autoscopia en videoterapia si se realiza desde este punto de vista existencial es un acto de sorpresa, de recogimiento y de silencio que conecta al ser con su “¿Alguien hay?”. No así, si el lugar en el que se pone el acento es la interpretación analítica, simbólica, creativa o reestructurativa del yo. De la misma manera que es distinto descubrir al otro como ser en el mundo, el descubrirse a si mismo como vida, como sucesión de instantes, limpia las preconcepciones de belleza, adecuación o cualquiera otra que desde el ego pueda formularse. La impermanencia del ser se manifiesta en toda su naturaleza, despojando de elementos accesorios la idea de si.

En relación a la ayuda de medios “objetivos” de registro como el vídeo o el audio, estos medios nos aportan una mirada más o menos “imparcial”,  más o menos “no contaminada” (en la medida de lo posible ya que no existe un punto de vista neutro) ayudando a enfocar “la zona interna de uno mismo, la zona externa o sensorial que nos mantiene alerta y despiertos a través de la función perceptiva y la zona intermedia en la que fantaseamos y en donde se depositan nuestras distorsiones”[12].

La potencia de poder observar la dinámica propia es arrebatadora. Nuestra forma de conocernos en movimiento es principalmente propioceptiva.  Los bailarines y actores deben recordar la tensión muscular para poder hacer un reconocimiento del propio movimiento en función del tamaño de la escena y de la distancia al observador[13]. No sabemos cual es la amplitud de nuestros movimientos, ni el tamaño relativo de nuestro cuerpo. Nuestra expresión facial tiene infinitos registros que traslucen nuestro sentir y nuestro pensar. Nuestra voz no solo tiene un timbre o un tono característicos, sino que expresa milimétricamente nuestro mundo interno, habla en cada respiración, en cada contacto, en cada silencio. Los demás te ven, te escuchan, y saben cómo te muestras pero tú no, tú eres ciego.

Les propongo ahora una experiencia de presencia y autoscopia con sus móviles…

 

[1] Óleo a Caravaggio, (Narciso al fonte, 1595 – 1600). Galería Nacional de Arte Antiguo. Palacio Barberini. Consultado en internet el 02/05/2013

[2]Rueda, O. (2012) La secuencia de cine como técnica subjetiva en psicoterapia audiovisual. Arteterapia. Papeles de arteterapia y educación artística para la inclusión social, Norteamérica, 7, nov. 2012. Disponible en: <http://revistas.ucm.es/index.php/ARTE/article/view/40770>.

[3] Ovidio. P., 1964, Arte de Amar y Las Metamorfosis. Ed. Vergara, Barcelona, pp.: 347-355;  Consultado en internet el 02/05/2013,

http://www.smu.org.uy/dpmc/hmed/historia/articulos/narcisismo.pdf

[4] Claudio Naranjo es psiquiatra e investigador, conocido por integrar la meditación y la psicoterapia y uno de mis maestros principales.

[5] White, G., 1985, Técnicas del vídeo, IORTV. Madrid

[6] López F. Cao, M.; Gauli, J.C., 2000, El cuerpo imaginado, Revista Complutense de Educación ISSN: 1130-2496, vol. II, n.0 2:43-57

[7] López F. Cao, M., 2002, El lugar de  la memoria. El lugar del otro. Pulso: revista de educación, ISSN 1577-0338, Nº. 25, 2002 , pp. 199-216

[8] Andrés, A., 1997, Manual de Psicología Diferencial, Madrid, McGgraw-Hill/Interamericana de España, pp 408-428

[9] Martín, C., 2012,  Contemplar lo eterno. Editorial Gaia. Madrid. pg 214.

[10] Burns, R. B.,  1990, El autoconcepto, Bilbao. EGA

[11] Dirigido por Matthew Akers fue nominado a Mejor Documental en el Independent Spirit Awards 2013, integró la selección oficial del Festival de Cine de Sundance 2012 y recibió el Premio del Público al Mejor Documental, Sección Panorama, en el Festival de Cine de Berlín 2012.

[12] Peñarrubia, F., 1998, , Terapia Gestalt. La vía del vacío fértil, Madrid, Alianza Editorial, p. 98

[13] Arnheim, R., 2001, Arte y percepción visual, Madrid, Alianza Editorial, pp. 404-409.

 

 

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