Sobre la inconveniencia del eneagrama en la psicoterapia gestáltica

Sobre la inconveniencia del eneagrama en la psicoterapia gestáltica

Existe actualmente una gran difusión del eneagrama, catalogada incluso como "poderosa herramienta de autoconocimiento", sin embargo, pensamos que tiene inconvenientes en relación a la práctica de la Gestalt, este artículo aborda esa problemática.

“Esto es lo que se saltan a veces las personas cuando sólo repiten ideas: la atmósfera en la que se hace o dice algo”

Adriana “Nana” Schnake, Sonia, Te envío los cuadernos Café

Citar fuentes que ilustren la visión y conceptos del Eneagrama es una actividad innecesaria ya que hay cientos de libros y sobre todo sitios en internet en donde se puede encontrar estas referencias.

El Eneagrama debe su nombre a una imagen generada a partir de la historia siguiente:

“Lo que quiero proponerle ahora es que se asome al misterio geométrico del Eneagrama, para que se familiarice con su estructura visual. Esto que voy a decirle no lo he visto en ninguno de los tantísimos libros sobre este tema que yo haya leído: lo conocí por transmisión directa en un Seminario dictado por un sheik de la orden Nakshbandi. La pregunta es: ¿de dónde nace esta extraña y bella  figura que es el Eneagrama?

Le acompañaré a que llegue por sí solo a descubrirlo, siguiendo estos pasos:

Dibuje un círculo, y marque en ese círculo nueve puntos equidistantes que lo dividan en nueve partes iguales. Coloque a cada punto un número del 1 al 9, de manera que el 9 quede en la cúspide del círculo.

Ahora, dispóngase a hacer una cuenta (con calculadora o sin ella). La cuenta que debe hacer es la de dividir la unidad (1) por un número altamente significativo en la simbología de todas las Tradiciones: el 7. Obviamente, el primer número del resultado será el cero, seguido de una coma. ¿Qué números le siguen? (Observe que, si está bien hecha la cuenta, esos números se alinean en una serie que se repite hasta el infinito).

Tome una regla, y, apoyándose sobre el círculo dividido en nueve, una los puntos siguiendo la secuencia indicada por el resultado de su cuenta, trazando una línea que dibuje el camino entre uno y otro punto. ¿Qué ve? Una vez hecho ese diagrama, quedan tres números excluidos de ese dibujo. Únalos.

Si Ud. ha seguido cada paso empíricamente, tal vez haya experimentado el mismo asombro que sentí yo al ver la trama secreta de los números, y cómo su realidad se manifiesta de una manera misteriosa... Los sufis han llamado al Eneagrama “el diagrama de todas las cosas”, aplicando su dinámica no sólo a la comprensión del psiquismo humano, sino también a las más variables disciplinas de conocimiento. Por eso lo consideraban una figura verdaderamente sagrada...

(Tomado del sitio http://www.centrotranspersonal.com.ar/)

Frente a esta extensa cita, puedo decir lo siguiente:

1.    El origen del Eneagrama se encuentra en una tradición de la cultura oriental  relacionado con el pensamiento mágico más que con una faceta reflexiva, como sucede con otras filosofías de la región como el Zen o el Tao.

2.    Como se ve en la cita se ha escogido el 9 por fundamentos de tradición, más que por cualquier otra razón, salvo consideraciones relacionadas al pensamiento mágico (…es “la trama secreta de los números”)

3.    Como síntesis de lo anterior, y como consecuencia obvia, es que no existen fundamentos naturales o de observación reflexiva o sistemática de la tesis eneagramática en relación a la afirmación que son 9 los tipos básicos de la personalidad humana.

Esto es particularmente importante, en la cultura señalada el 9 tiene un significado de “orden” o “armonía”, allí, no en otra parte, sólo después de este origen no racional, las personas que han estudiado el eneagrama dan razones , explicaciones, argumentaciones y demás para creer que son 9 “los tipos” básicos que describen al ser humano, algo muy arbitrario, por decir lo menos. Si la tradición de origen hubiese sido eminentemente judía  el número 7 (símbolo de “perfección natural”) sería el elegido y ahora estaríamos hablando del “heptagrama”, y si se hubieran apoyado en la antigüedad griega (particularmente los pitagóricos) hubiera sido el símbolo de la salud, la estrella de cinco puntas, el símbolo del equilibrio, es decir, ahora estaríamos hablando del “pentagrama”.

Teniendo el eneagrama un origen tan ligado al “fondo cultural” de sus autores, insisto, me parece arbitrario pensar que son 9 los tipos más básicos de la personalidad humana. Si somos parte del movimiento humanista ¿cómo aceptar esto?

Esta es una de mis primeras críticas.

Y creo que debe quedar claro que el problema no es simplemente la raíz cultural del eneagrama, eso no tiene nada de extraordinario (a fin de cuentas yo sigo el enfoque Gestalt de raíces filosóficas europeas y soy latinoamericano), sino el establecimiento de una afirmación (“9 tipos”) sin más sustento que la misma tradición o el pensamiento mágico.

EL ENEAGRAMA COMO “ETIQUETA”

Si bien sus cultores se esfuerzan por reclamar apertura, el mismo hecho de recomendar no “cerrarse” en su uso, es decir, no estar aplicando indiscriminadamente el rótulo de los tipos (“eres un 7”, “esa persona es un 4”, “aquél es un 8”, etc.) hace referencia a un hábito que es casi como un automatismo cuando nos entregan un nuevo instrumento, pero en este caso es un instrumento clasificador.

¿Cuál es el problema con eso?

El problema reside en que al hacerlo condicionamos nuestra percepción del consultante, sabemos por nuestra formación humanista que los seres humanos y su personalidad son fenómenos de una riqueza monumental, pero al aplicar el rótulo eneagramático se liquida esa diversidad, entonces el evaluador será dirigido, en su percepción del otro,no tanto por las características propias de éste sino por aquellas que pertenezcan a lo que el evaluador crea que es su eneatipo y lo mismo podríamos decir de cualquier otro sistema clasificador en el estudio de la personalidad en relación a la práctica de la psicoterapia.

No digo que debamos evitar por completo la clasificación (es un procedimiento científico) pero sí debemos evitar ese encasillamiento de la persona, en otros contextos teóricos se recurre a unos cuantos conceptos en base a los cuales se estudia la personalidad pero de una manera diferente.

Por ejemplo, uno entre muchos que puede haber: el recientemente desaparecido Doctor Pedro Ortiz Cabanillas (http://www.academiaperuanadepsicologia.org/2012/Sociedad-Conciencia-Personalidad.pdf)  recogiendo la tradición académica de la psicología clásica ( que a su vez se basaba en los “humores hipocráticos”) dividió el estudio de la personalidad humana en un aspecto cognitivo, uno temperamental y otro conativo, pero esta división tiene como objetivo el análisis de la trayectoria individual sin etiquetamientos previos, es decir, en la “parte cognitiva” se abordará todo lo relacionado a habilidades ,destrezas y capacidades de diversa índole, en la “parte temperamental” se referirá a la emocionalidad  y en la “parte conativa” se hablará del aspecto volitivo-motivacional (estas breve exposición es una  gran simplificación de las ideas del Dr. Ortiz porque sólo tienen sentido en su enfoque más global de sociedad, conciencia y concepto de ser humano, para los interesados ahí está la información); pero estos aspectos serán ordenadores desde los que se dispone un análisis del individuo, reitero, es más un orden para el estudio que una clasificación hecha de antemano.

Otro ejemplo interesantísimo sería el de Mc Adams (http://personal.us.es/fjcano/drupal/files/AYMC04.pdf) , que postula el concepto de “Dominios de la Personalidad” , en el primer nivel se situaría lo que la persona tiende a hacer  (relacionado a temas temperamentales y constitucionales, rasgos que se expresan aún “descontextualizadamente”); el segundo nivel de las “adaptaciones características” relacionadas con aprendizajes , el asumir roles y en base al contexto en la que la persona se desenvuelve, lo que las personas hacen y finalmente el tercer nivel el dominio de la identidad, constituido por el significado de quien es el individuo más que en base a lo que hace o tiende a hacer, cada nivel tiene una forma de evaluar distinta. En este esquema, imaginemos a un profesor de escuela, podríamos ver conductas peculiares en base al primer nivel (por ej. Tendencia al buen humor, tendencia que puede existir aún cuando no le vaya bien), aprendizajes característicos como una manera de dirigirse a sus alumnos, en el segundo nivel; y en el tercer nivel podemos preguntarle cómo se siente, averiguar si lo que hace lo realiza, lo frustra, si tiene sentido o no para él.

He presentado ejemplos de dos enfoques en base a los cuales un psicólogo se puede apoyar para estudiar la personalidad humana sin clasificaciones previas, sino en conceptos que más bien ordenan su tarea. Quizás a algunos les parezca denso y tedioso estudiar el fenómeno “personalidad” de esta manera, pero creo que un psicólogo profesional vería con mejores ojos esta manera de hacerlo y ahí también percibo otro problema: el eneagrama es más comercial y atractivo para no profesionales de la conducta y gran público que algún sistema de estudio o teoría de la personalidad, este es un aspecto muchas veces no enfocado en la consideración y evaluación del eneagrama, cualquier persona se encanta fácilmente con "los tipos" de personas.

 

EL ENEAGRAMA COMO “OBSTÁCULO EPISTEMOLÓGICO”

Considero que este tipo de clasificación constituye un “obstáculo epistemológico” tal como lo concibe Gastón Bachelard ( http://www.ucm.es/info/especulo/numero38/obstepis.html) es decir, una idea que impide el conocimiento y la investigación de la realidad, en este caso la personalidad, se acerca al quinto obstáculo epistemológico (ver la referencia) por que hace referencia a un “sustancialismo” o “esencialismo” que no considero apropiado y que se encuentra en las antípodas de la posición fenomenológica inherente al enfoque gestáltico.

¿Qué obtenemos si abandonamos por completo el eneagrama?

Desde mi punto de vista, la respuesta es clara: desplegar en toda su amplitud la potencia fenomenológica del terapeuta gestáltico, ya que con fluidez y libertad el terapeuta estará atento a sí mismo, al consultante y al “Campo” sin las ideas preconcebidas del eneagrama, no habrá una persona tipo 1 ó 2 ó 3 y demás, sino en el sentido más fenomenológico del término, simplemente un ser humano.

Al suceder esto, lo único que esperará el terapeuta es ver qué aparece en él, qué figura se forma en relación al momento actual, de consulta, porque si tuviera en mente el tipo eneagramático, sólo podría ver aquello condicionado por ese tipo.Por las leyes gestálticas de la percepción sabemos que el ser humano es  UN BUSCADOR DE PATRONES, y debemos dejar que los mismos sean formados por los procesos naturales del Campo y por la autorregulación organísmica del cliente, eso requiere dejar fuera del campo perceptivo referencias externas al mismo, ese papel cumple el eneagrama, dirigir la percepción del terapeuta “externamente”, considero que hay que decirle “no” a ese aspecto. Y hay que tener en cuenta que una vez que se instala en la mente del terapeuta una idea acerca del otro, todo lo que ocurre después, tiene naturaleza confirmatoria de la idea original, así funciona nuestra mente, esto ocurre por la “tendencia a la configuración” de nuestra percepción y porque no aceptamos la existencia de ideas discrepantes simultáneas en nuestra mente, es decir, si por ejemplo una persona es calificada como ordenada,formal,objetiva,disciplinada,etc. (Tipo 1) por su eneatipo, lo más "natural" que ocurre en el terapeuta es tener la tendencia a filtrar aquellas características que no pertenezcan a su eneatipo y que sin embargo pueden estar presentes en él (o ella) y de esa manera soslayaríamos el todo.

En esta línea, la idea principal es que el eneagrama CLAUSURA las posibilidades de investigación fenomenológica del consultante y si, según sus defensores, “en realidad” eso no ocurre porque se dirigen al centro de la persona sin etiquetamientos y sin aferrarse a ellos ¿entonces para qué necesitan la figura de 9 tipos? ¿Estamos pendientes de la SINGULARIDAD  del ser humano o no lo estamos?

Creo que el terapeuta gestáltico que evita el eneagrama gana claridad fenomenológica, puede que en algún momento pueda sentir que se queda “sin información”  ni “conocimientos” para su abordaje ( en los que lo utilizan) porque el movimiento del eneagrama se ha difundido en muchos países y por la obra de Claudio Naranjo, asociado a la Gestalt.

Sin embargo ese vacío, parafraseando a Paco Peñarrubia, puede llegar a ser “metodológico”,  el terapeuta se puede llenar de vivencias y de captación de formas, abandonar el eneagrama, en síntesis, en el contexto de la psicoterapia gestáltica, es una manera de ir a “las cosas mismas” y de “recobrar los sentidos”.

Comentarios

Opinión sobre el eneagrama

Enviado por Alberto Guzman Ferraro 

Comparto tu opinión; mas que todo con la parte en que resaltas lo inconveniente del uso del eneagrama y su incongruencia teórica con los fundamentos y principios epistemológicos de la Terapia gestalt. (Comprendiendo que en Terapia gestalt nos basamos en la metodología fenomenológica.). 
He de decir que soy uno de los creyentes que sostiene que la teoría de la Terapia gestalt es muy rica y es muy poca la "complementariedad" que hay que buscar de otras teorías (“complementariedad” que obviamente hay que buscar, puesto que no afirmo que la teoría sea auto-sostenible en sí, como lo es un principio de la física. Lo que si afirmo es que, como teoría, debe enriquecerse, desarrollarse y mejorarse constantemente, entrando aquí la revisión desde otras perspectivas teóricas acordes a los principios epistemológicos de la Terapia gestalt.). 
A la vez opino que intentos de “fusión” como los de gestalt y eneagrama u otras combinaciones, son ejercicios que resultan de una no profundización de los principios de la Terapia gestalt y su teoría. Desde mi experiencia he de decir que muchas de los terapeutas que se inclinan por estas combinaciones nunca han leído el texto de Perls y Goodman. O lo han leído ligeramente; simplemente avistado sin un compromiso con el estudio del texto de Goodman. Al menos este es mi caso en Colombia. Y en constantes ocasiones, en las cuales uno hace referencia a este texto, fundador como tal, en estos mismos terapeutas relucen las mas distinguidas citaciones a Perls y su percepción sobre este texto en su ultima época (60´s): “eso no es mas que “bullshit”. Lo cual solo corrobora mi hipótesis de su no compromiso teórico. 
Solo para concluir expongo que no “satanizo” estas combinaciones y a los practicantes de las mismas. Solo afirmo que dichas combinaciones ignoran el gran potencial de la teoría de la Terapia Gestalt y sus principios epistemológicos, sostenidos por distintas teorías, que se desarrollaron y estructuraron genialmente por el equipo fundador y que nos lleva a conocer a la Terapia Gestalt como tal. 
Solo quiero resaltar que muchas de estas combinaciones son incongruentes con la misma teoría y ahí es donde existe el peligro para la misma terapia Gestalt; para su integridad como teoría y su metodología.

Saludos

Enviado por Efrain Sandro Flores Bonifacio 

Gracias por tu opinión, es muy importante y me gustaría comentarla gestálticamente, es decir, enfatizando una parte de tu narración que nos despierte más : " intentos de “fusión” como los de gestalt y eneagrama u otras combinaciones, son ejercicios que resultan de una no profundización de los principios de la Terapia gestalt y su teoría. Desde mi experiencia he de decir que muchas de los terapeutas que se inclinan por estas combinaciones nunca han leído el texto de Perls y Goodman. O lo han leído ligeramente; simplemente avistado sin un compromiso con el estudio del texto de Goodman", creo que centras las cosas, es correcto lo que dices. Te diré algo con mucha honestidad.Lo que sé acerca del PHG es de manera indirecta, a través de comentarios de otros colegas, de artículos, revistas , incluso un amigo chileno me envió los dos primeros capítulos, no he podido conseguir ese libro entero....es la verdad, pero a través de los medios que te menciono he logrado captar ( no sé si a cabalidad)el espíritu de ese texto y eso es importante. 
Siento como si los colegas, se quedaran con vacíos en su práctica y tratan de llenar los mismos con lo que esté más a mano , y a veces consiguen herramientas que colisionan con lo mejor del enfoque,pero tratan de hacer una "unión forzosa", desde mi perspectiva. 
Por otra parte, estimado colega, creo que sí es necesario el contacto de Gestalt con otras especialidades, pero con especialidades que fundamenten más el enfoque. Creo que se ganaría muchísimo si la Gestalt hace contacto con las neurociencias por ejemplo o si organiza más su estructura en su aplicación a dificultades familiares o en la intervención comunitaria para promocionar la salud mental de nuestra gente, veo mucho potencial por allí. Un abrazo desde un rinconcito de Lima. 
Efrain

Efrain

Enviado por Alberto Guzman Ferraro 

Por cierto, te recomiendo mucho el PHG. Es increíble. 
Lo puedes obtener con el CTP. Tienes que hacer una inversión significativa, pero sabes, vale la pena. cada una de sus paginas es oro. 

Un abrazo desde Cali, Colombia.

Efrain

Enviado por Alberto Guzman Ferraro 

no niego, la necesidad de fortalecer la Terapia gestalt a traves de otras especialidades. lo que digo, y lo comparto contigo, es no "forzar las uniones", solo para llenar los vacíos en la practica que divisa el terapeuta que sigue estos métodos.

ZEN Y GESTALT

Enviado por Virginia Gawel 

Me faltó algo que recordé esta mañana: hace muchos años, pudiendo participar de unos cursos en el Esalen Institute, justamente estábamos en el aula donde Fritz Perls generó buena parte de su sistema de trabajo (sala que hoy lleva su nombre), y quien coordinaba el Seminario nos contaba sobre la influencia del Zen en el pensamiento de Perls y en la creación de la Gestalt, incluyendo el hecho de que por ese mismo interés viajó a Japón y vivió allí en un monasterio Zen. El pensamiento mágico es otra cosa (pre-personal, propio de quien no se ha constituido aún como individuo); lo trans-racional es de una naturaleza tal que sólo tiene acceso quien en su proceso de autoconocimiento se ha atravesado a sí mismo en toda su persona (y por eso es trans-personal). No comento esto con ánimo de polémica, sino porque dediqué toda mi vida profesional a intentar despejar este tipo de confusiones, y me parece una pena que en un espacio tan valioso se enuncien conceptos tan equivocados. (Máxime, siendo que se cita un texto mío, casi me siento en la obligación de aclararlo.) Un cálido saludo para Efraín y para quienes recorran estas páginas! Felicitaciones por el sitio.

SOBRE EL ENEAGRAMA: Para Efraín

Enviado por Virginia Gawel 

Estimado Efraín: Soy Psicóloga y ejerzo mi profesión desde hace casi 30 años (como terapeuta, escritora y docente). Tengo formación en Gestalt, aunque mi área central es la Psicología Transpersonal. Entre varios otros temas, doy clases sobre Eneagrama y en el día de hoy una alumna aportó tu artículo al Foro grupal, consultando mi criterio al respecto. Puesto que el artículo que tomaste para explicar "el origen del Eneagrama" fue escrito justamente por mí, me tomo el permiso de formularte mi propia visión de lo que has planteado. Y decido hacerlo copiando, directamente, mi respuesta a los alumnos del Foro. Mi intención es invitarte a leer autores serios sobre el Eneagrama, pues no todo es "pensamiento mágico" (sólo que hay que ponerse a investigar de verdad antes de dar una opinión acerca de algo). Estoy segura de que más adelante podrás realizar otro tipo de aporte acerca de este tópico tan útil en la práctica clínica (pues, dicho sea de paso, en los talleres sobre Eneagrama también se trabaja con frecuencia aplicando una mirada gestáltica, sin que esto sea una "mala mezlca"!). Mi respuesta a los alumnos fue la siguiente: Me parece muy válido el planteo de Sonia, y respondería tal como lo hizo Adrián (hasta pensé en la tipología de Jung). Los aportes de cada un@ me resultan muy valiosos! En cuanto al artículo, ni bien comienza se evidencia que el autor no se ha tomado el trabajo de investigar sobre el Eneagrama... aunque sea un poquito más que lo que tomó de ese viejo artículo que alguna vez escribí!). Extrajo un fragmento, lo rellenó con conceptos obsoletos y parciales, y la resultante es la de alguien que se expone a criticar aquello en lo que no profundizó. Como los tres primeros puntos de los que parte son tan precisos como si yo les hablase de Física Molecular (ni sueñen!), no invita a ir mucho más allá de ellos. De modo que los tomo con mis propios “sentipensares” al lado, por si sirvieran (dado que quiero ir un poquito más atrás sobre el tema de los etiquetamientos y demás): 
1) Dice el autor: “El origen del Eneagrama se encuentra en una tradición de la cultura oriental relacionado con el pensamiento mágico más que con una faceta reflexiva, como sucede con otras filosofías de la región como el Zen o el Tao.” Si el autor hubiese leído aunque sea una revista de divulgación se enteraría de que el antiguo origen del Eneagrama sí está en el sufismo, pero NO ASÍ el de la PSICOLOGÍA del Eneagrama, la cual se desarrolló principalmente a través de profesionales desde mediados del siglo pasado, puliéndose con el aporte clínico de especialistas en el área de la salud, la educación, los recursos humanos y otras. Por otra parte, considerar “pensamiento mágico” al Zen o al Taoísmo (que no es Tao, sino Taoísmo!!) es ignorar de manera radical e irrespetuosa de qué se está hablando (y no tener tampoco en claro a qué refiere la Psicología con el concepto de “pensamiento mágico”)!! 
2) “Como se ve en la cita se ha escogido el 9 por fundamentos de tradición, más que por cualquier otra razón, salvo consideraciones relacionadas al pensamiento mágico (…es “la trama secreta de los números”)”, dice el autor, ignorando el fundamento (la cantidad de tests psicológicos que existen y las investigaciones concienzudas, MÁS ALLÁ de quienes SÍ utilizan el pensamiento mágico vinculándolo al Eneagrama); también ignora en su decir que no son SÓLO 9, sino que son MUCHOS MÁS TIPOS que emergen de sus combinaciones, como veremos más adelante. (Al igual que en la tipología junguiana, hay combinaciones que van ampliando el espectro de comprensión de diversos funcionamientos internos.) 
3) “Como síntesis de lo anterior, y como consecuencia obvia, es que no existen fundamentos naturales o de observación reflexiva o sistemática de la tesis eneagramática en relación a la afirmación que son 9 los tipos básicos de la personalidad humana.” , afirma el autor. Y me detengo aquí con la impresión de que seguir sus reflexiones es como si yo les compartiera las mías sobre Física Molecular (que, ya se imaginarán, no es mi área). Creo que lo mejor de este artículo es el pensamiento que movió en Sonia y las respuestas que promovió en cada un@ de Ustedes. Y, miren qué paradoja, sucede que el autor terminó haciendo lo mismo que teme: etiquetando algo sin conocerlo y, con ello, dándolo por conocido. Qué trampas que nos hacemos los humanos!! Y yo misma, aunque hace casi 30 años que procuro profundizar en esta área de la Psicología (entre otras tantas) me cuido de no evaluar a la PERSONA que ha escrito ese artículo sino, meramente, a estas palabras que ha vertido sobre un concepto que no conoce (pues evaluar a su persona COMPLETA a partir de ello sería otro modo de etiquetamiento que no elijo para mi vida). Un cálido saludo para cada un@ de Ustedes (y también para el autor, pues quisiera darle a conocer esto que les he compartido). 

Respuesta a Virginia Gawel (1ra parte)

Enviado por Efrain Sandro Flores Bonifacio 

Primero, Dra. Virginia Gawel, quiero enviarle mi saludo y presentarme ante ud. Como un admirador de su trabajo y obra (lo que no tiene nada que ver con la crítica de ideas) ya que todos somos primero personas y después profesionales. 
No sé qué extraña bendición ha caído sobre mí para que alguien de su talla profesional se ocupe de un pequeño artículo de este humilde servidor, tanto es asi, que me sorprende que me diga que mi artículo fue citado por uno de sus alumnos, esa es una bendición todavía mayor y de verdad agradezco sus palabras aunque noto el tono molesto de las mismas, la entiendo, sé a lo que me expongo cuando escribo lo que escribo, asi que por ese lado, no se preocupe, si le parece que lo que escribo merece críticas de ud. más profundas o extensas, con gusto las leeré y las responderé, como en esta ocasión (y estoy seguro que esta respuesta también las difundirá entre sus alumnos para que haya igualdad de condiciones, aunque si mi artículo ha sido bien leído por alguno de sus chicos seguramente ya habrá nacido en algunos de ellos lo que Carl Sagan llamó la gran virtud – “el primer gran error del ser humano fue la fe y su primera gran virtud, la duda”-) 
Entonces, estimada Dra. Gawel, allá vamos. 
Lo primero que me gustaría decirle es que ya no sé a quién recurrir, cada vez que cito un artículo, referencia o libro sobre Eneagrama, me dicen que “no es una referencia válida”, “no es suficiente” ¿quién tiene la medida universal que me pueda decir cuál es la referencia correcta? ¿en dónde está la “versión oficial”? 
La cito Dra., sobre su crítica a mi crítica, dice que: “Extrajo un fragmento, lo rellenó con conceptos obsoletos y parciales, y la resultante es la de alguien que se expone a criticar aquello en lo que no profundizó” , es una historia conocida la que ud. Escribe , el psicoanalista que dice:”me criticas porque no has leído a profundidad a Freud” ¿cuántas veces hay que leer sus obras completas para decir que alguien sabe algo y sentir que “captó” la esencia de Freud?¿hay que haber pasado la formación, y luego la supervisión analítica para después intentar hacer una crítica?, cuando nos critican a los humanistas, he escuchado decir: “no entendiste lo que Maslow quiso decir” ¿qué libros hay que leer para decir que se “captó” la esencia de Maslow? ¿Quién tiene la versión oficial de Maslow?, lo mismo cuando se critica al conductismo, y esas posturas provocan que las personas se intimiden cuando desean exponer desacuerdos con “algunas verdades” y como ud. Muy bien lo sabe, esa emoción mata la creatividad y la imaginación. Me parece que lo que habría de hacer es ir haciendo un descargo argumento por argumento en vez de quedarse sólo en esa afirmación. 
Una línea en la que ud. fundamenta su crítica es en que apelo al concepto de “pensamiento mágico” cuando es, desde su punto de vista, un uso indebido, ud. Define al mismo como un pensamiento “pre-personal, propio de quien no se ha constituido aún como individuo”, esa es una definición. Le comento que existen otras, por ejemplo: “La noción de pensamiento mágico hace referencia a una forma de pensar que se basa en la imaginación, las tradiciones, las emociones o la fe, lo que hace que sus expresiones carezcan de una argumentación lógica” (referencia: http://definicion.de/pensamiento-magico/) Por otra parte , desde un punto de vista antropológico , el pensamiento mágico ha tenido una función importante en el desarrollo de los pueblos, pues necesitaban explicarse el mundo que los rodeaba y sobre todo las inmensas fuerzas naturales que determinaban sus vidas, para ello usaban un aspecto bastante estudiado en este campo en relación al pensamiento mágico: la religión. Ninguna filosofía se ha creado con independencia de la realidad social en que fue generada, las tradiciones tienen una razón de ser, son alto valor antropológico, representan puntos claves para entender las civilizaciones y por eso debemos estudiarlas en función del grupo humano que le dio origen, pero no las saquemos de allí, a no ser que extraigamos algunas partes adaptándolas a nuestras necesidades como psicólogos que atendemos gente(eso hago, no tengo escuela, ni hago grupos formativos, no doy clases magistrales ni tengo seguidores, sólo soy alguien que atiende a personas y quiere hacerlo bien). Y algunos autores como Levi- Strauss consideraban válida esa forma de conocimiento en esos pueblos, quizás diferentes al pensamiento científico, pero válido porque cumplían (y cumplen) una función adaptativa al interior de los grupos humanos que la usaban. En consecuencia, creo que el uso que le he dado a ese término es correcto, han determinado 9 tipos de personas no en base a observaciones o investigaciones de la personalidad sino en base a creencias o tradiciones de ese pueblo y como diría Humberto Maturana, una vez que “el corazón fija los objetivos, el cerebro se encarga de buscar las maneras de cumplir con esas metas”, está bien, le admito que tanto sus puntos de vista como MIS puntos de vista parten de ciertas creencias, ok, acepto eso, pero me parece que si queremos construir una psicoterapia gestáltica más técnica y humana debemos partir de supuestos que sean más comprobables, no sé si decir, supuestos que vayan más acorde con el pensamiento científico. 
En relación al punto anterior, usted no ha respondido lo que mencioné: si otras tradiciones, distintas a la sufí, hubieran dado origen a este establecimiento de los “tipos”, en este momento estaría tratando de justificar 7 tipos en el caso que hubiera sido el “Heptagrama” o los 5 tipos si la tipología hubiera sido el “pentagrama”,etc. y eso es arbitrario. 
Ahora bien, cuando hablo que en el Zen o en el Taoísmo ha habido “más reflexión” (lea bien estimada Virginia, nunca dije que éstas usan el pensamiento mágico), no estoy queriendo decir que estas filosofías “son racionales” y la tradición sufí no lo es, lo que he tratado de decir es que en aquellas ha habido una contemplación del ser humano que no se ha entrampado en “esencialismos” que son adversos a la fenomenología gestáltica, no se dejan atrapar por ninguna clasificación, y eso ,al contrario, promueve creatividad. Para mí, ése es el punto, generalizar acerca de la personalidad humana por las creencias de la cultura sufí no me parece correcto, nada más.
Quiero terminar esta primera parte de mi respuesta, diciéndole que si Perls se sintió muy identificado con el Zen y viajó a Oriente, fue porque buscaba conocer más esa filosofía que a cualquiera con un mínimo de sensibilidad atrae ( ¡¡¡me encanta¡¡¡¡¡), pero su objetivo no era hacer filosofía ni convertirse en Monge sino buscar fundamentos y fuentes para su enfoque. Eso es lo que pretendo con lo que escribo, buscar fundamentos para hacer una práctica gestáltica más humana y técnica y siento que eso se puede lograr profundizando en sus supuestos y no yendo de técnica en técnica, de instrumento en instrumento, haciendo “conductas de evitación” epistemológicas, si ud. tiene otro objetivo, que es desarrollar la psicología transpersonal, está bien, pero ese no es el mío, dejo la pluma aquí porque mis deberes me llaman, completaré mi respuesta en las siguientes partes. 
Un abrazo y mis respetos, desde un rinconcito de Lima. 
Efrain 

 

Respuesta a Virginia Gawel (2da parte)

Enviado por Efrain Sandro Flores Bonifacio

Desarrollando sus argumentos dice que mi visión es corta por que “no son SÓLO 9, sino que son MUCHOS MÁS TIPOS que emergen de sus combinaciones, como veremos más adelante”. Frente a esto tengo que decirle que el punto del debate no es si 9 es mucho o poco, o si el tema es más “completo” por haber más combinaciones, ese no es el punto, lo central es que su visión SE BASA, en su matriz original de 9 tipos y de ahí parte TODO lo demás, su análisis y todas las combinaciones que describe, mi recusación está en ese supuesto ¿por qué 9? ¿Quién determinó ese número? ¿Cómo lo hizo? 

En el último punto anota lo siguiente, citándome: “3) “Como síntesis de lo anterior, y como consecuencia obvia, es que no existen fundamentos naturales o de observación reflexiva o sistemática de la tesis eneagramática en relación a la afirmación que son 9 los tipos básicos de la personalidad humana.”,afirma el autor. Y me detengo aquí con la impresión de que seguir sus reflexiones es como si yo les compartiera las mías sobre Física Molecular (que, ya se imaginarán, no es mi área)”-hasta aquí la cita-, como mi respuesta ha tenido como objetivo afrontar sus ideas en debate, me doy cuenta que en esta parte ud. no rebate ningún argumento, sólo me descalifica a mí , por tanto no hay nada que pueda decir al respecto. 

En la última parte de su comentario, se solaza con sus alumnos, comentando sobre mí y mi “desconocimiento” ¿es que hay algo por responder? 
Si uno de sus alumnos pudo acceder a mi artículo, me imagino que también podrá leer estas líneas (estoy seguro que lo harán) y espero de todo corazón que cuando algunos de ellos tome valor para emprender su propio viaje, que significa dejar senderos enseñados, no sea descalificado de ningún modo, en la discusión de ideas no hay lugar para quienes tienen dificultades en gestionar su ira. 

Desde un rinconcito de Lima 
Efrain 

PD. Si desea seguir debatiendo, aquí estaré, siempre dispuesto a escucharle y a contestarle por que como decía Martin Luther King: “Tu verdad se hace más grande cuando escuchas las verdades de los demás”

Hola Efraín

---Estoy básicamente de acuerdo con tus postura, y quiero añadir algo de mi propia cosecha a la crítica del eneagrama.

 ---Antes que nada he de aclarar que no es lo mismo la metodología de un sistema que la filosofía subyacente que lo sustenta. Así la practica terapéutica más centrada en el cuerpo de la línea californiana de la gestalt, tanto como la orientación de Schnake (Diálogos con el cuerpo. Ed. Cuatro Vientos), me parecen excelentes, no tengo nada negativo que decir de ellas en su misma esencia práctica. Otra cosa es que hagan de su método una generalización epistemológica y la única manera ‘integral’ de entender la realidad, pues entonces caen newtonianamente en aquello que más denuncian. ¿O qué es si no, por ejemplo, la obligación de los clientes de Schnake de aprenderse todo lo que se sabe médicamente sobre un órgano antes de ‘entenderlo’, sino un enfoque completamente newtoniano y una manera de influir en la percepción somática? No estoy en contra del método en sí, me parece excelente por lo demás; con lo que estoy en contra es con el hecho de que defienda su método como algo completamente contrario al enfoque newtoniano, cae precisamente en lo que denuncia: en ser más newtoniana que Newton. Lo mismo opino básicamente del eneagrama, en si mismo me parece un método excelente para empezar el autoconocimiento, pero es, en su esencia simbólica, por mucho que en la práctica no lo sea, un método newtoniano, ‘mental’ y es extremadamente chocante que lo defienda la línea más ‘corporal’ de la gestalt. Ver para creer. La contradicción (la paradoja, la polaridad) no es mala, como dice Keeney (Estética del cambio. Ed. Paidós), es el ladrillo con el que construimos una realidad epistemológica de un orden superior, lo que es ‘malo’ en no tener conciencia de ella.

---Lo primero que tengo que opinar, pues, al respecto del eneagrama, es que su estructura está más cerca de lo que podríamos llamar ‘mental’ en gestalt que de lo que llamamos cuerpo. Es una tipología basada, como dices, en una simbología y como tal es mental. Nada que ver, por lo tanto, con aquellas otras que toman, por ejemplo, la morfología del cuerpo como origen de sus tipologías y, por qué no citarla, de esa otra, astral, que hace coincidir el momento climático anual con el carácter del tipo (recuérdese que la tipología astral nace en el hemisferio Norte y por lo tanto de acuerdo con su climatología), por ejemplo el ardiente e impulsivo Aries en primavera o el frío y pragmático Capricornio en invierno. Si a eso vamos incluso esta tipología estaría más de acuerdo con los supuestos filosóficos básicos de la terapia gestalt californiana que es la que más utiliza en eneagrama.

---Ésta es una contradicción básica en todo enfoque polar de la realidad. A fuer de defender nuestro enfoque polar newtoniano caemos (como la sombra junguiana nos dice) en aquello que estamos denigrando. Así paradójicamente, en eneagrama, una de las tipologías más ‘mentales’ que existen, es utilizado por la orientación gestáltica más corporal y esto no lo ven como una contradicción porque cuando nos oponemos visceralmente al otro polo de la dualidad, nos negamos la conciencia de la existencia de ese otro polo en nosotros como unidad que somos (Unidad cuerpo-mente y cultura. Automatismos culturales, I. F. Hearn y S. Madrona, pp.). Así: “Eso es lo que significa básicamente el término racionalista: separación, división, análisis, discernimiento, distinción; y sus efectos: alienación, aislamiento, soledad, represión, angustia..., no importa si se hace desde la mente o desde el cuerpo, desde la práctica o desde la teoría, es división al fin y al cabo. Y es lo que tenemos introyectado desde nuestra cultura individualista y es lo que hacemos, incluso aunque creamos –muchas veces– que estamos haciendo lo contrario. Precisamente todo lo que sea “estar haciendo lo contrario” implica un alejamiento del centro, del modo medio, del punto cero, del vacío fértil..., pues no hay “contrario” en el centro.” (El self, S. Madrona, en esta misma página web).

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---Por otra parte, he de añadir  un comentario ‘técnico’ (aunque no me considero experto en el tema del eneagrama, por lo que pido perdón si incurro en algún error y estaré abierto a la crítica) a la estructura del eneagrama que me parece obvio, es el hecho, ya que estamos en una estructura simbólica, de que sólo utilice estructuras triangulares que son dinámicas y no tenga en cuenta una estructura estable como es la cuaternaria. Esto sí lo hace en su origen el eneagrama sufí, por lo que me pregunto qué ha pasado en el camino, y mi opinión, sólo opinión, ya digo, es que la compulsión adrenalínica de Occidente hacia la acción lo ha suprimido, ni siquiera lo ha visto (no vemos lo que no queremos o podemos ver en base a nuestra concepción del mundo, a nuestro paradigma).

---Asimismo me parece completamente obsoleta la postura de Naranjo, de ella digo en El eneagrama, Prólogo: http://saberes-unitarios-ancestrales.blogspot.com: “El desarrollo de la conciencia es una realidad más amplia que la simplemente psicológica, es una manifestación del desarrollo del Universo. Así, por ejemplo, la neurosis, las carencias y los conflictos humanos no son una degradación o una caída de la conciencia (Naranjo, Carácter y neurosis. Ed. La Llave, pág. 2), ¡empezamos bien!, sino parte de un proceso evolutivo universal.”

---Sobre este tema os remito, si queréis saber más acerca de mi opinión y aportaciones al mismo, a un texto que escribí sobre el eneagrama para una colección de Ediciones del Prado: El eneagrama, publicado, como cito arriba, en: http://saberes-unitarios-ancestrales.blogspot.com, blog que estoy construyendo con esfuerzo (en lo técnico) a pesar de que no se me da bien lo de Internet, aunque me he dado cuenta de que vale la pena intentarlo. Hay más cosas en esas páginas, quizá interesantes, de las que aquí puedo atreverme a poner por no ampliar este texto ya de por sí extenso.

 

 

 

Traspaso aquí la introducción  a la psicología de los enetipos de un famoso gestaltista llamado Paolo Quattrini, quien con agudeza y verdadero espírito gestáltico ha reconocido en el estudio y uso del eneagrama una magnifica forma de ayuda a la práctica terapéutica. Sin duda no es el eneagrama quien realiza clasificaciones sino sus usuarios y un buen contingente de estudiosos de la psicología del ego a mi modo de ver mas mercantilistas que respetuosos.Paolo nos muestra como podemos usarlo  en el ambito de las escuelas existenciales y fenomenologicas y aun mejor como el punto de encuentro de ambas corrientes de pensamiento quedan hermanadas en el eje del pensamiento gestaltico con respecto a la salud/enfermedad; la autoregulación organísmica. 

Recomiendo con toda humildad al autor o autores de este post la lectura del ensayo  de Paolo Quattrini: "Para una psicología del carácter" que pueden encontrarlo en la siguiente dirección:  https://payhip.com/b/8Rtw

Del Ensayo: Para una psicología del carácter: Paolo Quattrini 

Mientras que las diagnosis médicas interrogan los síntomas en busca de enfermedades, en la psicoterapia, en cambio, los síntomas indican exageraciones de los procesos normales, que pueden resultar alterados por diversas causas. En la psicoterapia, por lo tanto, el trabajo  empieza reconociendo las distintas funciones del organismo psicofísico y se desarolla buscando las eventuales maneras en las cuales estas funciones pierden su normal eficacia. Las funciones se concretizan en conductas, y, para referirse a conductas típicas, es de uso frecuente, incluso en el lenguaje cotidiano, el término “carácter”.

La idea del carácter puede ser útil en la psicoterapia, por ejemplo, para evitar distinciones cualitativas de tipo jerárquico entre los individuos, a partir de la suposición[1] que no existe quien tenga carácter y quien no lo tenga, o que un carácter sea mejor que otro: se supone que cada uno tiene un carácter, y se considera cada carácter simplemente como una especialización[2] en algún tipo específico de conducta. Mirar desde la perspectiva de los distintos caracteres resulta ser, para psicólogos y psicoterapeutas, una forma cognitiva útil para interactuar con los pacientes a salvo de evaluaciones cualitativas: la relación de ayuda es, en ciertos aspectos, algo necesariamente invasivo, y es muy importante tener un sistema para conocer a la persona sin juzgarla, ya que hay una gran diferencia entre entrometerse con cierta gracia en el mundo del otro, e irrumpir en ese mundo como un elefante en una cristalería.

Carácter implica automatismos, y uno de los elementos centrales de la educación humana es precisamente la formación de automatismos: por ejemplo, se obliga el niño a lavarse las manos hasta que esta acción se convierte en algo automático, es decir, hasta que lo haga de forma espontánea.

Es importante darse cuenta de ello, porque en general se cree que la espontaneidad coincide con el ser de la persona y no con ese hacer, comparable, por ejemplo a ser capaz de conducir bien un coche, lo que implica la adquisición de un conjunto de automatismos. Cuando aprendemos a conducir, al principio, hay que pensar en cómo lo hacemos, pero luego ya no pensamos en ello: sería un enorme estrés conducir mientras pensamos en cómo hacerlo, y quien sabe conducir realiza automáticamente, es decir, espontáneamente, las operaciones necesarias. Sin embargo, no hay que identificar los automatismos con la calidad: un buen pianista es ayudado, por sus automatismos, a no pensar en la gestión del teclado, pero la calidad de la ejecución depende de su nivel de creatividad, de su capacidad para diferenciar sonidos y del dominio de una sensibilidad que lo oriente, y no del nivel técnico que posee.

Los automatismos se establecen con mayor facilidad durante la infancia, y poseerlos o no poseerlos marca la diferencia entre un piloto automático y un piloto manual, es decir entre la espontaneidad y la torpeza. Por ejemplo, el aprendizaje de una lengua necesita de muchos automatismos y, para un adulto, aprender una lengua extranjera resultará más cansador debido a la dificultad de realizar conexiones automáticas entre los sonidos de las palabras y los objetos a los que se refieren, conexiones que, de pequeño, hubiera aprendido mucho más rápidamente. ¡En todo caso, hay una gran diferencia entre saber hablar una lengua y ser un escritor! De hecho, los automatismos para objetivos complejos se deben coordinar entre sí en nuevos conjuntos: girar el volante es un automatismo, pero la dirección en la que se girar es el resultado de una elección que, en caso de deslizamiento repentino, puede ser difícil y requiere imaginación, o sea creatividad, además de rapidez.

Hasta hace no mucho tiempo, en el entorno clínico, se utilizaba muy a menudo el término “neurosis”, que ha llegado a ser tan grande y omnicomprensivo hasta perder su 

significado como categoría diagnóstica y ya no se utiliza en el DSM-IV. Sin embargo, este término evoca una condición de malestar en la que no se pierde el contacto con la realidad y se refiere a un estado en que las personas responden, de forma automática, siempre de la misma manera, a pesar de la utilidad de cambiar sus conductas en función de la situación a la cual se estén enfrentando. Los automatismos parecen ayudar en un momento dado, pero en la economía de toda la vida se convierten en obstáculos.

Si es cierto que, de un lado, los seres humanos son reacios a asumir automatismos, del otro lado, son muy felices de tenerlos, y para ello se puede tal vez decir, irónicamente, que el mejor amigo del hombre es su neurosis: siempre se puede confiar en ciertos mecanismos forzados, el mundo puede colapsar, pero las coacciones siempre estarán ahí. A sabiendas de cómo utilizarlas pueden resultar muy útiles, de lo contrario se convierten en una trampa. Los automatismos son la cosa hacia la cual los seres humanos tienen más apego, pero son, al mismo tiempo, su maldición: el mayor inconveniente es que, poniendo el piloto automático, el avión irá siempre en la misma dirección, independientemente de lo que tenga delante.

El conjunto de automatismos más potente y más cohesionado que el ser humano posee, es, precisamente, el que se llama carácter y el que se experimenta subjetivamente como el “hacer lo que salga espontáneo hacer”: por un lado es su punto de fuerza, por el otro es su destino y su prisión. Todo esto para decir que el carácter no es ni algo para borrar, ni algo del cual enorgullecerse. Los automatismos resultan a veces útiles y a veces no: es necesario conocerlos y suscribirse a ellos, o decidir que ha llegado el momento de desconectar el piloto automático. El problema es que, si no nos damos cuenta de que está puesto, no podemos desconectarlo.

El asunto se complica por el hecho que en el organismo domina el principio de inercia: a saber, lo que ya está en movimiento, tiende a quedar de tal forma, debido a la llamada “inversión narcisista”. Los seres humanos, de hecho, tienden a invertir narcisísticamente en lo que tienen, sea lo que sea. Es un mecanismo de adaptación, con una función biológica: invertimos en cualquier cosa que nos toque por destino, familia, cultura, nación, hasta a las peores cosas podemos llegar a tomarle cariño, y luego la mayor dificultad es poder llegar a renunciar a ese cariño…

El carácter es algo mecánico: no es lo que somos, sino lo que no somos. Decir que una persona no es su carácter equivale a decir que ella y su coche no son una y la misma cosa: los seres humanos tienen, en general, bastante dificultad en reconocer una multiplicidad interior, y entonces piensan: “Todo lo que hay dentro de mí soy yo”. ¡Pero si tuviéramos que pensar en nuestro propio coche como parte de uno mismo, la vida se volvería algo muy incómodo y difícil de manejar!

Los automatismos pueden tener cualquier origen y se pueden adquirir por cualquier razón. Lavarse las manos es un automatismo, pero hay quien lo hace para ser más atractivo, hay quien lo hace porque se lo ha dicho su madre, y por muchas otras razones aún: el mismo automatismo se apoya, entonces, sobre distintas bases. El organismo, sin embargo, no adquiere un automatismo al azar: las conductas forzadas se apoyan sobre las funciones psíquicas y la misma conducta puede provenir de diferentes funciones; el sustrato, en fin, puede ser muy diferente, y por lo tanto no se puede llegar por deducciones desde la conducta al carácter.

Las diferentes funciones psíquicas se configuran en un movimiento que se articula entre el primer plano y el fondo: es como si la mente humana necesitase un conjunto dinámico en el cual algo emerge continuamente en primer plano y algo se desplaza hacia el fondo, de modo que, cuando una cosa se mantiene demasiado tiempo en el primer plano, por lo general, se empieza a sentir una sensación de incomodidad. En esta lógica podemos imaginar el carácter como una función que inicialmente se sitúa en el primer plano, en respuesta a una necesidad, luego, poco a poco, se acostumbra a la posición y acaba apropiándose de ella.

 

Entiendo que pasarme esta lectura connota un gesto de amabilidad intentando generar más claridad sobre el tema en cuestión, y creo que sí lo logra respecto al concepto de Caracter. El asunto que discuto es sobre si el eneagrama encaja o no con la Gestalt, es decir, creo que el tema de Caracter es tratado ampliamente por un terapeuta gestáltico, pero el eneagrama es la fijación de 9 tipos que, como intento fundamentar, es producto de una deriva cultural determinada, que no admite un uso universal, bueno, a nivel teórico se pueden forzar las cosas, como dice el dicho "si hay discrepancia entre la teoría y los hechos, peor para los hechos". Saludos

Agradezco tu lectura a mi escrito anterior y creo completar las dudas que planteas asignando diversos niveles de entendimiento sobre el eneagrama a las diversas lecturas que se hacen de esta teoría acerca del ser humano. No todas las fuentes son fiables pero algunas merecen la pena ya que no es dificil entender para el gestaltista la importancia de la autoregulación organismica, la que viene representada en el el eneagrama por el desarrollo y gestión de las correcciones ecologicas ( las llamadas virtudes) 

Vuelvo a remitirte a la fuente  que te remití en el escrito anterior. Ya que me he dado cuienta que no lo has hecho. 

Agradecido por este debate  te dejo lo siguiente para lectura. 

 

El “carácter” es un concepto que se encuentra en diferentes culturas y tradiciones, en distintas maneras y con diferentes acepciones: una de las tradiciones más articuladas a este respecto, es la del Eneagrama, donde se describen nueve caracteres distintos con especificidades muy marcadas. En la práctica psicoterapéutica, el Eneagrama, usado analíticamente en la relación entre personas, ofrece indicaciones funcionales.

Parece que el Eneagrama, como sistema de conocimiento, se originó en la civilización babilónica, de la cual se han encontrado artefactos con la imagen de la estrella de nueve puntas: lo que sabemos acerca de esto se ha transmitido oralmente por la tradición Sufí, hasta que Claudio Naranjo (1996) lo puso por escrito.

El sufismo es una cultura que no se basa en el pensamiento racional deductivo, tratándose de enseñanzas experimentales dictadas oralmente. La tradición Sufí es presumiblemente anterior a la era griego-romana, y es conectada al chamanismo del área mesopotámica: de todas formas, se trata de conjeturas, dado que de este movimiento no han quedado rastros escritos. De hecho, el Sufismo es un conocimiento que procede estrictamente a través de la experiencia y es dictado de forma esotérica.

El chamanismo parece ser la etapa inicial de todas las civilizaciones: utiliza un sistema de conocimiento de tipo analógico, mucho más anterior al desarrollo del conocimiento por vía digital. El chamán era el miembro de la tribu que poseía todo tipo de conocimientos, natural, médico y religioso, y, especialmente, la visión entre el mundo normal y el mundo de los locos.

Aunque en términos inevitablemente aproximados, se podría decir que, en un momento posterior a el estadío chamánico, los griegos representaron la diferencia entre “normalidad” y “locura” con Apolo y Dionisos: Apolo controla las formas en función del mantenimiento de la belleza; Dionisos, dios de la ebriedad, irrumpe y subvierte el orden de las cosas en nombre de la fuerza de la naturaleza. Cada fiesta es una situación en la que, implícitamente, esperamos una determinada floración dionisíaca, actualmente permitida oficialmente en Occidente sólo en el Carnaval, y tolerada precisamente en las fiestas, dado que, en el tiempo, el aspecto dionisíaco ha sido ritualizado y contenido, neutralizando así su componente subversivo. Cualquier persona que haya asistido a una fiesta, a través del alcohol y del baile, conoce la experiencia de una pequeña ruptura con el sentido de la “normalidad”, pero, quizás, en el resto de su vida social hace de todo para mantenerse lo más posiblemente controlada: este intento de mantener una estabilidad tranquilizadora alimenta formas de rigidez, que son administradas precisamente por el carácter. El carácter sofoca las manifestaciones dionisíacas: una represión que, a menudo, con el paso del tiempo, también se aprende a apreciar por sus efectos calmantes.

La historia de la humanidad presenta un constante intento de aligerar la jaula de las apariencias, sin necesidad de emplear medios psicodélicos (desde el alcohol en el mundo cristiano, a las substancias típicas de la experiencia chamánica en otras partes del mundo), sino a través de modalidades autógenas, como la meditación, la búsqueda filosófica, o la práctica psicoterapéutica: ir hacia la autorregulación organísmica y volver al origen del conocimiento son caminos similares.

Es probable que en Occidente, dominado por el pensamiento cristiano, el punto de vista del Eneagrama no fue tomado como una forma de conocimiento.

La psicoterapia se injerta en la tradición médica menos de lo que podría parecer por su historia, y está muy cerca, en cambio, de la raíz de las culturas chamánicas: Freud fue un médico, pero aunque no practicante, pertenecía a la tradición judía, y un rabino es mucho más cercano a un chamán que un sacerdote cristiano, al menos en lo que respecta al uso de la lógica paradójica en lugar de la lógica formal de tradición aristotélica. Los estudios psiquiátricos de Freud se desarrollaron en torno al tema de la histeria, que, dentro de ciertos límites, se puede definir como una experiencia dionisíaca, incluso si es vivida en el nivel sintomático: es interesante ver cómo, junto con las diversas culturas, incluso las neurosis han cambiado con el tiempo, y cómo hoy en día en lugar de la histeria prevalezcan las depresiones, una represión que se ha convertido espontánea, es decir, automática, de lo dionisíaco.

El eneagrama es un sistema para restituir el mundo psíquico a las diversas combinaciones de tres fuerzas, positiva, negativa y neutral, inscritas en un esquema que muestra cómo se componen de manera diferente entre sí. Esto implica que, a partir de este punto de vista, todos los fenómenos psíquicos tienen los mismos componentes básicos: los conocimientos acerca de las diferentes combinaciones de las tres fuerzas permanecen todavía desconocidos dentro de la tradición, por la gran parte esotérica, del eneagrama. Pero el campo de las hipótesis sigue abierto, y es posible imaginar que, por ejemplo, a nivel psíquico las tres fuerzas corresponden a los instintos de huida, del territorio y del sexo, y que los tres tipos de caracteres dependen de la prevalencia de uno o el otro de estos instintos en relación con los otros dos.

Una vez que se describen y evocan, los caracteres son reconocibles a través de la observación directa, y ya no dependen de ningún sistema tradicional de conocimiento: los caracteres están bajo los ojos de todos, y el eneagrama, sea lo que sea y cualquiera que sea su origen, es algo que le da a toda persona la posibilidad de mirar en esa dirección y de notar los fenómenos psíquicos que son investigables en primera persona, y por cualquier persona, en base a su propia experiencia. Quede bien claro que hay que quedarse con un punto de vista fenomenológico-existencial, es decir, con un saber narrativo-metafórico y no ir buscando un conocimiento objetivo y absoluto, que, de todas formas, se convertiría en un obstáculo insuperable para el libre albedrío.

Una consideración importante es que el eneagrama no dice que ser psíquicamente organizados de una manera sea mejor que otra, sólo ofrece una alternativa entre una óptica estática y una perspectiva dinámica. La diferencia en la calidad de la vida no es entre tener un carácter u otro, sino entre adherir completamente al carácter o divorciar de ello, así de evitar quedarse presos por las relativas emociones, de las cuales los seres humanos suelen ser víctimas. La idea básica es el hecho de que hay una parte de la personalidad que es, en apariencia, libre, y que, en cambio, es mecánica. El conocimiento del carácter sirve para darse cuenta de cuál es la parte mecánica y para no ahogarse en ella: en definitiva, sirve para encontrar una puerta de salida del destino.

Mientras que Jung distinguía dos tipos básicos de carácter, los extrovertidos y los introvertidos, divididos luego en cuatro categorías, los tres tipos, de sentimiento, de pensamiento y de acción, han sido descritos, entre otros,  por Freud (1989), por Karen Horney (1971), y por Claudio Naranjo (1996): los tres tipos de carácter pueden considerarse caracterizados por tres estados emocionales básicos que, una vez adoptados sin reservas por la persona, se convierten en pasiones. Es decir, las pasiones están destinadas a convertirse en algo que ya no está al servicio de la vida, sino que toma la vida bajo su control, y lo que era simplemente implicante se convierte en una coacción conductual, una fuerte tendencia a encontrar significado y satisfacción reaccionando a las situaciones siempre de la misma manera.

Ahora, una de las infinitas extrañezas de la mente humana es que, a nivel intrapsíquico, las cosas pueden colocarse de tres formas diferentes:  

   - Una emoción puede presentarse simplemente por como es, de forma egosintónica, es decir, en línea con la posición del yo. Por ejemplo, una persona está enojada y se ve enojada;

   - Una emoción también puede presentarse de manera reprimida. Respecto a la posición intrapsíquica que cada una de las tres emociones básicas puede tener, la represión, que es un sistema de defensa para manejar situaciones a través de un reposicionamiento de los elementos intrapsíquicos, generalmente se considera el sistema de defensa con las consecuencias menos problemáticas. Reprimir es una forma poco patológica de manejar los conflictos interiores. Esto puede ser fácilmente entendido: de hecho, reprimido significa sacado del campo de visión, de acuerdo con el antiguo dicho: “ojos que no ven, corazón que no siente”;

   - Para gestionar la estructura interna, la mente humana tiene otro modo, llamado formación reactiva. Por ejemplo, una persona está muy enojada, pero, en lugar de dejar ver su enojo, se presenta extremadamente tranquila: es decir, en la formación reactiva, la persona hace alarde de lo contrario de lo que realmente siente, y lo hace de forma creíble.

Dicho en forma figurativa, si ponemos un vaso sobre una mesa, parece como un vaso, y esta es la posición, digamos, ego sintónica del objeto. Si volcamos el vaso, en cambio, este se parece a una base de apoyo: es exactamente el mismo objeto, pero aparece con una función completamente diferente, y es lo que se llama, en psicología, la formación reactiva. A continuación, cubierto con un paño, parece sólo un relieve en la mesa: sin embargo, es el mismo objeto. Esta posición, en términos psicológicos, se llama reprimida. La misma cosa puede adoptar tres formas tan distintas una de otra que no parecen estar relacionadas entre sí. Dado que, a nivel psíquico, todo se produce en cada una de estas formas, quiere decir que cualquier fenómeno se multiplica por tres: en principio tenemos tres bases emocionales, la desconfianza (que genera los caracteres cerebrotonicos en el Eneagrama) , la desilusión ( que genera los caracteres de acción en el Eneagrama) y el amor propio ( que genera los caracteres de sentimiento en el Eneagrama) , y dado que cada una de ellas puede manifestarse en estas tres formas diferentes, se llega, de tal manera, a nueve estados de ánimo que representan, precisamente, las nueve funciones del yo, Los nueve Eneatipos del Eneagrama.

 

 

 

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